Día Mundial de la Reanimación Cardiopulmonar: el valor de actuar a tiempo para salvar vidas

CADA 16 DE OCTUBRE SE CELEBRA EL DÍA MUNDIAL DE LA REANIMACIÓN CARDIOPULMONAR (RCP), UNA JORNADA INTERNACIONAL ORIENTADA A DIVULGAR EL CONOCIMIENTO Y LA APLICACIÓN OPORTUNA DE MANIOBRAS BÁSICAS DE REANIMACIÓN EN LA COMUNIDAD.

El origen de esta conmemoración se remonta al año 2012, tras la declaración del Parlamento Europeo que promovió una semana dedicada a la concienciación ante la parada cardíaca. Años más tarde, en 2018, el Comité de Enlace Internacional sobre Reanimación (ILCOR) expandió la campaña a escala global bajo el lema “todos los ciudadanos del mundo pueden salvar una vida”, formalizando el 16 de octubre como la fecha central para capacitar a la población general en técnicas de reanimación.

Las enfermedades cardiovasculares, entre las que destacan los infartos agudos de miocardio y los accidentes cerebrovasculares, continúan encabezando las estadísticas como la primera causa de muerte en el planeta. Cuando un paro cardíaco ocurre en el ámbito extrahospitalario y no recibe una respuesta inmediata por parte de quienes están alrededor, la tasa de supervivencia es dramáticamente baja. Por esta razón, democratizar la enseñanza de las técnicas elementales de RCP representa una de las medidas cívicas más urgentes y transformadoras.

La reanimación cardiopulmonar consiste en un conjunto de maniobras manuales de primeros auxilios destinadas a restablecer temporalmente la circulación sanguínea y la ventilación tras un colapso cardíaco, sosteniendo la perfusión de órganos nobles hasta el arribo del equipo médico de emergencia. En el instante en que el corazón se detiene, la sangre deja de circular hacia el cerebro y otras estructuras vitales, generando lesiones neurológicas irreversibles en pocos minutos. Frente a una persona que no responde y no respira, comprobar de inmediato su estado y dar inicio a las compresiones torácicas permite suplir mecánicamente el trabajo de la bomba cardíaca.

Las estadísticas dan cuenta de la estricta carrera contra el tiempo que implica este escenario: cada minuto que transcurre sin maniobras de RCP reduce entre un 7% y un 10% las probabilidades de supervivencia. En Argentina, se estima que entre 40.000 y 50.000 personas sufren un paro cardíaco extrahospitalario al año. Sin asistencia inmediata, menos del 10% de los afectados logra sobrevivir; en contraste, cuando un testigo presencial inicia maniobras de reanimación precoz y se utiliza un desfibrilador externo automático (DEA), las posibilidades de sobrevida pueden alcanzar el 50%. Teniendo en cuenta que la enorme mayoría de estos episodios se suscitan en el hogar, en ámbitos de trabajo o en la vía pública, contar con ciudadanos entrenados es el factor que define el desenlace de la emergencia.

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En el marco de esta jornada, organizaciones de todo el mundo impulsan charlas y talleres gratuitos de capacitación práctica, demostraciones abiertas en plazas y centros urbanos, campañas educativas en medios y redes sociales, así como la iluminación de edificios y monumentos en color rojo en homenaje al cuidado del corazón. Salvar una vida no depende únicamente de la llegada de la ambulancia; también depende de la decisión solidaria de una comunidad preparada para intervenir durante esos minutos de oro.

Por Sergio Capiello (MN 104406, MP 55701)
Director médico de Fundación vittal