UNA BANCA SOLITARIA AHORA,
CASI ABANDONADA BAJO EL PINO AHUHUETE
DESPLIEGA SUS RAMAS
CARGADAS DE SUEÑOS Y SEMILLAS
QUE BAJO EL SOL Y LA LLUVIA,
IGUAL QUE EL BOSQUE, CRECEN.
Años pasan, un día detrás de otro,
Cuentas de resina llora el sauce
Y desganado
Lucha contra el pesar
Y sigue erguido
Pero con sus luengas ramas
Cubre el césped de años
Y bajo estos ramales
Tréboles tiemblan en la humedad.
Esa mi banca
antaño reía
con los chicos que en ella se sentaban aposentaban sueños y besos,
Su asiento de madera se ha quebrado
Y ya nadie se puede sentar en ella
El bosque ha muerto
transcurrido el silencio
Se adueñó del bosque
El novel asfalto
El bosque ya sólo existe
En mis memorias
Aquéllas dedicadas a mi padre
No hay bosque ya
Mi padre falleció durante un amanecer
Y se fue a lustrar estrellas,
Yo recuerdo estar con él
En ésa, mi banca, nuestra banca.
Por Edith Barrios Rodríguez, Escritora mexicana.

