LA MEDICINA ARGENTINA NO SOLO HA DEMOSTRADO SER DE EXCELENCIA, TAMBIÉN ES RESILIENTE: SOPORTÓ CRISIS ECONÓMICAS, SOPORTÓ CONFLICTOS ACADÉMICOS COMO LA TRISTE NOCHE DE LOS BASTONES LARGOS, SOBREVIVIÓ A DISPARATES POLÍTICOS (COMO EL INGRESO IRRESTRICTO) Y A LA CONDUCCIÓN DE PERSONAS NO PREPARADAS PARA EL CARGO (NINGÚN PAÍS DEL MUNDO TIENE SINDICALISTAS CONDUCIENDO LA SALUD).
Sin embargo, en esta oportunidad creo que estamos tocando fondo.
Y en esta situación tan compleja, la crisis financiera del Hospital de Clínicas adquiere un valor simbólico.
Es como asistir al naufragio de la nave insignia.
Argentina es el único país de América Latina en tener tres premios Nobel de Medicina y dos de ellos se formaron y trabajaron en el Clínicas (Houssay y Leloir), al igual que cientos de figuras señeras de la práctica asistencial que no me atrevo a enumerar por lo extenso y para no dejar de mencionar a un colega distinguido.
En este hospital de larga tradición se combina la práctica asistencial con la docencia y la investigación clínica.
Cada día se atienden en sus consultorios más de 1000 pacientes y por año se realizan, en sus treinta quirófanos, casi nueve mil cirugías.
Cientos de residentes completan su formación año a año en las distintas especialidades (fue el primer hospital en instituir las residencias médicas) y 1500 alumnos asisten a clase en las 30 cátedras que alberga el hospital.
El profesor Dr. Roberto Barone nos cuenta que en sus quirófanos se hicieron las primeras toracotomías, cateterismos cardíacos, las primeras punciones renales y la primera aplicación de insulina, para nombrar solo algunos eventos significativos, ya que son docenas los procedimientos en los que el Hospital de Clínicas ha sido pionero.
Por todo esto es que resulta muy penoso que esta notable institución tenga que salir a rogar que le paguen lo que habían convenido hace solo un año.
No es nueva la decadencia: cada día hay largas filas frente a los pocos ascensores que funcionan y desde hace décadas soy testigo de que las mismas persianas desvencijadas continúan deterioradas y despintadas.
Era una nave deteriorada, pero que navegaba… Ahora el Clínicas es un barco que se hunde, como se va hundiendo toda la medicina argentina, por la falta de soluciones, de ideas, de propuestas, de un poco de imaginación que, por lo visto, se limita solo a recortar pagos.
Un país no puede funcionar espasmódicamente, oscilando entre inclinaciones extremas del espectro político. Un país no puede funcionar sin salud….
Es clarísimo que los aportes son insuficientes y es cada vez mayor el número de pacientes que no tiene cobertura. En el Clínicas, en 2023, el 35 % de las cirugías se practicaron en pacientes que no tenían obra social ni prepaga. Hoy esa cifra es mayor porque desde entonces 750.000 personas han perdido su cobertura médica.
Pero si el Clínicas ha llegado a esta instancia de no saber si va a poder seguir atendiendo en quince días, el futuro es tan incierto para otras miles de clínicas y sanatorios.
La Unión Argentina de Salud, desde el año 2024, insiste en la crisis de sustentabilidad financiera de 5000 clínicas. Estas no tienen margen financiero en caso de enfrentar la ejecución de deudas de organismos fiscales, además de enfrentar dificultades para cubrir costos operativos y salariales.
Las prestaciones que cobran desde 2024 han sido actualizadas con valores por debajo de la inflación (en 2025 la inflación era del 35 % y las actualizaciones fueron del 17 %), aumentando la brecha entre los pagos y los costos reales de atención. Y este año será más de lo mismo.
Esto lleva a la acumulación de deudas fiscales con ARCA y ANSES. Cuando las reclamen, ¿qué pasará? Estas clínicas dan trabajo a miles de trabajadores. ¿Qué será de ellos?
La crisis de PAMI, que aún no ha definido si irá hacia un sistema capitado y menos aún los valores de esa cápita, agrega incertidumbre al problema (el 35 % de la atención del Hospital de Clínicas corresponde a PAMI).
Solo el 24 % de las obras sociales recauda lo suficiente para cubrir el gasto del PMO (Programa Médico Obligatorio), que para el mes de mayo de 2026 era de unos cien mil pesos.
El 81 % de las obras sociales tiene problemas para cubrir el PMO y esto se refleja en la calidad asistencial y en los valores que cobran los prestadores. Hay consultas a 9000 pesos (sí, nueve mil pesos, unos 7 dólares) que se pagan con tres o más meses de retraso.
Es evidente que el sistema no funciona, aun para instituciones académicas como el Hospital de Clínicas. No hay propuestas a la vista, no hay soluciones ciertas, solo incertidumbre y dudas que a cada momento nos hacen más pesimistas.
Solo asistimos anonadados al hundimiento de la nave insignia, mientras los demás ven cómo mantenerse a flote.
Por Omar López Mato, miembro de CAMEOF





