San Valentín después de los hijos: cuando el romance compite con el agotamiento

LLEGA FEBRERO Y CON ÉL, UNA AVALANCHA DE CORAZONES ROJOS, PUBLICIDADES DE PERFUMES Y MENÚS PARA DOS. SAN VALENTÍN ESTÁ EN EL AIRE. PERO PARA LA MAYORÍA DE MADRES, EL 14 DE FEBRERO LEJOS DE SENTIRSE COMO UNA ESCENA DE COMEDIA ROMÁNTICA, SE CONVIERTE EN UN CAPÍTULO DE SUPERVIVENCIA EN LA RUTINA DIARIA.

La logística para una cena romántica, que antes era una simple reserva, ahora parece más compleja que organizar una cumbre de líderes mundiales. Las preguntas cambian: “¿Quién se queda con los chicos?”, “¿Llegaremos a casa antes de que se despierten?”, “¿Podré mantenerme despierta después de las 10 de la noche?”. “El Día de San Valentín puede ser un recordatorio de cómo la maternidad transforma las relaciones de pareja que después de la frustración de sentir que todo cambió para mal, una asume que las cosas se pusieron un poco diferentes”, explica Johanna Gambardella, Co Founder y Directora Creativa de MamiTasking, la comunidad de maternidad que visibiliza el “lado B” de ser madre.

En una reciente consulta realizada por @Mami.tasking a sus más de 470 mil seguidoras, los números revelaron una realidad contundente. El 89% de las encuestadas piensa que la maternidad puso en jaque a su pareja. Casi nueve de cada diez mujeres sienten que la llegada de los hijos sacudió los cimientos de la relación que habían construido.

El dato se vuelve aún más profundo cuando se observa que el 94% dice que sus vínculos cambiaron después de la maternidad. “Estos números no son una condena pero si hay que hacerse cargo”, aclaran desde Mami.tasking. “Si bien el amor no desaparece, es real que algo cambia. Y ese cambio es lo que queremos visibilizar, porque es real, es válido, y es fundamental que las mujeres sepan que le pasa a la mayoría”, agregaVictoria Pardo, Psicóloga y Co-Founder de MamiTasking.

La sensación de que la pareja queda en un segundo plano no es solo una percepción. Las estadísticas en Argentina muestran que la duración promedio de los matrimonios que terminan en divorcio es de poco más de 16 años. Más revelador aún es que casi un tercio de las separaciones (31,8%) ocurren después de 20 años de convivencia, un período que coincide con la crianza y el crecimiento de los hijos.

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Esto sugiere que muchas parejas postergan la decisión de separarse, a menudo bajo la premisa de “esperar a que los chicos crezcan”. Sin embargo, la idea de “permanecer juntos por los hijos” es cada vez más cuestionada. Estudios de Psychology Today advierten sobre las consecuencias negativas de esta decisión, como la creación de alianzas disfuncionales y el mal modelado de lo que una relación de pareja saludable debería ser.

Después de un día de correr detrás de los niños, negociar comidas, limpiar mocos y responder a un millón de “¿por qué?”, el agotamiento a menudo gana la pulseada. El romanticismo, ese que antes fluía con copas de vino y charlas hasta la madrugada, ahora compite con el cansancio acumulado.

“No es que no amemos a nuestras parejas. Las amamos, y mucho. Son nuestros compañeros de equipo en esta caótica y maravillosa aventura”, comenta Vicky. Pero el romance, tal como lo conocíamos, a menudo queda relegado al final de una larguísima lista de prioridades. A veces, un ‘¿viste si los chicos respiran?’ es el nuevo ‘te amo’”.

La maternidad no mata el amor; lo transforma. Lo convierte en un amor más profundo, más real y más basado en el equipo. Un amor que se demuestra en un “yo me levanto esta vez” o en un “te traje tu café como te gusta”. Es un amor que se encuentra en los pequeños gestos, en las miradas cómplices por encima de las cabezas de los hijos.

“San Valentín, después de los hijos, ya no se trata de grandes demostraciones“, añade Victoria. “Se trata de encontrar esos pequeños momentos de conexión en medio del caos. Quizás sea una película en el sofá después de que los chicos se durmieron, o simplemente tomarse de la mano mientras caminan por la calle“.

“Que la cuenten como quieran, pero el verdadero acto de amor después de los hijos es regalarle a tu pareja, y a una misma, una hora de silencio ininterrumpido”, afirma con humor Johanna.

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Para las madres que este San Valentín se sienten más agotadas que enamoradas, el mensaje de la comunidad de Mami.tasking es claro: no están solas. El 94% de las mujeres que respondieron la encuesta sabe exactamente de qué se trata. La clave, según ellas, es no compararse con las parejas sin hijos que llenan Instagram de fotos perfectas.

“El amor de una pareja con hijos es diferente. Es real”, concluyen. Quizás este año, el mejor regalo de San Valentín no sea una caja de bombones, sino un “hoy me encargo yo”. Quizás el plan más romántico no sea una cena a la luz de las velas, sino una siesta sin culpas. Y quizás, el verdadero romance después de los hijos sea mirarse a los ojos y reconocer: Lo estamos haciendo bien”.

En un mundo que celebra la maternidad desde un lugar a menudo idealizado, la propuesta es celebrar la maternidad real. Y en la maternidad real, el amor no siempre es de color de rosa. A veces, es del color de las ojeras. Y está bien. Porque es un amor transformado, y más fuerte que nunca

“Que la cuenten como quieran, pero el verdadero acto de amor después de los hijos es regalarle a tu pareja, y a una misma, una hora de silencio ininterrumpido”, afirma con humor Johanna.

Para las madres que este San Valentín se sienten más agotadas que enamoradas, el mensaje de la comunidad de Mami.tasking es claro: no están solas. El 94% de las mujeres que respondieron la encuesta sabe exactamente de qué se trata. La clave, según ellas, es no compararse con las parejas sin hijos que llenan Instagram de fotos perfectas.

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“El amor de una pareja con hijos es diferente. Es real”, concluyen. Quizás este año, el mejor regalo de San Valentín no sea una caja de bombones, sino un “hoy me encargo yo”. Quizás el plan más romántico no sea una cena a la luz de las velas, sino una siesta sin culpas. Y quizás, el verdadero romance después de los hijos sea mirarse a los ojos y reconocer: Lo estamos haciendo bien”.

En un mundo que celebra la maternidad desde un lugar a menudo idealizado, la propuesta d es celebrar la maternidad real. Y en la maternidad real, el amor no siempre es de color de rosa. A veces, es del color de las ojeras. Y está bien. Porque es un amor transformado, y más fuerte que nunca.