DÍJOLE, EVA, A SU ADÁN ENAMORADO,
SI YO HUBIERA CONOCIDO TU BANANA,
TE JURO, POR DIOS, LO MÁS SAGRADO,
¡JAMÁS ME HABRÍA COMIDO ESA MANZANA!
La humanidad tendría otro destino,
del Edén, no habríamos sido desterrados;
sin esa hoja de parra en mi camino,
no. estuviera pagando mis pecados.
Y Adán le respondió a su barragana:
Los designios del Señor, no hay que torcer,
bien saciadas, ahora, están tus ganas,
¡Su palabra y su accionar hay que entender!
No te angusties por lo que no pudo ser,
disfruta con pasión de tu banana;
llévame a los confines del placer
¡Y olvida, de una vez, a esa manzana!
Jesús Núñez León. Venezuela

