EN ESTA MAÑANA INTROSPECTIVA, DESPUÉS DE VARIOS DIAS DE ESTAR FUERA DE CASA, ABRI EL REFRIGERADOR QUE CONTENIA ALGUNAS FRUTAS, VERDURAS, LECHE Y OTRAS COSAS NECESARIAS PARA EL SUSTENTO DIARIO. DENTRO DE LA DESPENSA ENCONTRE VARIOS ALIMENTOS QUE ESTABAN A PUNTO DE NO SERVIR PARA AL CONSUMO, AUNQUE LO QUE ME DEMANDÓ MÁS URGENCIA POR SOCAR, FUE UNO BOLSA DE PLASTICO CON UN RACIMO DE RÁBANOS QUE SUS HOJAS SE HABÍAN DESCOMPUESTO Y ESTABAN EN ESTADO DE PUTREFACCIÓN.
Estoy consciente de que la mayoría de individuos, inmediatamente les hubiese tirado al cesto de la basura. Pero, yo al sacar del refrigerador la bolsa de plástico con liquido negrusco y maloliente, palpe los rabanos enteros duros y al parecer hasta de buen color. Y en ese esmero de no desperdiciar alimentos pensando en otros que quizá mueran o desfallezcan de hambre, extraje de la bolsa dichos rabanos, y uno a uno les fui cortando, separándoles de los ramas putrefactas y su colita largo cual ni fuera de un ratón. Al Irles lavando, tallando a cada uno, me percaté que si los rabanitos estaban enteros, sanos y aún comestibles, sin duda fue una buena decision.
Así, asi sucede en el transcurso de la vida, con algunos sucesos, asuntos, y mayormente con las personas. Podremos verlos, encontrarles abandonados, encerrados, en un circule malvado, negativo o vicioso sin perceptible salida, pudriendose, similar a una bolsa maloliente cubiertos de moho, hasta con mal olor, pero con un poco de atención y amor, sacándoles de ahi, bañándoles con un rocio de esperanza y luz, hay posibilidades de que todavía estén enteros, con su esencia intacta y puedan ser salvados de la putrefacción,
Oralia López Serrano (poeta y escritora mejicana)

