9 hábitos que pueden marcar la diferencia en la salud de tu piel

MÁS ALLÁ DE LOS COSMÉTICOS, EL CUIDADO DE LA PIEL DEPENDE DE UNA COMBINACIÓN DE HÁBITOS QUE PUEDEN AYUDAR A PRESERVAR SU FUNCIÓN Y RETRASAR LOS SIGNOS DEL ENVEJECIMIENTO.

La piel es el órgano más grande del cuerpo humano y cumple funciones esenciales, como proteger al organismo de los agentes externos, regular la temperatura corporal y evitar la pérdida excesiva de agua. Con el paso de los años, la producción de colágeno y elastina disminuye de forma natural, lo que hace que la piel se vuelva más fina, seca y menos elástica.

Además del paso del tiempo, el estilo de vida también desempeña un papel clave en la salud y el aspecto de la piel. Lo que comemos, cómo dormimos, cuánto nos movemos y la manera en que manejamos el estrés tienen un impacto acumulativo sobre su salud.

“A partir de los 30 años, este proceso comienza a hacerse más evidente. Aunque el envejecimiento es inevitable, algunos hábitos pueden ayudar a preservar la salud y la apariencia de la piel durante más tiempo”, explica Laura Chacón-Garbato, Máster en Nutrición Médica, esteticista licenciada con estudios de posgrado en The Dermal Institute y miembro del Consejo Consultor de Herbalife.

1 . Protegé tu piel del sol todos los días
La exposición excesiva a la radiación ultravioleta es considerada el principal factor externo relacionado con el envejecimiento prematuro de la piel. Además de favorecer la aparición de manchas y arrugas, acelera la degradación del colágeno y aumenta el riesgo de cáncer de piel.

“Por eso, el uso diario de protector solar con FPS, incluso en los días nublados, sigue siendo una de las recomendaciones más importantes de la dermatología”.

2 . Consumí suficiente proteína
La piel está compuesta principalmente por proteínas, como el colágeno, la elastina y la queratina. Para producir y renovar estas estructuras, el organismo necesita un aporte adecuado de proteínas y aminoácidos provenientes de la alimentación.

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Además, una ingesta adecuada de proteínas es importante para la cicatrización y para mantener la integridad de la barrera cutánea.

“No solo importa la cantidad de proteína, sino también cómo se distribuye su consumo a lo largo del día. Incluir fuentes de proteína de alta calidad en cada comida ayuda a proporcionar un aporte constante de aminoácidos, necesarios para la renovación de los tejidos, incluida la piel”, destaca Laura.

3 . Priorizá una alimentación rica en nutrientes
Ningún alimento por sí solo hace milagros por la piel. Lo que realmente marca la diferencia es una alimentación variada, rica en frutas, verduras, hortalizas, cereales integrales, frutos secos y fuentes de proteínas de calidad.

Vitaminas como la A y la C, además de minerales como el zinc y el cobre, participan en la renovación celular, la síntesis de colágeno y la protección frente al estrés oxidativo, uno de los procesos involucrados en el envejecimiento de la piel.

Los antioxidantes también actúan como parte del sistema de defensa natural de la piel.

“Por eso, una alimentación rica en alimentos de colores variados aporta diferentes compuestos bioactivos que ayudan a proteger las células del daño oxidativo provocado por factores como la contaminación, la radiación solar y el estrés”, señala Laura.

4 . Tomá agua a lo largo del día
La hidratación también comienza desde el interior. Aunque el agua, por sí sola, no elimina las arrugas ni reemplaza el uso de productos hidratantes, mantener una ingesta adecuada de líquidos contribuye al funcionamiento normal de la piel.

Los estudios muestran que las personas con un consumo habitual bajo de agua pueden experimentar una mejora en la hidratación cutánea al aumentar su ingesta de líquidos.

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“Las frutas, verduras, sopas y otros alimentos ricos en agua también contribuyen al consumo diario de líquidos”, añade.

5 . Cuidá tu salud intestinal
En los últimos años, las investigaciones comenzaron a estudiar el denominado eje intestino-piel, que describe la comunicación entre la microbiota intestinal y la salud cutánea.

Aunque todavía se trata de un campo en evolución, los estudios sugieren que una microbiota equilibrada contribuye a modular los procesos inflamatorios y la respuesta inmunológica, factores que pueden influir en afecciones como el acné, la dermatitis atópica y la rosácea.

Una alimentación rica en fibra, frutas, verduras, hortalizas y cereales integrales favorece la diversidad de la microbiota intestinal y beneficia la salud en general.