BALL DESTACA EL ROL DE LA INNOVACIÓN, LA CIRCULARIDAD DEL ALUMINIO Y LA DESCARBONIZACIÓN PARA ACOMPAÑAR A LA INDUSTRIA DE BEBIDAS EN LA REDUCCIÓN DE SU IMPACTO AMBIENTAL Y AVANZAR HACIA UNA CADENA DE VALOR MÁS SOSTENIBLE
Cada 16 de septiembre, el Día Internacional de la Protección de la Capa de Ozono invita a reflexionar sobre cómo las acciones colectivas pueden contribuir a cuidar uno de los sistemas naturales más importantes para la vida en la Tierra. Si bien esta fecha está directamente relacionada con los esfuerzos globales para eliminar las sustancias que dañan la capa de ozono, también representa una oportunidad para ampliar la conversación sobre la importancia de la acción conjunta frente a los desafíos ambientales.
En ese escenario, la industria de bebidas tiene un papel relevante. Las decisiones que se toman en torno al diseño de los envases, la eficiencia de los procesos industriales y la incorporación de materiales reciclados pueden contribuir a un uso más eficiente de los recursos y a la reducción de emisiones a lo largo de la cadena de valor.
Como líder global en soluciones de envases de aluminio, Ball Corporation trabaja junto a sus clientes para impulsar esa transformación mediante innovación, circularidad y descarbonización, con el objetivo de desarrollar soluciones que acompañen las metas ambientales de las marcas y respondan a las expectativas de consumidores cada vez más conscientes.
El aluminio desempeña un papel clave en ese camino. Puede reciclarse muchas veces sin perder sus propiedades, lo que permite mantener el material en uso y reducir la necesidad de extraer nuevos recursos. Además, reciclar aluminio ahorra alrededor del 95% de la energía necesaria para producir aluminio primario, un atributo que contribuye a disminuir el consumo energético asociado a la producción del material.
Para Ball, la circularidad es una de sus principales ventajas competitivas y su principal palanca de descarbonización. La compañía estableció objetivos para reducir en un 55% sus emisiones de gases de efecto invernadero en los alcances 1, 2 y 3 para 2030 (base 2017) y alcanzar emisiones netas cero antes de 2050 en toda su cadena de valor. Para avanzar en ese camino, la compañía trabaja en diferentes frentes, que incluyen circularidad, eficiencia energética, electrificación, uso de electricidad renovable y colaboración con proveedores y clientes.
Estos compromisos ya se traducen en avances concretos. En Sudamérica, Ball continúa avanzando en el uso de electricidad renovable y en iniciativas orientadas a mejorar la eficiencia de sus operaciones. En 2024, la región alcanzó un 88% de cobertura de electricidad renovable, mientras que Brasil, Chile y Paraguay ya operan con 100% de electricidad renovable.
“Proteger el ambiente requiere mirar toda la cadena de valor. En Ball creemos que la innovación y la circularidad del aluminio son herramientas concretas para ayudar a nuestros clientes a avanzar en sus objetivos de descarbonización y, al mismo tiempo, ofrecer soluciones que acompañen las nuevas expectativas de la sociedad y que contribuyan a construir una cadena de valor más resiliente y sostenible”, señaló Tamires Silvestre, Directora de Sustentabilidad de Ball para Sudamérica.
Del compromiso industrial a la vida cotidiana
Cada lata que una persona elige, consume y dispone correctamente vuelve a poner en marcha un ciclo en el que consumidores, empresas, recicladores e industria participan de un mismo sistema. Avanzar hacia una mayor circularidad requiere la participación de diferentes actores. Para Ball, fortalecer este ecosistema es fundamental para aprovechar el potencial del material y avanzar hacia mayores tasas de reciclaje.
En una fecha que recuerda la importancia de proteger la capa de ozono y el valor de la cooperación frente a los desafíos ambientales, Ball reafirma su compromiso de seguir impulsando soluciones que combinen innovación, desempeño y circularidad para fortalecer una cadena de valor más resiliente, eficiente y sostenible.





