ENOC, A QUIEN SE LE ATRIBUYE HABER INVENTADO LOS LIBROS Y LAS DIVERSAS FORMAS DE ESCRITURA, FUE UN HOMBRE JUSTO Y RECTO, Y SOBRE TODO UN PROFETA. VIVIÓ 365 AÑOS Y FUE ARREBATADO Y LLEVADO, SIN MORIR, HASTA EL TERCER CIELO O REINO CELESTIAL. SU LIBRO – EL LIBRO DE ENOC -, NO FORMA PARTE DEL CANON BÍBLICO, AUNQUE FUE CONSIDERADO COMO ESCRITURA EN LA EPÍSTOLA DE BERNABÉ Y POR MUCHOS DE LOS PRIMEROS PADRES DE LA IGLESIA, COMO ATENÁGORAS, CLEMENTE DE ALEJANDRÍA, IRENEO Y TERTULIANO. CONTIENE ESPECTACULARES VISIONES Y REVELACIONES ESPIRITUALES DEL PASADO Y EL FUTURO Y DESCRIPCIONES DE LO QUE ÉL LLAMABA LOS DIEZ CIELOS, QUE LOS CREYENTES ENTIENDEN FUERON INSPIRADOS POR EL CREADOR.
El poeta peruano Carlos Hugo Garrido Chalén, Creador de la Corriente de la Literatura de la Totalidad, en su poemario “En el umbral de los espejos”, se mimetiza en las visiones del Profeta, para agregar a las espectaculares descripciones del mundo espiritual que el padre de Matusalén resume, un plus de poesía que inequívocamente le pertenece y es importante valorar.
Garrido Chalén, autor de medio centenar de obras publicadas, va a las palabras visionarias del profeta, para sembrar en su geografía, – certero y metafísico, a la manera de Metatrón – los decires de una literatura sazonada en los vertederos más inexplicables de la congruencia, que todo lo mira desde el ojo certero del zahorí y acercarnos con deleite a los metaforismos y certezas de ese Dios de los Ejércitos, que todo lo ha calculado milimétricamente para diseñar el Multiverso. Podríamos aventurarnos a decir, que es allí, en el cosmouniversalismo dimensional del profeta Enoc, que Garrido Chalén descubre las coloraturas más febriles de su creatividad virtuosa, para llevarnos, no de la mano sino del alma, al formateo de un universo que estamos empezando a conocer, desde el que el poeta – desde su sanctum regnum – se permite fraganciar con sus ecos a la noche.
“Vestido de filigrana y de cascada”,”bajo los trece rayos/ trazados de estrella a estrella,/ desde el sumun/ de los tres millones seiscientos mil/ mundos diseñados”, Garrido Chalén describe, bajo ese mimetismo trashumante y puede decirse que hasta genético con Enoc, cómo “la Máxima Eminencia en los Arcanos”, lo unge “como el Arcángel de su Confianza” y le encarga “guardar la sabiduría de todo lo que existe/ y dirigir y ejecutar sus Planes más inmarcesibles” y también “de revelar/ al ser humano/ el motivo de por qué las cosas/ son como parecen/ y describirles el futuro/ y la visión del plano completo/ de todo lo creado”.
Con esa misma intrépida cohesión con la aventura de Enoc y en clara posesión de su personalidad gloriosa, el poeta hace decir al profeta – aunque en el fondo pareciera que es el Profeta quien maniobra desde su esencia en los decires del Poeta – que de él “no hay ninguna referencia/ en ninguno de los libros ancestrales/ porque así ha convenido/ a los intereses/ de la Eternidad/ y al Dios Eterno” y enmarca esos oráculos dentro de las maneras de esa subjetividad benigna a la que Garrido Chalén nos tiene acostumbrados.
POR: JEANETTE E. TIBURCIO MÁRQUEZ

