CON LA PARTICIPACIÓN DEL DR. PETER DIECKMANN, UNO DE LOS PRINCIPALES REFERENTES INTERNACIONALES EN SIMULACIÓN CLÍNICA, FUNDACIÓN BARCELÓ FUE SEDE DEL 6° MINISUN DE ARGENTINA, UNA JORNADA DE DIVULGACIÓN E INTERCAMBIO QUE PUSO EL FOCO EN EL IMPACTO DE LA SIMULACIÓN SOBRE LA CALIDAD, LA SEGURIDAD Y LA FORMACIÓN DE LOS EQUIPOS DE SALUD.
La simulación en salud ya no se limita al entrenamiento de habilidades clínicas: su alcance se extiende a la seguridad del paciente, el trabajo en equipo, el aprendizaje organizacional y la mejora de los sistemas de salud. Bajo esta mirada, Fundación Barceló fue sede del 6° MiniSUN de Argentina, organizado junto a Laerdal Medical y SimuLat. La jornada reunió a especialistas nacionales e internacionales para compartir experiencias, debatir desafíos y analizar el potencial de esta metodología como herramienta de transformación.
Bajo el lema “Excelencia en Simulación para Transformar el Sistema de Salud”, el encuentro contó con la participación del Dr. Peter Dieckmann, PhD, profesor asociado de Psicología del Trabajo y Organizacional de la Universidad Técnica de Dinamarca, fundador y actual presidente del grupo EuSim y uno de los referentes internacionales en la materia. Su trabajo se centra en la interacción entre las personas, la tecnología y las organizaciones con el objetivo de mejorar la calidad, la seguridad y la sostenibilidad.
Durante su visita, Dieckmann destacó el enfoque pedagógico del Centro de Simulación Barceló: “Más allá de la tecnología de vanguardia y la infraestructura de los simuladores del Centro de Simulación Barceló, resulta clave el enfoque centrado en los estudiantes de medicina y en la formación de los docentes como facilitadores. Se percibe la consolidación de una verdadera comunidad académica en torno a la simulación, un aspecto fundamental para potenciar la formación práctica de los alumnos y aprovechar al máximo el equipo humano”.
También destacó los aspectos técnicos del espacio: “La versatilidad de sus aulas permite reconfigurar el entorno para dinámicas participativas, sumado a un sistema de cámaras tanto en las salas de simulación como en las de evaluación final que abre grandes oportunidades para el control de calidad y la investigación científica”. A lo largo de la jornada, profundizó además sobre los múltiples roles de este dispositivo pedagógico para la calidad, la seguridad y el bienestar de los trabajadores de la salud, y participó de diferentes espacios de intercambio orientados a pensar cómo trasladar los aprendizajes que surgen de los escenarios simulados a los entornos reales de atención.
Uno de ellos fue un Teatro Foro sobre seguridad psicológica, que puso en discusión la importancia de generar ámbitos en los que los integrantes de los equipos puedan expresar y escuchar preocupaciones. La propuesta permitió abordar la simulación no solo desde su dimensión técnica, sino también desde los factores humanos y las dinámicas que atraviesan el trabajo cotidiano de los profesionales de la salud.
La jornada incluyó además una mesa redonda titulada “Impacto de la Simulación: del Aprendizaje Individual a la Transformación de Organizaciones y Sistemas de Salud”, en la que participaron: Peter Dieckmann, Gabriel Muntaabski, coordinador nacional del PRONAFE-INET y secretario ejecutivo del CIN ReNaSic; Norma Raúl, presidenta de la Sociedad Argentina de Simulación en Ciencias de la Salud y Seguridad del Paciente (SASIM); y Dolores Latugaye, directora del Centro de Simulación Clínica de la Universidad Austral.
En ese marco, el Dr. Diego Vinciguerra, director del Centro de Simulación de Fundación Barceló, destacó la importancia de que los aprendizajes trasciendan los espacios de formación y lleguen a la práctica asistencial: “El ‘por qué’ de la simulación está relacionado directamente con la seguridad del paciente: es ahí donde se aprende a mejorar la calidad de atención. Nuestro principal objetivo es generar impacto real y transferir ese conocimiento del mundo de la simulación al mundo clínico”.
El MiniSUN se plantea como un espacio de encuentro entre usuarios y expertos en simulación clínica en el que, a través de workshops y foros de discusión, los participantes trabajan sobre desafíos educativos y profesionales con el objetivo de trasladar los aprendizajes a contextos reales.
“La simulación es un componente estratégico en la formación de nuestros estudiantes: nos permite aprender haciendo, practicar, equivocarnos, reflexionar y volver a intentarlo. Y, sobre todo, permite que muchas primeras veces sucedan acá y no frente a un paciente”, señaló Axel Barceló, rector de Fundación Barceló. “Cada estudiante que aprende mejor en un entorno de simulación será mañana un profesional mejor preparado. Mejorar la manera en que enseñamos es también una manera de mejorar la
manera en que cuidamos”.






