“EL AUMENTO SOSTENIDO DE LA MIOPÍA EN NIÑOS Y ADOLESCENTES PLANTEA UN NUEVO DESAFÍO DE SALUD PÚBLICA. LA DETECCIÓN TEMPRANA Y LA ADOPCIÓN DE HÁBITOS VISUALES SALUDABLES SON CLAVES PARA EVITAR COMPLICACIONES FUTURAS”
La miopía es una alteración en la refracción (enfoque) del ojo en la mirada de lejos (los objetos lejanos se perciben borrosos), porque las imágenes se enfocan por delante de la retina, en lugar de hacerlo sobre ella.
Actualmente 1 de cada 3 niños y adolescentes aproximadamente tiene miopía en todo el mundo. Y para 2050 se espera que haya unos 740 millones de niños y adolescentes miopes. Eso sería cerca del 40% de la población infantil mundial.
El tema ha dejado de ser sólo un problema de “necesitar anteojos”, para convertirse en un desafío de salud pública. Se requiere un cambio importante para cuidar la salud ocular de los niños, involucrando a los padres, educadores, pediatras y oftalmólogos.
¿A qué se debe este aumento?
La miopía se produce por un crecimiento (elongación del globo ocular), con un eje anteroposterior más largo de lo normal.
El crecimiento del ojo está mediado por señales visuales que recibe la retina: desenfoque retinal y niveles de contraste.
Es muy frecuente que los niños y adolescentes con miopía tengan algún antecedente familiar, pero en la actualidad se agrega la disminución de las horas de exposición a la luz solar y el uso precoz de la visión cercana con dispositivos electrónicos, debido a los cambios culturales de las sociedades más desarrolladas.
El proceso es progresivo durante la infancia y la adolescencia y puede aumentar hasta la segunda década de la vida.
Este aumento significativo en el largo del ojo y la graduación se asocia con un mayor riesgo de desarrollar patologías oculares graves en la edad adulta (como desprendimiento de retina, maculopatía, entre otros).
Los controles oftalmológicos en la infancia son fundamentales ya que es frecuente que los niños pequeños con miopía no se quejen de su visión borrosa. Entonces es importante realizar los exámenes oculares y las pruebas de la visión, para detectarla lo antes posible, y poder implementar algunas estrategias para enlentecer su progresión.
Un gran primer paso para evitar o retardar su progresión es alentar a sus hijos a que pasen más tiempo al aire libre. Mantener un balance entre el tiempo fuera y en el interior de la escuela y el hogar es beneficioso para la salud y el bienestar de los niños. Pasar tiempo al aire libre protege contra la miopía y es una buena práctica para la salud visual.
Para enlentecer la progresión, actualmente disponemos de algunas estrategias para que, de esta manera la miopía final sea de menor monto. Es decir, un globo ocular menos elongado.
Algunas de estas estrategias son:
Utilizar un colirio de atropina diario, en dosis bajas (0,01% a 0,05%) por la noche, antes de acostarse. El uso de anteojos especiales, de alta tecnología, con “desenfoque periférico”. Estas dos indicaciones pueden frenar la progresión en un 55% a 60%.
Otros recursos que solemos indicarles a los adultos para que pongan en práctica con niños y así enlentecer la progresión de esta patología son:
A los padres: “Luz y distancia”: Que los niños pasen 2 horas al día en el exterior, la luz solar regula el crecimiento ocular. Administrar el uso de pantallas (según la edad) y evitar que los niños acerquen los dispositivos a menos de 30 cm. Control oftalmológico temprano, no esperar a que el niño diga “no veo”.
A los educadores: “recreos visuales”: Promover pausas visuales incentivando momentos al aire libre sin tareas que requieran enfoque próximo; alternar en clase las tareas de lectura o escritura con propuestas dinámicas; y observar a estudiantes que presenten dificultad para distinguir el contenido del pizarrón o que pierdan la atención con frecuencia.”
A los Pediatras: “más allá de la agudeza visual”: Intervención temprana, derivar a los controles oftalmólogicos oportunos.
Evaluar los factores de riesgo: Antecedentes familiares de miopía y uso de pantallas. Acompañar el tratamiento con colirio de atropina.
Detectar a tiempo y cambiar hábitos simples en la infancia puede evitar problemas visuales mucho más graves en el futuro.
Autora:
Dra. Celia María Sánchez, Médica Oftalmóloga, (MN 89.333)
Jefa de la Sección Oftalmopediatría del Servicio de Oftalmología del Hospital Italiano de Bs As

Bibliografía consultada
Consenso mundial de miopía 2025 (Sociedad Mundial de Oftalmología Pediátrica y Estrabismo – WSPOS) https://wspos.org/myopia/#
Iribarren R, Galán MM, Szeps A, et al. Consensus on progressive myopia management. Oftalmol. Clín. Exp. 2022;15(2). doi:10.70313/2718.7446.v15.n2.160

