LA CRISIS DEMOGRÁFICA BONAERENSE: menos nacimientos, mas injusticias y desigualdades

AMÉRICA HISPANA ENVEJECE Y LA NATALIDAD CAE. DETRÁS DE LAS GRANDES CIFRAS POBLACIONALES APARECE UNA TRANSFORMACIÓN SILENCIOSA QUE PUEDE MODIFICAR PROFUNDAMENTE A NUESTROS PUEBLOS DURANTE LAS PRÓXIMAS DÉCADAS.

Argentina es uno de los casos más extremos: los nacimientos pasaron de más de 777.000 en 2014 a poco más de 413.000 en 2024, mientras la fecundidad cayó a 1,23 hijos por mujer, muy por debajo del 2,1 necesario para el reemplazo generacional (en 1950 era de 5,8).

Pero el epicentro de esta transformación está en la provincia de Buenos Ayres.

En 2025 los nacimientos bonaerenses se redujeron alrededor de un 9% interanual y acumularon una caída superior al 55% respecto de 2020. Por primera vez en décadas, las defunciones superaron a los nacimientos, en 2025 se registraron aproximadamente 133.900 muertes superando a los 120.138 nacimientos,. La Provincia, corazón productivo de la Argentina, comienza así a enfrentar un fenómeno que no es solamente demográfico: es económico, social y político.

Sin embargo, hay una cuestión que suele quedar fuera del análisis. La crisis demográfica no impactará de la misma manera en todos los bonaerenses.

En los sectores medios y altos, la reducción de la natalidad está vinculada a proyectos de vida, costos de crianza, acceso a educación, vivienda y planificación familiar. Allí veremos hogares más pequeños y una población progresivamente envejecida.

En los sectores de villas miserias del AMBA -existen unas 1.585 villas y asentamientos precarios donde viven más de 420 mil familias-, en cambio, el problema puede adquirir otra dimensión: no necesariamente habrá menos jóvenes, sino más vulnerabilidad concentrada en áreas donde faltan infraestructura, educación y oportunidades. Aunque la fecundidad también descienda, la estructura poblacional continuará siendo relativamente más joven durante un período prolongado.

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Esta diferencia puede producir una peligrosa fractura demográfica. Mientras una parte de la Provincia envejece, otra concentrará niños y jóvenes que deberán ingresar a un mercado laboral radicalmente diferente al actual, marcado por la automatización y la inteligencia artificial.

Aquí aparece el verdadero desafío. No alcanza con preguntarnos cuántos hijos tendrá Buenos Ayres. Debemos preguntarnos qué oportunidades tendrán los hijos que nazcan.

Si un niño llega al mundo en un contexto de pobreza, mala nutrición, hacinamiento, abandono escolar y ausencia de formación técnica, la crisis demográfica puede transformarse en una crisis de capital humano. Y una comunidad con menos trabajadores, pero además con una parte significativa de sus jóvenes excluidos del empleo formal, enfrentará una presión doble sobre sus sistemas productivo, sanitario y previsional.

En las próximas décadas habrá menos trabajadores sosteniendo a más adultos mayores. Pero también será necesario formar trabajadores mucho más calificados para una economía que demandará conocimiento y productividad…y no los tendremos.

Por eso, la política demográfica bonaerense no puede reducirse solo a estimular la natalidad. Debe incorporar vivienda, primera infancia, nutrición, educación, formación profesional, empleo, salud.

El desafío es construir una Provincia donde nacer no sea una condena y donde envejecer no signifique una carga.

Porque el problema no será solamente una Buenos Aires con menos habitantes. Será una Buenos Aires más vieja, más desigual y con una generación de jóvenes sin futuro, con más violencia y más degradación del tejido comunitario si hoy no somos capaces de anticiparnos.

Luis Gotte
La trinchera bonaerense