UNA CAPACITACIÓN DE SANTEX PROPUSO RESOLVER DESAFÍOS REALES DE INCLUSIÓN CON HERRAMIENTAS CONCRETAS Y TRABAJO COLABORATIVO ENTRE ESPECIALISTAS Y LÍDERES.
En muchas entrevistas laborales, ciertos gestos o conductas condicionan decisiones antes de que se evalúen las capacidades reales de una persona. Esa escena cotidiana refleja un problema estructural que persiste en buena parte de las organizaciones actuales. Frente a ese desafío, Santex impulsó el HR Lab: Neurodivergencia, Equipos e Inclusión, un espacio diseñado para transformar esa realidad desde la práctica.
El encuentro se realizó este martes por la mañana en las oficinas de Santex en Buenos Aires y propuso un enfoque diferente: en lugar de quedarse en los conceptos, el HR Lab invitó a trabajar sobre situaciones reales que enfrentan los equipos de Recursos Humanos. La dinámica estuvo orientada a construir soluciones aplicables desde el día siguiente, con herramientas concretas y experiencias compartidas entre los participantes.
Quienes gestionan talento enfrentan preguntas complejas sin respuestas lineales: cómo adaptar entrevistas libres de sesgos, cómo evaluar desempeño sin parámetros rígidos, cómo justificar presupuestos de inclusión ante la dirección. Este espacio los abordó en profundidad, a través de una metodología basada en mesas colaborativas y acompañamiento de especialistas.
Celeste Torresi, Chief Culture Officer de Santex, destacó el enfoque práctico de la iniciativa: “Acompañar la diversidad en las empresas requiere herramientas técnicas y criterios claros para el día a día. Esta actividad busca justamente eso: brindar un espacio concreto para trabajar sobre desafíos reales y generar soluciones aplicables”.
La propuesta también incorporó la experiencia de organizaciones que ya avanzaron en la inclusión de talento neurodivergente. María del Carmen Gironzi, referente de la alianza entre PANAACEA y Excelsium, señaló una barrera crítica que suele pasarse por alto en los procesos de selección: “Las personas con autismo suelen quedar siempre en la puerta de entrada, que es la primera entrevista con los reclutadores”.
Esa exclusión temprana, explicó, muchas veces se basa en interpretaciones erróneas del lenguaje no verbal o de estilos de comunicación diferentes: “En una única entrevista es imposible conocer a la persona. Las características del lenguaje no verbal o la forma de hablar y moverse hace que los entrevistadores no confíen en ellos”.
Sin embargo, cuando las compañías adaptan sus procesos y entornos, los resultados suelen ser ampliamente positivos. Empresas como Santex ya registran mejoras en productividad, comunicación interna y compromiso de sus equipos. En estos casos, la diversidad cognitiva no solo amplía oportunidades individuales, sino que transforma la dinámica colectiva.
El HR Lab retomó estas experiencias para trasladarlas a un formato participativo, donde cada asistente pudo trabajar sobre sus propios desafíos. La propuesta estuvo dirigida a líderes de Recursos Humanos y responsables de Diversidad e Inclusión que buscan avanzar desde la intención hacia la acción, con el objetivo de construir entornos laborales donde la diferencia no sea un obstáculo, sino una ventaja competitiva.
En un contexto donde la diversidad gana protagonismo en la agenda empresarial, iniciativas como esta resultan clave para cerrar la brecha entre el discurso y la práctica.





