Una familia tipo puede gastar hasta 30% más por año en facturas de luz y gas

EN GRAN PARTE DEL PAÍS, EL AGUA DE NUESTROS HOGARES —TANTO DE RED COMO DE PERFORACIONES— CONTIENE UNA CONCENTRACIÓN ELEVADA DE MINERALES COMO CALCIO Y MAGNESIO, CONOCIDOS COMO “SALES DURAS”. ESTE FENÓMENO DA LUGAR AL SARRO, UNA ACUMULACIÓN SÓLIDA QUE, AUNQUE SUELE SER PERCIBIDO SOLO COMO UNA MOLESTIA EN GRIFERÍAS, BACHAS O PAVAS, SU IMPACTO ES MUCHO MÁS PROFUNDO: AFECTA LA EFICIENCIA ENERGÉTICA Y MULTIPLICA LOS COSTOS DE MANTENIMIENTO DE ELECTRODOMÉSTICOS, CALDERAS, SISTEMAS TÉRMICOS Y EQUIPOS INDUSTRIALES.

Según datos de la Asociación Argentina de Ingeniería Sanitaria (AIDIS), más del 60% del agua subterránea en Argentina presenta niveles de dureza por encima del valor recomendado por la OMS, lo que implica la presencia de entre 120 y 300 mg/L de carbonato de calcio. En las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos (algunas zonas), La Pampa, La Rioja, Mendoza, San Juan, San Luis, Santa Fe y Santiago del Estero los niveles llegan a superar los 400 mg/L, siendo consideradas de “agua muy dura”.

“El sarro afecta más de lo que se ve. Cada milímetro de sarro acumulado puede representar un aumento de hasta un 10% del consumo energético, encareciendo directamente la factura de electricidad del hogar o de una planta industrial”, explicó Matthieu Lamoliatte, CEO de AquaNex, especialista en soluciones para el tratamiento y optimización del agua.

En entornos residenciales, los efectos del agua dura se traducen en duchas obstruidas, lavarropas que se rompen, termotanques que tardan más en calentar, y electrodomésticos que se deterioran antes de tiempo.

“Estimamos que una familia tipo puede gastar hasta 30% más por año en facturas de energía (luz y gas), debido al sarro acumulado”, señaló Lamoliatte.

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Desde AquaNex, distribuidor oficial de los antisarros inteligentes KalyxX, destacan que las soluciones de tratamiento del agua como la de tecnología IPS (Ion Polarization System), desarrollada en Suiza, se puede reducir hasta el 90% del sarro, sin utilizar electricidad ni químicos, reduciendo no solo los costos energéticos sino también los gastos en mantenimiento.