Día Mundial del Melanoma: los últimos avances en los tratamientos de un tipo de tumor que crece en la Argentina

LA INMUNOTERAPIA Y LAS TERAPIAS DIRIGIDAS HOY BRINDAN UN PRONÓSTICO MUY FAVORABLE EN EL ABORDAJE DE ESTA ENFERMEDAD, EN ESPECIAL CUANDO ES DETECTADA EN FORMA TEMPRANA. SIN EMBARGO, EN NUESTRO PAÍS SE DIAGNOSTICAN ENTRE 1.500 Y 2.000 CASOS AL AÑO Y MUCHOS SE DAN EN ETAPAS AVANZADAS. CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS Y QUÉ PODEMOS HACER PARA PREVENIRLO.

El melanoma es un problema sanitario que registra un aumento sostenido en la Argentina y en el mundo. Cada año se estima que en nuestro país hay entre 1.500 y 2.000 nuevos casos de este tipo de tumores que afecta principalmente la piel, el órgano más grande de nuestro cuerpo. Si bien hubo avances importantes en los tratamientos que ya están disponibles en nuestro país, y existen formas de prevenirlo y detectarlo a tiempo, los diagnósticos suelen llegar tarde y muchas veces los pacientes no acceden a las opciones terapéuticas que podrían salvarles la vida.

“Uno de los principales desafíos en nuestra región es que todavía vemos una proporción relativamente mayor de pacientes diagnosticados en estadios avanzados, incluso metastásicos, en comparación con otros países. Esto podría deberse a múltiples factores; por ejemplo a la extensión geográfica del país, desigualdades en el acceso al sistema de salud, y también menor concientización sobre la detección precoz”, explica el doctor Tomas Soulé (MN 153912), oncólogo clínico del área de sarcoma-melanoma y tumores genitourinarios del Instituto Alexander Fleming (IAF).

Este punto es clave ya que, según explican los expertos, en los países en los que hay un mayor conocimiento de la enfermedad y de sus factores de riesgo, el aumento de casos no genera una suba de la mortalidad.

“Por otro lado es importante mencionar que en Argentina contamos con aprobación y disponibilidad de prácticamente todas las terapias modernas y efectivas disponibles hoy para melanoma, incluyendo inmunoterapia y terapias dirigidas, al igual que en Estados Unidos o Europa. Sin embargo, el problema que enfrenta el país es la desigualdad en el acceso a esos tratamientos. Las diferencias entre subsistemas de salud hacen que, en la práctica diaria, la toma de decisiones no dependa exclusivamente del tumor y el paciente, sino también de factores sociales que condicionan el acceso al tratamiento”, agrega el especialista.

Romper con estas barreras de acceso que impiden que muchos pacientes tengan los tratamientos que necesitan y lograr concientizar a la población sobre la importancia de proteger su piel y hacer los controles médicos anuales para detectar las primeras señales de esta patología son justamente los dos ejes centrales del Día Mundial del Melanoma, que se conmemora este sábado 23 de mayo.

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El 80% de los casos son en la piel
El melanoma puede afectar la piel, las mucosas y los ojos, con la particularidad de que en cada localización tiene diferentes pronósticos y respuestas a los tratamientos. Además, presenta distintos tipos de mutaciones en su ADN. “En más del 80% de los casos afecta la piel, que es el órgano más extenso del cuerpo humano, y puede comprometer cualquier localización. Por eso se debería hacer una búsqueda exhaustiva también en partes difíciles como interdigital y plantas-palmas. El examen inicial, realizado por un dermatólogo, evidencia una lesión muchas veces pigmentada, de colores oscuros, nueva o que cambio de características, a veces sobreelevada y que podría dar picazón local”, explica la médica oncóloga Yanina Pflüger (MN 120531), jefa de servicio de Melanoma y Sarcoma del Instituto Alexander Fleming.

La experta detalla que los melanomas que afectan las mucosas suelen ser diagnosticados en instancias más tardías porque no son fáciles de visualizar. “Generalmente son los síntomas, como dolor o sangrado, los que alertan de su presencia y en este momento muchas veces el diagnóstico es tardío”, detalla. En cuanto a los que se desarrollan en los ojos, explica que muchas veces son “hallazgos que se dan durante el examen, pero también podrían dar síntomas como visión borrosa, escotomas o fotopsia, entre otros”.

Los avances en los tratamientos
En los últimos años hubo importantes avances en las terapias asociadas al abordaje del melanoma. “La comprensión biológica de un tumor puede transformar la manera de tratarlo. Hemos avanzado mucho en la caracterización molecular de los tumores, en particular en melanoma, con la identificación de alteraciones específicas como mutaciones en genes BRAF, NRAS y KIT y, en paralelo, en la comprensión de la interacción entre el tumor y el sistema inmune”, explica el doctor Soulé.

Esto permitió el desarrollo de dos estrategias de tratamiento clave para la mejora de los pacientes. Por un lado, las terapias dirigidas contra proteínas de genes alterados BRAF y MEK, que ofrecen altas tasas de respuesta y control rápido de enfermedad (lo que se denomina tasa de respuesta, que significa que achica el tumor de manera rápida); y por otro, los inhibidores de checkpoint inmunológico como los anti PD-1y anti CTLA-4 que han demostrado tener beneficios a muy largo plazo.

“Estos avances llevaron a una mejora significativa de la sobrevida global en enfermedad avanzada. Hoy, en estudios con seguimiento prolongado, aproximadamente un 40–50% de los pacientes tratados con combinaciones de inmunoterapia pueden estar vivos muchos años después del diagnóstico, algo impensado en la era previa a estos avances. Además, el campo continúa evolucionando, incluyendo combinaciones diferentes estrategias, optimización de secuencias terapéuticas, identificación de biomarcadores predictivos que logren aumentar el beneficio en estadios más precoces en el contexto adyuvante y neoadyuvante”, detalla el experto.

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La doctora Pflüger agrega que la inmunoterapia y las terapias dirigidas con inhibidores de BRAF siguen siendo las dos estrategias principales para los pacientes que tienen enfermedad metastásica. “Según las características de la enfermedad y comorbilidades del paciente se elegirá la estrategia y en qué momento utilizarlas. Estas opciones están disponibles en el país con diferente accesibilidad según cobertura médica”, explica.

En conjunto, estos avances redefinieron por completo el pronóstico del melanoma y hoy lo posicionan como un modelo de medicina de precisión e inmunooncología con mejores resultados en toda la oncología. En todos los casos, el diagnóstico temprano es clave para el éxito de estos tratamientos. “El pronóstico es alentador y las intervenciones médicas seguramente menores influyen en los costos y la morbilidad que generan los tratamientos”, agrega la jefa de servicio de Melanoma y Sarcoma del IAF.

Los síntomas del melanoma y la regla del ABCDE
El doctor Andrés Rodríguez (MN 140049), oncólogo clínico del Instituto Alexander Fleming, explica que los principales factores de riesgo para el desarrollo de un melanoma son la exposición intensa a radiación ultravioleta (sol o camas solares) de forma intermitente o continua sin protección, haber sufrido quemaduras solares a lo largo de la vida, especialmente en la infancia; tener piel clara, ojos claros o cabello rubio/pelirrojo, contar con muchos lunares o lunares atípicos, los antecedentespersonales o familiares de melanoma, la debilidad del sistema inmunológico, vivir en zonas de alta exposición solar y, finalmente, algunas mutaciones hereditarias.

“Los síntomas más frecuentes del melanoma, que pueden generar alarma y requerir consulta médica, son la aparición de un lunar nuevo, un lunar que se ve diferente al resto de los lunares o la presencia lunares múltiples. En esta última situación en conjunto con el dermatólogo se sigue la regla ABCDE para reconocer señales sospechosas”, detalla. ¿Qué es la regla del ABCDE? La sigla representa un método memotécnico simple que permite seguir un patrón para detectar lesiones sospechosascuando revisamos nuestro propio cuerpo y que luego deber ser verificado por un profesional para descartar o validar dicha sospecha. Cada una de las letras representa una característica de los lunares a la que debemos prestar atención:

• A de Asimetría: una mitad del lunar no coincide con la otra.
• B de Bordes irregulares: contornos desparejos, difusos o dentados.
• C de Color desigual: mezcla de tonos marrones, negros, rojizos, azulados o blancos.
• D de Diámetro: mayor de 5mm.
• E de Evolución: cambios en tamaño, forma, color, relieve o síntomas en el tiempo.

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“Otros síntomas frecuentes de esta patología incluyen picazón, dolor o aumento de sensibilidad en un lunar, ulceración, sangrado o formación de costras, una lesión que no cicatriza, cambios en uñas (líneas oscuras o deformación), además de ganglios aumentados de tamaño, pérdida de peso o cansancio”, destaca el especialista del IAF.

Cómo podemos cuidarnos
En el marco del Día Mundial del Melanoma, un punto central es conocer cómo podemos cuidarnos para prevenir y detectar a tiempo este tipo de tumores. La médica dermatóloga Marcela Moreno (MN 106.685), jefa del Servicio de Dermatología Oncológica del Instituto Alexander Fleming, afirma que la foto-protección continúa siendo el pilar de la prevención. Para ello, brinda cuatro pautas clave:

• Utilizar fotoprotectores FPS mayores a 50 de amplio espectro (UVA + UVB), reaplicando cada dos horas, o antes en caso de meterse al agua o presentar mucha transpiración.
• Evitar la exposición solar entre las 11 y las 16 horas.
• Utilizar ropa, anteojos y sombreros con protección UV en caso de estar expuestos en épocas del año u horarios de mayor índice UV.
• Evitar el uso de camas solares.

La experta destaca que como el mejor pronóstico del tratamiento está vinculado a la detección temprana de una lesión, el autoexamen y el control dermatológico cumplen un rol fundamental. “El control anual debe ser realizado por un médico dermatólogo especialista. Durante la primer consulta se reconoce la existencia de factores de riesgo, como por ejemplo la cantidad de lunares (más 100 nevos), antecedente personal o familiar de melanoma, antecedente de nevos displásicos o síndrome del nevo displásico y fototipos bajos de piel, que corresponden a pieles claras, ojos claros y pelo rubio o rojizo, entre otros. De esta manera se detectan pacientes de alto riesgo, determinando la necesidad de un control dermatológico más cercano”, explica. El control clínico de toda la piel y el chequeo con dermatoscopia de mano son el primer paso. En caso de ser necesario, por la cantidad y el tipo de lunares, puede ser útiles el registro fotográfico clínico y con dermatoscopia digital.

“Es fundamental el desarrollo y aplicación de programas de prevención, apuntados principalmente a la población joven general, con la intención de concientizar sobre los efectos de la exposición solar inadecuada a edades tempranas. Educar y generar hábitos en cuanto a fotoprotección, y controles dermatológicos, provocando así un impacto positivo en prevención y detección temprana”, concluye la especialista del Instituto Alexander Fleming.