EL ANTICONGELANTE JUEGA UN PAPEL FUNDAMENTAL EN LA PROTECCIÓN DEL MOTOR CONTRA TEMPERATURAS EXTREMAS, EVITANDO EL SOBRECALENTAMIENTO, LA CONGELACIÓN Y LA CORROSIÓN.
Desde Mobil™, se exponen los conceptos a tener en cuenta sobre el rol de este producto en el motor, cómo detectar fugas, entre otros, que forma parte de los controles periódicos de los vehículos.
La importancia del anticongelante
El anticongelante, también conocido como líquido refrigerante o coolant, regula la temperatura del motor, evitando desvielos, sobrecalentamiento y congelamiento o averías irreversibles. Además, protege el sistema de enfriamiento, evita la formación de espuma y minimiza la corrosión interna.
Su revisión y cambio periódico son fundamentales, ya que con el uso prolongado puede perder sus propiedades y disminuir su efectividad. Para garantizar el correcto funcionamiento del motor, se recomienda revisar su nivel frecuentemente y siempre consultar y seguir las recomendaciones del fabricante del vehículo.
¿Cómo detectar y solucionar fugas de anticongelante?
Existen diferentes causas que pueden generar una fuga de anticongelante:
Tapa del radiador defectuosa: si la tapa del radiador no está bien colocada o necesita ser reemplazada, el sistema podría perder líquido de manera constante. En este caso, no está cumpliendo con su función principal: extraer el calor producido por la combustión.
Manguera dañada: una manguera deteriorada puede causar fugas incluso cuando el vehículo está apagado, provocando que el líquido no llegue a su destino y el anticongelante cumpla su función.
Fisuras en la cámara de combustión: un mal sellado en el motor puede permitir que el líquido refrigerante escape.
Exceso de anticongelante: llenar el depósito por encima del nivel recomendado puede provocar un desbordamiento y fuga del líquido.
Una de las recomendaciones iniciales es que, si se detecta una fuga, probablemente el indicador del tablero se encenderá. Y en ese caso, es vital detener el vehículo y consultar a un especialista lo antes posible. Conducir sin anticongelante puede causar un sobrecalentamiento severo y dañar el motor de forma irreversible.
Mitos y realidades del anticongelante
Existen muchas creencias erróneas en torno al uso del anticongelante. A continuación, se despejarán las dudas más usuales:
¿Puedo usar agua en lugar de anticongelante? No es recomendable. El agua no ofrece la misma protección contra la corrosión y puede generar depósitos de cal que afectan el sistema de enfriamiento (cañerías metálicas, mangueras y/o cámaras de motor). Además, en temperaturas frías puede congelarse, causando daños internos.
¿El anticongelante soporta temperaturas extremas? Sí. Productos de alta calidad pueden mantener el motor en temperaturas óptimas, incluso en condiciones extremas, sin comprometer su desempeño.
¿Se pueden mezclar distintos anticongelantes? No es recomendable, ya que la mezcla de distintos tipos y colores puede alterar sus propiedades y dificultar la detección de suciedad o contaminación del líquido. Además, es importante que el anticongelante siempre cumpla con las propiedades que el motor necesita para funcionar.
¿Qué pasa si no uso anticongelante? La falta de anticongelante puede provocar daños graves en el motor, reduciendo su vida útil y generando costosas reparaciones. Por ejemplo, si la cámara de combustible está muy fría, se vería afectado el rendimiento del auto. Si estuviera muy caliente, las piezas del motor pueden desgastarse o dañarse hasta que el motor deje de funcionar por completo.
En conclusión, el anticongelante es un elemento esencial para la vida útil del motor. Mantener un control adecuado de su nivel y calidad es indispensable para evitar problemas mecánicos y asegurar el rendimiento óptimo del vehículo.


