EL GUSTO, EL OLFATO Y LA TEMPERATURA INFLUYEN EN CÓMO PERROS Y GATOS EXPERIMENTAN SUS ALIMENTOS.
La ciencia sensorial permite conocer cada vez mejor sus preferencias y desarrollar una nutrición que, además de cubrir sus necesidades, resulte atractiva para ellos.
Aunque perros y gatos comparten nuestra vida cotidiana, su manera de experimentar algo tan habitual como la alimentación es muy diferente a la nuestra ¿Los gatos sienten el sabor dulce? ¿Por qué algunos parecen detectar un alimento incluso antes de verlo? ¿La temperatura puede hacer que una comida les resulte más atractiva?
En el marco del Día Mundial del Animal, que se celebra cada 4 de octubre, la ciencia propone una forma diferente de acercarnos a perros y gatos: entender cómo perciben el mundo que los rodea. Y la alimentación es un buen ejemplo. El gusto, el olfato, la temperatura e incluso la edad pueden influir en cómo experimentan un alimento y en sus preferencias a la hora de comer.
La alimentación no depende únicamente de que un alimento contenga los nutrientes adecuados. Para que pueda cumplir su función nutricional, también es necesario que la mascota quiera comerlo de manera consistente. Por eso, la ciencia sensorial estudia cómo interactúan el gusto, el olfato, los instintos naturales y la composición de los alimentos para determinar qué impulsa su aceptación.
Desde hace décadas, los investigadores del Waltham Petcare Science Institute, centro científico de Mars Petcare, estudian la biología y el comportamiento de perros y gatos para comprender mejor sus necesidades. Algunas de sus investigaciones revelan características sorprendentes sobre la manera en que nuestras mascotas experimentan la comida[1].
Un gato puede no saber qué es “dulce”
A diferencia de los seres humanos, los gatos no pueden percibir los compuestos dulces, debido a que el gen responsable de su receptor para este sabor está inactivo. Las investigaciones científicas demostraron que la percepción del sabor umami, asociado habitualmente a sabores intensos y cárnicos, cumple un papel central en sus preferencias alimentarias[2] .
Una nariz diseñada para analizar aromas
En los gatos, el olfato también tiene un papel fundamental a la hora de comer. Investigaciones sobre la estructura interna de su nariz mostraron un sistema altamente complejo y eficiente para procesar los aromas.
Esto ayuda a explicar por qué el olor de un alimento puede ser tan relevante para su aceptación: para ellos, comer es una experiencia en la que gusto y olfato trabajan estrechamente relacionados[3].
¿Comida fría o tibia? La temperatura también importa
En un estudio realizado en gatos, los investigadores ofrecieron el mismo alimento húmedo a tres temperaturas diferentes: 6 °C, 21 °C y 37 °C.
Los gatos mostraron una mayor preferencia por el alimento servido a 37 °C, seguido por el que estaba a temperatura ambiente, mientras que consumieron menos del alimento frío. Una posible explicación es que, al calentarse, el alimento libera determinados compuestos aromáticos que aumentan su atractivo. También podría existir un componente evolutivo: una temperatura cercana a la corporal podría asociarse con una presa recientemente capturada[4].
Los perros también tienen su propio mapa de sabores y aromas
La ciencia sensorial no se limita a los gatos. En perros, investigaciones de Waltham permitieron caracterizar, por ejemplo, su sensibilidad a distintos sabores amargos y estudiar los mecanismos biológicos vinculados con el olfato [5].
Además, tanto en perros como en gatos, las investigaciones muestran que la propia composición nutricional del alimento influye sobre las señales sensoriales que intervienen en su selección.
Estos hallazgos ayudan a comprender por qué no tiene sentido trasladar automáticamente las preferencias humanas al plato de nuestras mascotas: aquello que para una persona puede resultar apetitoso, aromático o incluso visualmente atractivo no necesariamente genera la misma experiencia en un perro o un gato[6].
“Muchas veces pensamos la alimentación de nuestras mascotas desde nuestra propia experiencia, pero perros y gatos perciben los alimentos de una manera muy diferente. La ciencia nos permite comprender cada vez mejor qué necesitan, qué estímulos influyen en sus preferencias y cómo ofrecerles una nutrición completa y balanceada que, al mismo tiempo, puedan disfrutar”, explica la Vet. María Noël Travetto, Directora Técnica en Mars South Latam.
Para Mars Petcare, este conocimiento forma parte de una mirada integral sobre el bienestar animal. A través del trabajo científico de Waltham, la compañía busca profundizar el conocimiento sobre perros y gatos para desarrollar soluciones nutricionales basadas en sus necesidades específicas.
Este Día del Animal puede ser, entonces, una oportunidad para mirarlos desde otra perspectiva: cuanto más conocemos cómo perciben el mundo, mejor podemos comprender sus necesidades y brindarles el cuidado que necesitan para vivir una vida plena y saludable.
[1] https://www.waltham.com/beyond-bowl-pioneering-sensory-science-behind-pet-nutrition
[2] https://www.waltham.com/beyond-bowl-pioneering-sensory-science-behind-pet-nutrition
[3] https://www.waltham.com/news-events/cats-noses-appear-function-powerful-aroma-analysis-equipment
[4] https://www.waltham.com/feeding-cats-their-golden-years-insights-our-latest-study-0
[5] https://academic.oup.com/chemse/article/doi/10.1093/chemse/bjaf062/8380022
[6] https://www.waltham.com/beyond-bowl-pioneering-sensory-science-behind-pet-nutrition





