Jean Paul Sartre, el ateo que temía al infierno

PRIMERO LO ADVIRTIÓ EN SU OBRA -EL SER Y LA NADA- “ EL INFIERNO SON LOS OTROS “ PORQUE NOS VIGILAN, NOS HACEN PERDER LA LIBERTAD, LA INDEPENDENCIA, NOS CAUSAN ANGUSTIA.”

La famosa frase “El otro es el infierno” de Jean-Paul Sartre, se encontró también en su obra de teatro “A puerta cerrada” (Huis Clos). En esta obra, tres personajes muertos son confinados en una misma habitación, que resulta ser su infierno personal, y descubren que la tortura más grande es la mirada y la existencia del otro.

Sartre era una especie de paranoico, que sufría un delirio de persecución e invitaba a la liberación del ser, a partir de su independencia del otro; para evitar todo tipo de miedo y control ajeno.

Sartre aseveró: “ El ser humano, está condenado a ser libre”: porque según su criterio, “le es imposible ser de otra manera. Ser libre no significa “obtener lo que se desea”, sino “determinar por sí mismo, lo que uno desea”.

Entonces para ser libre, se debería primero, omitir los ojos que nos vigilan, sus opiniones, supuestos, supersticiones, sus creencias, apreciaciones acerca de nosotros; pero, me cabe aquí una duda: ¿ Sería posible vivir sin la presencia del otro? ¿Sería factible ignorar al ajeno a nombre de un ser propio? Recuerdo la breve discusión entre Einstein y Niels Bohr.

Dijo Einstein:< “El agua seguirá siendo H2O, aunque no exista ni haya nacido un Niels Bohr para verla”> “ y Niels Bohr respondió: -Y la vida seguirá existiendo, muy, a pesar que haya nacido un Albert Einstein derrochando fórmulas y todos sus mejores pensamientos, pero jamàs llegará a comprenderla y morirá en una ignoracia suprema. –

LEER  Una mirada sobre Venezuela

Los que hablan de “Libertad” son vendedores de humo, encantadores de serpientes que fingen, que con la música de sus palabras, la serpiente se pone a bailar ¡ Nada más falso, porque la serpiente es sorda y se guía por el movimiento y no porque escuche la música !

La fábula de la libertad es aliada de otra fantasía a la que llaman – independencia, autonomía o autosuficiencia – pero: ¿Has visto un dedo que sea independiente de un pie o una mano? ¿Conoces un ojo independiente del párpado? O ¿un labio autónomo de la boca? O ¿una uña que sobreviva afuera de un dedo?

No hay molécula, ni partícula, ni busón, quarks, protón, neutrón o electrón que busquen independizarce de un átomo.

Todo lo que existe es interdependiente e interrelacionado; nada existe por separado, por tanto, pensar que – el otro es el infierno – como Sartre aseveró, es una alucinación, un espejismo; porque gracias al otro comemos, nos vestimos, amamos, realizamos intercambio de productos, inversiones o requerimientos, o ¿acaso tú sembraste tus propios alimentos? ¿elaboraste tus propias prendas de vestir? ¿ inventaste tu propio ordenador o celular? Gracias al otro, viajas en avión, vehículo o caballo. Gracias al otro, la vida tiene sentido.

Desde mi punto de vista – el otro es el cielo- con todos y sus yerros, sus precariedades anímicas o conceptuales; porque gracias al otro, tengo un pan sobre mi mesa, me calzo unos zapatos y unas medias, enciendo la luz o un artefacto eléctrico. La existencia y naturaleza también representan al otro, porque gracias al sol, viento, lluvia, abejas, bacterias, micro organsimos, tengo al alcance de mi mano la vida. Gracias al otro, puedo pensar distinto o ser distintivo.

LEER  La serie de DNEWS “Familias Narco” estrena un episodio sobre “El Mencho”

No me he parido a mi mismo y gracias a otros vine al mundo, nací, crecí o envejeceré. Gracias a otros, estoy aquí.

Hace tres años, quienes ganaron el premio nobel de física demostraron que existen los entrelaces cuánticos o lo que denominaron Tunelización cuántica. John Clarke, Michel H. Devoret y John M. Martinis demostraron que: por más distantes que estén las partículas, siempre se comunican e interactúan entre sí; a eso Buda llamó hace dos mil deiscientos años: – principio de vacuidad- que significa que la vida es un vacío perfecto llamado existencia, donde todo está incidiendo e interelacionándose, porque nada es independiente, no existe nada separado de nada ni fuera de contexto.-

Imaginen lo que logra la fibra óptica o la ciber red, donde no importan las distancias físicas, igual, nos podemos comunicar, a eso la mecánica cuántica denominó el vacío cuántico.

El otro además, es mi termómetro, porque me sirve para medir y descubrir mis propios límites o alcances. El otro es un bendecido reto para crecer, auto superarme y gracias a lo que veo aprendo, gracias a los errores de otros y errores propios, encuentro soluciones a problemas. Gracias a pensamientos u opiniones ajenas tengo un reto para crecer.

El otro siempre será el cielo, aunque me toque vivir cada día un nuevo infierno por tolerarlo y convivir con él.

Por: Nelson Villacís