EL 13 DE SEPTIEMBRE SE CELEBRA EL DÍA DEL PROGRAMADOR, UNA FECHA QUE ENCUENTRA A LA PROFESIÓN EN PLENA TRANSFORMACIÓN POR EL AVANCE DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL. LOS DESARROLLADORES YA NO SÓLO ESCRIBEN CÓDIGO: TAMBIÉN DEBEN VALIDAR LO QUE GENERA LA IA, DETECTAR ERRORES, COMPRENDER EL NEGOCIO Y TOMAR DECISIONES.
Este año, la celebración encuentra a la profesión atravesando un cambio profundo, impulsado por la incorporación de la inteligencia artificial a prácticamente todas las etapas del desarrollo de software. La elección del día no es casual: coincide con el número 256, una cifra emblemática para la informática, parte de la historia y el lenguaje de la programación.
Herramientas que generan código, asistentes de programación y, más recientemente, agentes capaces de ejecutar secuencias completas de tareas están modificando la forma de desarrollar software y llevando a los profesionales a asumir nuevas responsabilidades.
El fenómeno no implica necesariamente menos programadores. Para Ariel Hitner, Delivery Manager de Softtek, el impacto depende de la estrategia de cada compañía: mientras algunas utilizan la IA para reducir costos, otras la están aprovechando para aumentar su capacidad de entrega y abordar más proyectos con equipos similares.
“La pregunta correcta es qué tipo de programador va a seguir siendo relevante. Los perfiles que solamente ejecutan tareas repetitivas tienen más riesgo que aquellos que entienden procesos, negocios, personas y tecnología al mismo tiempo”, señala Hitner.
Los datos globales muestran que la adopción de estas herramientas ya es masiva, aunque convive con una fuerte desconfianza sobre sus resultados. La edición 2025 de la encuesta de Stack Overflow, realizada entre más de 49.000 desarrolladores de 177 países, indica que el 84% utiliza o planea utilizar herramientas de IA en su proceso de desarrollo, frente al 76% del año anterior. Sin embargo, el 46% desconfía de la precisión de sus resultados, mientras que solo el 33% confía en ellos. Además, el 66% identifica como una de sus principales frustraciones las soluciones de IA que están “casi bien”, pero requieren correcciones.
Esta brecha entre adopción y confianza explica una de las principales transformaciones del rol: el desarrollador comienza a asumir también una función de supervisión. El código generado automáticamente puede contener errores, ser poco eficiente o introducir vulnerabilidades y deuda técnica si no existe una revisión adecuada.
“El rol del programador está evolucionando: ya no se trata solamente de escribir código, sino también de validar, cuestionar y supervisar lo que produce la IA. En cierta forma, el desarrollador está empezando a convertirse en el auditor técnico de una herramienta que todavía se equivoca más de lo que muchos creen”, explica Hitner.
El cambio impacta especialmente en los perfiles junior. Muchas de las tareas sencillas que antes funcionaban como puerta de entrada a la profesión pueden ser resueltas hoy por herramientas de IA. Esto eleva la vara de ingreso, pero también ofrece nuevas posibilidades de aprendizaje: la tecnología puede acelerar la práctica, siempre que el profesional comprenda por qué una solución es correcta o incorrecta y no se limite a aceptar la respuesta automática.
En Argentina, los datos más recientes muestran un escenario de expansión de largo plazo, aunque con una señal de desaceleración en el corto plazo. Según el reporte publicado en julio de 2026 por el Observatorio Permanente de la Industria del Software y Servicios Informáticos (OPSSI) de CESSI, el sector alcanzó 162.391 empleos registrados en el primer trimestre de 2026. Esto representó una baja de 0,5% frente al trimestre anterior —la primera caída trimestral en seis años—, pero la industria continúa siendo la que más empleo neto creó en la última década, con más de 65.000 nuevos puestos.
En este contexto, la inteligencia artificial no elimina la necesidad de formación técnica, sino que modifica la manera en que ese conocimiento se aplica. La programación sigue siendo una herramienta para desarrollar pensamiento lógico y resolver problemas, pero quienes ingresan a la profesión deberán convivir desde el comienzo con sistemas capaces de automatizar parte de las tareas que antes realizaban los desarrolladores.
Para quienes hoy están pensando en estudiar programación, esto no necesariamente representa una barrera. Por el contrario, la IA puede convertirse en una herramienta de aprendizaje y acelerar el desarrollo de nuevas capacidades, siempre que exista una comprensión profunda de lo que se está haciendo.
“Capacitarse en programación sigue siendo una de las mejores formas de aprender a resolver problemas. Lo que cambió es que ya no alcanza con saber programar”, sostiene Hitner. Y finaliza: “La IA está cambiando las herramientas, pero los problemas que las empresas necesitan resolver siguen siendo humanos. Por eso, quienes comiencen hoy deberían incorporarla desde el primer día y aprender a trabajar con ella como un aliado estratégico”.





