Tangoterapia: una herramienta de multi-estimulación que transforma la vida de las personas mayores

CADA 11 DE DICIEMBRE ARGENTINA CELEBRA EL DÍA NACIONAL DEL TANGO, UNA FECHA QUE RINDE HOMENAJE A UNA DE LAS EXPRESIONES CULTURALES MÁS EMBLEMÁTICAS DEL PAÍS Y QUE RECUERDA EL NACIMIENTO DE DOS FIGURAS DECISIVAS: CARLOS GARDEL Y JULIO DE CARO. DESDE 1977, ESTA EFEMÉRIDE INVITA NO SOLO A VALORAR UN GÉNERO MUSICAL QUE LLEVÓ AL PAÍS AL MUNDO, SINO TAMBIÉN A RECONOCER SU ENORME INFLUENCIA EN LA VIDA COTIDIANA DE MILLONES DE ARGENTINOS.

El tango no es solamente música: es identidad, cultura, tradición, raíces e historia. Para las personas mayores, forma parte de la banda sonora de su vida emocional y de la memoria colectiva de varias generaciones. Durante décadas, el tango sonó en las radios hogareñas, marcó momentos sociales clave y acompañó escenas familiares que aún hoy se evocan con nitidez.

“No son pocos quienes recuerdan a sus padres esperando la audición radial para escuchar las orquestas típicas del momento; o esas imágenes entrañables de adultos bailando en el patio, o madres que cantaban mientras cosían o cocinaban. El tango, en esos relatos, es un puente afectivo con el pasado”, explica la Lic. Graciela Spinelli, gerontóloga del Centro Los Pinos.

La especialista sostiene que esta conexión no es casual. La memoria y la música comparten un área clave del cerebro: el sistema límbico, responsable de las emociones. “Cuando las personas escuchan tango, emergen escenas que se vuelven vívidas. Al evocarlas, reviven la emoción asociada a esos vínculos y momentos. Esa capacidad de traer el pasado al presente permite resignificar la historia de vida, algo fundamental en la vejez”, detalla Spinelli.

En un momento vital donde los cambios pueden desafiar la identidad personal, reencontrarse con la propia biografía a través de la música ayuda a responder preguntas profundas: ¿quién fui?, ¿quién soy hoy? Evocar recuerdos no es un ejercicio de nostalgia vacía, sino una herramienta de reafirmación: aquello que fue ilumina lo que somos.

Tangoterapia: el tango como herramienta para sanar, recordar y vincularse

En las últimas décadas, esta potencia emocional del tango dio lugar a una disciplina creciente: la tangoterapia. Se trata de un enfoque terapéutico que utiliza la música, la danza y la poesía del tango con fines biológicos, psicológicos y sociales, guiados por profesionales especializados.

LEER  Samsung se convierte en el primer aliado tecnológico del Teatro Colón

Aunque el tango suele asociarse a la melancolía, los especialistas aclaran que, cuando se trabaja adecuadamente, no induce tristeza sino una nostalgia con sentido. “El recuerdo aparece como parte de mi historia: lo revivo, lo acepto y lo integro. Tal vez fue un tiempo feliz o difícil, pero fue. Y reconocerlo permite seguir construyendo identidad”, señala Spinelli.

El Centro Los Pinos incorporó hace tiempo esta práctica dentro de sus actividades de estimulación. La participación es voluntaria, y muchos residentes eligen sumarse para moverse, comunicarse, recordar y compartir. En ocasiones, incluso los familiares se acercan para vivir la actividad junto a ellos. La lógica es simple: crear espacios donde la música active la memoria, favorezca la neuroplasticidad, fomente la socialización y, sobre todo, genere disfrute.

Este año, la tangoterapia volvió a ganar un lugar destacado en el calendario cultural. La Academia Argentina de Tangoterapia realizó su XV Congreso en el Palacio Libertad, liderado por su fundadora, Marisa Marigliano, quien difunde esta disciplina en distintos países. Allí, Spinelli representó al Centro Los Pinos y compartió los resultados de estas experiencias cotidianas: “La tangoterapia contribuye a crear espacios de sentido y pertenencia que además ayudan a estimular la memoria, la neuroplasticidad y la socialización, creando nuevos vínculos”.

Un arte que mueve el cuerpo, despierta la mente y une a las personas

Antes de hablar específicamente de sus beneficios, Spinelli plantea un punto clave: el tango activa simultáneamente cuerpo, emoción, pensamiento y vínculo. Pocas actividades reúnen estos cuatro planos de manera tan integrada. Esa combinación explica por qué, en personas mayores, el tango se convierte en una herramienta poderosa de bienestar.

LEER  HUGO BOSS inaugura su nuevo local en Unicenter y refuerza el corredor premium del shopping

Beneficios físicos:

  • Mejora la coordinación y la circulación.
  • Tonifica los músculos y favorece la flexibilidad articular.
  • Favorece la atención, la concentración y la memoria.
  • Estimula la memoria retrógrada y promueve la liberación de endorfinas, especialmente a través del abrazo.

Beneficios psíquicos:

  • Promueve bienestar general, relajación, contención y equilibrio emocional.
  • El abrazo actúa como un potente regulador del estrés y la ansiedad.
  • Refuerza la autoestima y la empatía.
    Favorece la sensación de logro, autonomía y empoderamiento a través de metas alcanzables.

Beneficios sociales:

  • Favorece la formación de nuevos vínculos sociales, el compartir experiencias y experimentar nuevas emociones y sensaciones con otros.
  • Permite crear y fortalecer nuevos lazos y amistades aliviando la sensación de soledad y abatimiento.

En los pasillos y salones donde suena una orquesta típica, el tango vuelve a demostrar su poder: no solo emociona, sino que acompaña, sostiene, despierta y reconecta. Para muchas personas mayores, esta música es mucho más que un recuerdo: es una forma de seguir habitando su historia, en diálogo con el presente.

En el Día Nacional del Tango, la invitación es clara: celebrar un patrimonio cultural que sigue vivo, que sigue transformando vidas y que, cuando se convierte en terapia, devuelve a las personas un espacio de pertenencia, de identidad y de alegría.