ESPECIALISTAS ALERTAN SOBRE LOS RIESGOS DE LA SOBREPROTECCIÓN Y REMARCAN QUE MUCHAS PERSONAS MAYORES CONSERVAN INTACTA SU CAPACIDAD PARA TOMAR DECISIONES SOBRE SU SALUD Y SU VIDA COTIDIANA, AUN CUANDO NECESITEN ASISTENCIA FÍSICA.
En el cuidado de las personas mayores, una de las confusiones más frecuentes es asociar dependencia física con pérdida de autonomía. Sin embargo, médicos y especialistas en gerontología advierten que necesitar ayuda para ciertas actividades no significa dejar de decidir sobre la propia vida.
Clara Perret, médica clínica y geriatra del Centro Los Pinos, explica que “mientras una persona pueda comprender la información, valorar riesgos y beneficios y expresar una decisión en forma coherente, se considera como capaz de otorgar su consentimiento.”
La especialista señala que, desde el punto de vista ético y legal, el consentimiento informado debe respetarse. “La información debe brindarse de manera clara, veraz, y adaptada a las limitaciones auditivas, visuales o motoras de cada paciente. A su vez, debe procurarse que el paciente esté libre de coerciones o influencias indebidas de otras personas. Según el tipo de decisión, puede considerarse la firma adicional de un testigo, en el caso de pacientes en situación de vulnerabilidad. Por otra parte, cuando el paciente no se encuentre en condiciones de comprender la información y tomar decisiones, el médico debe dejar constancia de dicha incapacidad y sus causas en la historia clínica y recurrir a un representante legal.”
Perret aclara que cuando existen dudas sobre la capacidad cognitiva de una persona, pueden realizarse evaluaciones específicas para determinar si existe deterioro y en qué grado. También remarca la importancia de identificar cuadros de síndrome confusional agudo o delirium, alteraciones temporales de la capacidad de juicio que suelen tener causas orgánicas y que, en muchos casos, son reversibles con el tratamiento adecuado.
El riesgo de sobreproteger a las personas mayores
Uno de los escenarios más frecuentes ocurre dentro del entorno familiar. El miedo a las caídas, accidentes o complicaciones muchas veces deriva en dinámicas de sobreprotección que terminan limitando la autonomía de la persona mayor.
“Lo contrario a autonomía no es dependencia sino heteronomía”, señala Graciela Spinelli, licenciada en Gerontología del Centro Los Pinos. “Los entornos que realmente favorecen la autonomía son aquellos donde la persona es escuchada, considerada única e irrepetible, y es respetada en sus deseos y preferencias. Las personas mayores no dejan de ser sujetos de derechos ni pasan a ocupar un rol infantil por necesitar cuidados”, agrega.
Muchas veces el exceso de cuidado puede convertirse en una forma de maltrato involuntario. “En ocasiones los cuidados extremos llevan a un tipo de maltrato que es la sobreprotección por miedo a lo que pueda ocurrir. Es cierto que las caídas se pueden prevenir, pero también es importante comprender que la forma de prevenirlas no es la inmovilización sino el ejercicio adecuado”, explica Spinelli.
Por eso, remarca la importancia de promover movimiento, participación y autonomía con los apoyos necesarios. “Los bastones, andadores u otros elementos no son una limitación ni un motivo de vergüenza, sino elementos que permiten conservar autonomía y seguridad”.
Los especialistas coinciden en que incluso en situaciones de dependencia severa es posible sostener espacios de decisión cotidiana: elegir qué ropa usar, qué comer, cómo organizar el día o participar en decisiones sobre tratamientos médicos.
“Cuando se permite que el paciente participe activamente de las decisiones sobre sus horarios, tratamientos o cuidados, se fortalece la adherencia terapéutica y mejora la satisfacción con la atención”, sostiene Perret.
Para Spinelli, el desafío también implica transformar la mirada social sobre la vejez. “Envejecer no significa dejar de tener proyectos, deseos o capacidad de disfrute. Cada persona atraviesa esta etapa de manera única, con su historia, sus valores y sus prioridades”.
Qué recomiendan los especialistas para acompañar este proceso
Las especialistas señalan algunas claves para promover un envejecimiento con mayor bienestar y autonomía:
- Evitar la infantilización y no asumir que necesitar ayuda implica perder capacidad de decisión.
- No tomar decisiones automáticamente por la persona mayor sin consultarla.
- Promover su participación en elecciones cotidianas, desde rutinas y actividades hasta decisiones sobre tratamientos médicos.
- Adaptar los entornos para mejorar la seguridad sin recurrir a la inmovilización.
- Fomentar el movimiento y la actividad física para prevenir el deterioro funcional.
- Los bastones o andadores otorgan a la persona apoyo y sostén para mantenerse más firme frente a la marcha.







