Internet en todos lados: el plan para conectar a 100 comunidades en América Latina y cerrar la brecha digital

INTERNET SOCIETY, ORGANIZACIÓN GLOBAL SIN FINES DE LUCRO QUE PROMUEVE UNA INTERNET ABIERTA Y PARA TODAS LAS PERSONAS, REAFIRMÓ SU COMPROMISO DE REDUCIR LA BRECHA DIGITAL EN AMÉRICA LATINA MEDIANTE LA CREACIÓN DE REDES COMUNITARIAS GESTIONADAS POR LOS PROPIOS HABITANTES. LA META: DESPLEGAR 100 REDES COMUNITARIAS EN LA REGIÓN HACIA 2030, UN PASO CLAVE PARA GARANTIZAR QUE LA CONECTIVIDAD LLEGUE A LOS SECTORES MÁS VULNERABLES.

En América Latina, alrededor del 40% de la población rural permanece desconectada, lo que limita su acceso a la educación, la salud y las oportunidades económicas.

En Argentina, si bien la penetración de Internet alcanza a la mayoría de los hogares, persisten fuertes desigualdades regionales. Según datos de ENACOM, en el primer trimestre de 2025 el país registró una penetración de 80,9 accesos fijos por cada 100 hogares, lo que implica que cerca de un 20% de los hogares todavía no cuenta con Internet fijo.

La brecha territorial sigue siendo marcada: mientras la Ciudad de Buenos Aires supera los 100 accesos cada 100 hogares, provincias como Formosa y Chaco no alcanzan el 40%, reflejando la dificultad de extender servicios en zonas rurales y periféricas. Frente a esta realidad, gran parte de la población depende de la conexión móvil para acceder a Internet, que concentra más de 60 millones de accesos en el país, según los últimos informes oficiales.

El modelo de redes comunitarias busca dar respuesta a esa desigualdad: son iniciativas de conectividad impulsadas y administradas por las propias comunidades, con apoyo técnico y regulatorio de organizaciones como Internet Society. Este enfoque ya ha demostrado ser eficaz en distintos países de la región, donde las comunidades han logrado conectar escuelas, centros de salud y espacios de encuentro, reduciendo costos y asegurando sostenibilidad.

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“Las comunidades conocen mejor que nadie sus necesidades de conectividad”, afirmó Sally Wentworth, presidenta y directora ejecutiva de Internet Society. “Nuestro rol es entregar la capacitación técnica, el respaldo en políticas públicas y los marcos comprobados que permiten a los líderes locales construir y mantener sus propias redes”.

En Argentina, la conectividad comunitaria se presenta como una alternativa complementaria al despliegue estatal y privado. Proyectos como ARSAT y la Red Federal de Fibra Óptica (Refefo) han extendido la infraestructura nacional a más de 33.000 km, pero aún quedan localidades rurales y periurbanas fuera de la cobertura.

De acuerdo con el Internet Resilience Index 2024 de Internet Society, Argentina se ubica en el segundo lugar de Sudamérica y 26° a nivel mundial en resiliencia de Internet, con una calificación del 58%. El informe destaca la existencia de 67 centros de datos, 4 puntos de intercambio de Internet (IXP) y un 69% de los sitios web más visitados accesibles a través de servidores locales, lo que fortalece la estabilidad y eficiencia del ecosistema digital argentino.

La iniciativa regional de Internet Society se articula además con la Comisión Interamericana de Telecomunicaciones (CITEL), que busca eliminar barreras regulatorias y promover marcos que habiliten la infraestructura comunitaria. El objetivo es formar a cientos de líderes locales, entregar becas de capacitación y generar entornos normativos favorables para expandir la conectividad en comunidades rurales, indígenas y periurbanas.

“La inclusión digital no se trata solo de acceso, sino de empoderamiento”, agregó Wentworth. “Cuando las comunidades son dueñas y operadoras de sus redes, controlan su futuro digital y generan oportunidades económicas sostenibles”.

Un caso de éxito en la Patagonia argentina
El Cuy, un pequeño pueblo de la Patagonia argentina con unos 400 habitantes, implementó exitosamente una red comunitaria de Internet como parte de un programa piloto. Caracterizadas por su modelo participativo, estas redes son desarrolladas por los propios vecinos y fomentan la colaboración voluntaria. En este caso, el proyecto contó además con el respaldo de la Cámara Argentina de Internet (CABASE) y del Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM).

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La puesta en marcha de la red fue un verdadero motor de desarrollo local: motivó a la comunidad a organizarse y constituirse en la cooperativa Coopesur, lo que facilitará el acceso a financiamiento para ampliar la capacidad del servicio Internet Society+1. Los beneficios de la conectividad fueron inmediatos y evidentes. Vecinos destacaron mejoras en áreas clave como salud, educación y acceso a información, tanto presencial como virtualmente.