“LO NUESTRO ES UNA NOVELA INTIMISTA, ENVOLVENTE, PARA LEER SIN PRISA, DONDE TODO, CADA DETALLE, COBRA UNA DIMENSIÓN ESPECIAL. ES UN LIBRO MUSICAL, ESCRITO COMO UNA MELODÍA, HAY QUE DEJARSE MECER POR SUS LETRAS, COMO EN UN BAILE”, ASÍ DEFINE, LA ESCRITORA VASCA, MAITE R. OCHOTORENA, (SAN SEBASTIÁN, 1970), LA ÚLTIMA DE SUS NOVELAS, LLEVA ONCE PUBLICADAS, QUE PRESENTA A LA CONSIDERACIÓN DE LOS LECTORES LATINOAMERICANOS.
Formada en cine y vídeo, es una apasionada de la literatura y seguidora de Alejandro Dumas, Agatha Christie y de la ciencia ficción inglesa, la escritora reitera que Lo Nuestro no es un thriller trepidante, cuenta una historia, en 476 páginas, que transcurre bajo la lluvia, al amor del fuego. Habla del temor a la noche, a lo que esconde; de las supersticiones, los prejuicios, la familia, la traición, la fe.
LO INTIMISTA Y EL ASOMBRO
Cuenta un modo de vida, el del caserío, generalmente lugares aislados en el monte que funcionaban de forma autónoma, gestionados por la familia.
Los caseríos son una parte esencial de la cultura vasca, son testigos de una forma de vida que ha perdurado durante siglos. Lo Nuestro, precisamente, habla de esa tendencia a barrer los asuntos de cada uno de casa para dentro, del afán por preservar las costumbres, por protegerlas, del amor por el mundo natural y el miedo al mismo tiempo.
“Barbari – relata la escritora- representa un pueblecito rural en 1782 que se asienta en la comarca del Goierri (Gipuzkoa, País Vasco). Tras el nombre ficticio de Barbari, de hecho, se esconde Zerain, un lugar muy real en el que me he inspirado por su pasado y su ubicación maravillosa. Los nombres de los caseríos que aparecen en la novela son reales también, aunque no los encontraréis en el mismo lugar donde se encuentran en el libro ni las familias que los habitan son auténticas, sino inventadas”.
Cada caserío tiene su propia personalidad y define a quienes lo habitan y viceversa. Cada caserío es un personaje en sí mismo que se expande o se retrae al compás de quienes lo habitan.
SILENCIO, BOCA CERRADA
Lo Nuestro representa una forma de sentir, cuando la gente del País Vasco vivía aislada en sus caseríos y estaba acostumbrada a guardarse sus problemas y sus miedos y a barrerlos de puerta para dentro.
Lo Nuestro es, de igual manera, el silencio, la boca cerrada; es un modo de vida, un muro ante lo desconocido y ante los intrusos, es vivir hacia dentro con la mirada puesta en la oscuridad que trae la noche.
Pero, también se refiere al celo con el que protegían sus creencias y a la fuerza con que se defendían cuando la iglesia, por ejemplo, pretendía erradicar lo que consideraban su cultura y su alma misma.
Retrata una vida íntima que discurre a caballo entre la fe en Dios y la fe en lo sobrenatural y en los mitos que se transmiten de generación en generación.
SUPERSTICIÓN Y PELIGRO
Rodeado de montañas y bosques, se mece al compás de un tiempo que transcurre lento, al amor del fuego; ofrece cobijo y al mismo tiempo hay miedo en sus habitantes, miedo a lo desconocido, a todo lo que no pueden nombrar y que los rodea por los cuatro costados. El mundo natural es fuente de riqueza y al mismo tiempo de superstición y peligro.
“En lo relativo a las supersticiones y leyendas del pueblo vasco, tuve ocasión de visitar la casa de José Miguel Barandiarán, que fue un estudioso del tema y cuya bibliografía me ha servido de mucho”, resalta la autora.
José Miguel de Barandiarán y Ayerbe; Ataun, Guipúzcoa, 1889 – 1991. Etnógrafo y arqueólogo vasco. Los resultados de sus estudios están recopilados en sus Obras Completas; entre estos trabajos sobresalen el Diccionario mitológico sobre el País Vasco, la obra Prehistoria en Vasconia y las seis monografías sobre el pueblo vasco que escribió en 1987.
MIEDOS ANCESTRALES
La sinopsis nos habla de la historia de Barbari, un caserío que duerme un sueño oscuro. Un pueblo que se asienta entre montes de bosques profundos, donde el tiempo baila a merced de un mundo natural impredecible.
Sus gentes son rudas, valientes, sinceras y leales, pero sobre todo son personas habituadas a vivir en la intimidad y a guardar con celoso cuidado sus secretos. Cuando hay problemas, se repliegan, murmuran las historias y el miedo junto al fuego, en familia. Por eso cuando llega el nuevo coadjutor, (Eclesiástico que tiene título y ayuda al cura párroco en la cura de almas), Martín de Aristizabal, desconfían. No hay que ver, no hay que saber.
Sucede lo inesperado: Las chicas más jóvenes desaparecen, una extraña criatura merodea por las calles y se cuela en los caseríos. Ay, que ya ni las protecciones ni los rituales sirven, que el hogar no basta para mantener el mal en la noche, que ese mal se mete en los sueños y paraliza los cuerpos, que deja marcas en los suelos, pisadas desconocidas, y un horrendo hedor a muerte…
Martín, el coadjutor, da sus primeros pasos en este entorno difícil, hostil, envenenado. Toda la fe y el optimismo que son la base de su fortaleza, parecen difuminarse cuando todo lo que ocurre ante sus ojos se aleja de lo racional para sumergirlo de cabeza en lo sobrenatural. Sin ir muy lejos, estamos ante una novela íntima y envolvente que indaga en nuestros miedos ancestrales.
¿QUÉ SATISFACE A MAITE?
Como escritora a Maite R. Ochotorena la satisface poder vestir verdades, por difíciles que sean, de ficción, y trasladarlas al lector en forma de novela de intriga. Comunicar, hacer sentir, hacer ver, aunque a veces cuente cosas que uno no querría saber.
“Escribir es algo creativo, arte, y el arte implica muchas veces transgredir lo establecido y explorar nuevas dimensiones. Siempre me he considerado autora de thriller, aunque no soy fiel al género del todo en el sentido de que mis libros siempre son algo más y mezclan trazos de otros géneros, como el realismo mágico o lo sobrenatural”, afirma la escritora.
“Soy exploradora, sobre todo de las sombras que nos acompañan en la vida. Me adentro con cada nuevo proyecto en territorio desconocido y trato de vislumbrar qué se esconde detrás de nuestros miedos, de la soledad, de la desconfianza o el odio. La literatura, leí una vez, consiste en eso, en explorar. En este sentido, todos los escritores escribimos aventuras, pues somos exploradores”. Lo Nuestro es una invitación a conocer a una escritora amante de la aventura, el misterio y el terror.
Se trata de una historia envolvente sobre las supersticiones y el temor a lo desconocido cuyas páginas llevan su sello más auténtico: la naturaleza, las emociones y una escritura melódica que mece al lector en un baile oscuro que lo atrapará.


