MI PLANETA ESTÁ LLORANDO,
SE AGRIETAN SUS CORDILLERAS,
LLORAN BOSQUES, LAS RIBERAS,
EL MAR SE SIGUE INUNDANDO.
El aire se va nublando,
la fauna pide clemencia,
se derrumba la conciencia,
se apaga un cielo sereno,
y ante un futuro tan pleno
solo dejamos ausencia.
Las abejas van callando,
sin ellas la flor perece,
el campo ya no florece
y el trigo se está secando.
El hombre sigue olvidando,
prefiere el oro y la mina,
no escucha la voz divina
del suelo que lo alimenta;
la avaricia lo sustenta,
mas la vida se termina.
Se levantan las mareas,
los glaciares van cediendo,
y el planeta está diciendo
que acabemos las peleas.
Despierten ya las ideas,
hay que sembrar nueva unión,
proteger la creación,
recuperar la esperanza,
pues sin amor ni templanza
morirá la inspiración.
Mas no todo está perdido,
si aprendemos del pasado,
si cuidamos lo sagrado
y sanamos lo dolido.
El camino compartido
puede aún reverdecer,
la vida quiere volver,
aunque el daño sea profundo;
si cambiamos este mundo
el planeta va a nacer.
Autora: Dra HC Idalmis Tejeda
Cuba_USA
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