Primavera: la temporada para reforzar la fotoprotección y revisar el uso del retinol

EL CAMBIO DE ESTACIÓN INVITA A REVISAR HÁBITOS DE CUIDADO FRENTE AL AUMENTO DE LOS RAYOS UV. CON LOS DÍAS MÁS LARGOS CRECE EL CONTACTO COTIDIANO CON EL SOL, Y SE VUELVE ESPECIALMENTE RELEVANTE REPENSAR ACTIVOS COMO EL RETINOL, QUE REQUIEREN AJUSTES ESPECÍFICOS CUANDO LA RADIACIÓN SE INTENSIFICA.

La fotoprotección debería formar parte de las costumbres diarias durante todas las estaciones, independientemente de la temperatura. En estos meses adquiere especial importancia por el aumento de las horas de luz y la mayor intensidad de los rayos ultravioleta.

Qué cambia con la llegada de los días más largos

Durante la primavera, la radiación ultravioleta comienza a intensificarse y con ella aumenta la necesidad de reforzar las medidas de prevención. Su efecto se acumula a lo largo de los años y puede favorecer la aparición de manchas, acelerar el fotoenvejecimiento, producir quemaduras y aumentar el riesgo de desarrollar cáncer cutáneo.

El daño solar comienza desde edades tempranas y sus consecuencias pueden manifestarse mucho tiempo después, por lo que conviene incorporar hábitos preventivos desde la infancia. De acuerdo con investigaciones publicadas en el International Journal of Molecular Sciences, aproximadamente el 80% de los cánceres de piel no melanoma se localizan en cabeza y cuello, regiones que suelen permanecer descubiertas y reciben radiación de manera frecuente. Rostro, cuello, escote, orejas y manos merecen especial atención por la misma razón, e incluirlas en el cuidado cotidiano favorece una protección más completa.

También es recomendable prestar atención a los horarios. Entre las 11 y las 16 conviene reducir la exposición directa, especialmente durante períodos prolongados. Buscar sombra, elegir ropa adecuada, utilizar sombreros y anteojos con filtro UV y aplicar protector solar contribuye a disminuir el daño acumulativo. Los días nublados también requieren atención, ya que los rayos UV continúan presentes aunque el cielo esté cubierto: tomar el calor o el estado del tiempo como única referencia puede llevar a subestimar su impacto.

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Retinol y fotoprotección: las claves para esta transición estacional

Este es también el momento de revisar la rutina activa, y el retinol es uno de los casos más consultados. En quienes ya lo incorporaron, puede mantenerse con ajustes acordes a la intensidad solar, la ubicación geográfica y la tolerancia individual. En el norte del país conviene reducir las aplicaciones desde esta época, mientras que en Buenos Aires o el sur suele ser posible sostener dos o tres veces por semana. No se aconseja abandonarlo por completo, ya que una interrupción prolongada puede producir una regresión y pérdida del efecto alcanzado. Reducir su uso a una aplicación semanal puede funcionar como esquema de mantenimiento. Ante ardor persistente, descamación excesiva, enrojecimiento o tirantez, conviene espaciar las aplicaciones y priorizar la recuperación de la barrera cutánea.

El protector solar ocupa un lugar central dentro de esta estrategia, y puede acompañarse de medidas físicas y de fotoinmunoprotección oral, mediante formulaciones que combinan antioxidantes, vitaminas y extractos naturales orientados a fortalecer la respuesta cutánea frente a los rayos UV y otros factores ambientales.

Aprender a relacionarnos mejor con el sol

El inicio de una nueva estación es una oportunidad para revisar las medidas preventivas y reforzar aquellas que cobran mayor importancia durante los meses de mayor exposición. Las necesidades varían según el fototipo, los antecedentes personales y familiares, las actividades habituales y el historial de daño previo, por lo que cada persona requiere una evaluación acorde con sus características.

La observación periódica también forma parte de la prevención. La aparición de una lesión nueva, un lunar que modifica su forma, tamaño o color, o cualquier cambio que llame la atención merece una consulta dermatológica. La piel guarda memoria de las decisiones cotidianas frente al sol, y sostener estos recaudos a lo largo del año es una de las principales herramientas para reducir el daño acumulativo.

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Esta información tiene fines divulgativos y no reemplaza la consulta médica con un profesional matriculado.

Leisa Molinari es médica dermatóloga, especialista en cáncer de piel y cirugía micrográfica de Mohs. Es fundadora del Centro Médico de la Piel y de Leisa Skin Science, y desarrolladora de Piel Protec. M.N. 116.628. @dra.leisamolinari