Lactancia materna: el desafío de sostenerla de manera exclusiva hasta los seis meses

EN ARGENTINA, EL 96,2% DE LOS NIÑOS RECIBE LACTANCIA MATERNA AL NACER, PERO SOLO EL 46,7% LA MANTIENE DE MANERA EXCLUSIVA HASTA LOS SEIS MESES

En Argentina, la lactancia materna continúa siendo un desafío. Según los datos presentados durante una jornada realizada en la Clínica Bazterrica en el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, el 96,2% de los niños recibe lactancia materna al nacer, mientras que solo el 46,7% logra sostenerla de manera exclusiva hasta los seis meses.

La diferencia entre el inicio y la continuidad de la lactancia pone de manifiesto la importancia de que las familias reciban información confiable y acompañamiento profesional durante todo el proceso, especialmente ante las dudas o dificultades que pueden surgir en el embarazo, el puerperio y los primeros meses de vida.

“La recomendación es ofrecer lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses y, a partir de entonces, incorporar progresivamente la alimentación complementaria manteniendo la lactancia hasta los dos años o más. Para que esto sea posible, es importante acompañar a cada familia de manera individual y oportuna”, explicó Mariel Fernández, jefa del Servicio Materno Infantil de Clínica Bazterrica.

Según las recomendaciones de la Sociedad Argentina de Pediatría, en línea con las pautas de la Organización Mundial de la Salud, durante los primeros seis meses se aconseja ofrecer únicamente leche materna, sin agua, infusiones, jugos ni otros alimentos, salvo que exista una indicación médica específica. A partir de ese momento, se recomienda incorporar progresivamente la alimentación complementaria y continuar con la lactancia hasta los dos años o más, de acuerdo con el deseo de la persona que amamanta, del niño o niña y la situación de cada familia.

¿Cuáles son los beneficios para el bebé y la persona que amamanta?
La lactancia materna contribuye al crecimiento y al desarrollo integral del bebé, tanto en los aspectos emocionales, psicomotores, sociales e intelectuales como en la protección frente a infecciones y algunas alergias. Además, presenta una digestión y absorción adecuadas y se asocia con un menor riesgo de desnutrición, sobrepeso y obesidad.

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También puede aportar beneficios para la persona que amamanta, ya que favorece la contracción del útero después del parto y puede colaborar con el retorno progresivo al peso previo al embarazo. A su vez, es una práctica accesible que puede fortalecer la confianza y la autoestima vinculadas con el cuidado y la alimentación del bebé.

Durante la jornada se abordó, además, el impacto de la lactancia en la salud a largo plazo. La evidencia científica presentada la vincula con una reducción estimada de entre el 13% y el 26% del riesgo de sobrepeso y obesidad en la adultez, con una disminución de hasta el 35% en el riesgo de diabetes tipo 2 y con efectos favorables sobre la salud cardiovascular.

La charla contó con la participación de un grupo familias que se encontraban atravesando distintas etapas: algunas durante el embarazo, otras con bebés de pocos días, y otras con bebés de alrededor de un mes. El encuentro permitió compartir recomendaciones y herramientas para acompañar las diferentes experiencias de lactancia, respetando las necesidades y circunstancias de cada familia.

*Referencias: Victora CG et al., Breastfeeding in the 21st century: epidemiology, mechanisms, and lifelong effect, publicado en The Lancet en 2016.