AGOSTO LOS JUNTA, SEPTIEMBRE SE LOS LLEVA
Eso decía mi abuela sobre las gripes invernales, en una época en la que no abundaban los antibióticos. Sin embargo, la crisis prestacional en Argentina continúa dándole actualidad a esta afirmación.
La semana pasada, el sistema de salud recibió el primero de los golpes que la llevarán al knock out: PAMI pasó del sistema de pago por prestaciones, al sistema de cápita y realizó descuentos atrasados de las facturaciones. Septiembre comenzó para los prestadores con pagos entre un 50 % y un 20 % inferiores a agosto.
Las cápitas fueron distribuidas de forma discrecional y sin previo aviso a prestadores y afiliados, así que para mediados de mes ya los cupos de atención se habían acabado.
Ningún sistema es perfecto, el prestacional (es decir, por acto médico) es proclive a excesos en la atención y la cápita (es decir por grupo) se presta a infraprestaciones. ¿Qué es preferible, el exceso o la falta? La cápita debería ser más barata pero se resiente la calidad de atención.
Esta crisis llega en mal momento y este es especialmente siniestro: la salud pública enfrenta un número impresionante de casos de influenza; para ser más específico, la gripe A H3N2, afectó a 790.000 personas, una cifra superior a la de años precedentes aun antes de que finalice el invierno.
Si bien la mayor parte de los casos se dan en menores de 10 años, el grupo de más riesgo de muerte es la población geriátrica, por su fragilidad asistencial. Muchos de estos pacientes viven en condiciones precarias, hacinados, sin alimentación adecuada, sin la necesaria inmunidad —el índice de vacunación contra la gripe es bajo en el país — y con una atención asistencial que siempre ha sido deficiente, especialmente ahora en que los cupos se acaban a poco de iniciado el mes.
Técnicamente, el tema es más complejo; estas cifras sobre la gripe están basadas en estadísticas de registros que no siempre están confeccionadas con el mismo criterio. Generalmente no se puede saber cuántas personas murieron por gripe porque los partes de defunción no siempre consignan la influenza como causa de muerte ya que son sus complicaciones las que llevan al óbito (ejemplo, una neumonía pudo haber comenzado por una gripe y no estar consignada en el parte de defunción).
El porcentaje de pacientes hisopados son relativamente pocos, especialmente si lo comparamos con la pandemia de Covid19. Esto no permite medir con exactitud la dimensión del problema, pero todo indica que este año el tema es más grave.
Saturación
En este último año, 1.200.000 personas abandonaron su prepaga o su obra social. ¿Hacia dónde migró esta población? Hacia el precario sistema estatal, saturando hospitales ya saturados y desfinanciados, con pocas camas disponibles y guardias desbordadas. Hospitales como el de Clínicas en la ciudad de Buenos Aires o el Garrahan han denunciado falta de provisión de insumos básicos.
El sistema privado no está en mejores condiciones ,los valores de los prestadores ( clínicas, consultorios, etc.) han sufrido un notable deterioro, con actualizaciones por debajo de la inflación, exactamente la mitad de la inflación en el caso del último año, brecha que ha aumentado constantemente a lo largo de los últimos diez años.
Al mismo tiempo, miles de clínicas y sanatorios soportan la incertidumbre presupuestaria. Cada mes se pregunta: “¿Pagará PAMI? ¿Y qué vamos a cobrar?”. No sería extraño que en el futuro cercano haya un quiebre generalizado en la cadena de pagos de salud, acompañado por una ola de despidos y renuncia de prestadores cansados de los cambios y desorden administrativo que inexorablemente llevará a una baja en la calidad prestacional en todos los órdenes. Agosto los preparó, ¿y septiembre se los llevará?
Los recortes del PAMI afectan a la salud de toda la población por falta de recursos en oncología, saturación de las terapias intensivas y en salud mental.
El deterioro asistencial de las instituciones psiquiátricas es el anuncio precoz de una crisis y, en la actualidad, la salud mental enfrenta una demanda sin precedentes. El año pasado hubo 5.209 suicidios, una tasa 22,6 % mayor al período anterior.
El suicidio se convirtió en la principal causa de muerte violenta en el grupo etario de 15 a 34 años —fenómeno mundial que va de la mano del consumo de drogas, la ludopatía y el desempleo—.
¿Qué mundo esperamos en el que los jóvenes se suicidan?
La cuenta final
La transferencia financiera del Estado al PAMI ha caído casi un 30 % interanual y sus ingresos dependen exclusivamente de los giros del Tesoro. PAMI, además, arrastra una deuda de 500.000 millones de pesos con sus prestadores. Eso ha llevado a paros en la atención médica y al retiro de decenas de fármacos subsidiados.
Sin embargo, este déficit no ha sido obstáculo para desórdenes administrativos que han derivado en múltiples causas ante la justicia federal, como ha sido la denuncia de fraude masivo de órdenes médicas electrónicas, que incluye la atención de fallecidos; licitaciones sospechosas, como los sobreprecios en lentes intraoculares para cirugía de catarata; la sobrefacturaciones sistemáticas en días de internación de terapia; y adjudicaciones de contratos de alquiler millonarios ,lejos de los valores de mercado .
Estás situaciones requieren la connivencia de las partes. Bien sabemos en Argentina que se necesitan dos para bailar el tango …y a veces tres ….
¿Hay una salida a esta crisis de la salud?
El gasto burocrático por duplicación de funciones es fenomenal. Por ejemplo, existen ocho obras sociales distintas para empleados de un mismo rubro y se llega al ridículo de tener una obra social para menos de 500 afiliados.
Se estima que solo el 30% del dinero destinado a salud termina en mano de los prestadores debido a la altísima fragmentación del sistema, la intermediación y el terrible costo administrativo e impositivo.
La grave crisis económica atraviesa el sector salud, un sector de indiscutible importancia, no solo es un grave problema para el bienestar de la población, sino porque casi un millón de personas dependen directa o indirectamente de los ingresos del sector
Argentina tiene 150 impuestos, entre ellos algunos tan retrógrados como Ingresos Brutos. ¿Deben las instituciones médicas pagarlos cuando están perdiendo por fallas en el sistema administrado por el Estado?
¿Es necesario pagar un IVA del 21 % cuando esto encarece los tratamientos de millones de pacientes?
Los clubes de barrio cuentan con la ley 27098 que los exonera de algunos impuestos y tasas municipales.
Las clínicas, sanatorios y consultorios ¿No deberían gozar de los mismos beneficios?
Las culpas en las crisis no son de un solo responsable. En el caso de la salud los problemas se arrastran de largo tiempo y, para colmo, responden a una estructura muy compleja que es única en el mundo (las obras sociales sindicales manejando la salud de sus afiliados solo se da en Argentina).
Que PAMI pase a manos de las obras sociales solo va a ocasionar más daño a los prestadores y pacientes que llegarán a estas instancias en una situación crítica.
Solo vamos a asistir a la cuenta final.
Omar López Mato – CAMEOF





