Preguntas equivocadas nunca merecen respuestas correctas

UN HOMBRE LLEGÓ MUY TEMPRANO EN LA MAÑANA Y LE PREGUNTÓ A BUDA – MAESTRO ¿ EXISTE DIOS ? BUDA RESPONDIÓ MIENTRAS LIMPIABA UNA CÍTARA: < ¡ NO, NO EXISTE!>

Llegado el medio día un nuevo hombre arribó donde Buda, mientras servía cuencos con arroz a sus discípulos y le hizo la misma pregunta: – Maestro ¿ Existe Dios ? – Buda tomó un grano de arroz entre sus dedos y respondió con firmeza: < ¡ Sí, por supuesto que existe !>

Ya entrada la noche y mientras meditaba en postura de loto un nuevo hombre interrumpió a Buda para preguntar- Maestro ¿ Existe Dios ? Y Buda mientras juntaba su dedo pulgar con el índice respondió : < ¡ Y yo, qué voy a saber ! Mejor ve y entra en tu corazón y tal vez lo encuentres.

Ananda, quien era el mayor de los discípulos de Buda y que había sido testigo de las tres escenas acontecidas le dijo a Buda: – Maestro tus enseñanzas, a veces son tan confusas y contradictorias; pues hoy han arribado tres hombres con una misma interrogante y sin embargo tú, a cada uno de ellos les has brindado una respuesta diferente- entonces yo no sé con cual enseñanza quedarme, no sé cuál es la verdadera respuesta, ni cuál es falsa.

Buda miró en dirección de Ananda y respondió: < Mira Ananda, yo nunca veo la pregunta sino miro a quien pregunta; pues aquel que llegó temprano es un fanático creyente y me vi en la obligación de decirle que ¡ no! en forma tajante . Ahora, aquel que llegó a media mañana es un reconocido ateo y por eso vi la necesidad de responder- ¡ Si, por supuesto que existe ! Y aquel que llegó en la noche es un agnóstico y los agnósticos no afirman ni niegan nada, por lo menos ha abandonado los dogmas y fanatismos, por ello le advertí que entre en su propio corazón para ver si algo encuentra.

LEER  JetSMART firma acuerdo de distribución con Sabre como parte de su estrategia de crecimiento

Entonces Buda concluyó: < Si haces la pregunta equivocada no puedes esperar quien te brinde la respuesta correcta >

Por: Nelson Villacís (Ecuador)