CON EL PROMEDIO GLOBAL DE LOS ÚLTIMOS TRES AÑOS POR ENCIMA DE 1,5 °C, LA AMAZONÍA Y EL GRAN CHACO SIGUEN PERDIENDO MILLONES DE HECTÁREAS POR LA EXPANSIÓN AGROPECUARIA. LAS PROTEÍNAS VEGETALES APARECEN COMO UNA OPORTUNIDAD PRODUCTIVA PARA LA REGIÓN.
Este sábado 24 de octubre se conmemora el Día Internacional contra el Cambio Climático, en un año con una marca inédita: según el servicio europeo Copernicus, el promedio de temperatura global entre 2023 y 2025 superó por primera vez, en un período de tres años, el umbral de 1,5 °C sobre la era preindustrial, el límite que fijó el Acuerdo de París.
En América Latina, una parte central de esa ecuación pasa por el sistema alimentario.
Bosques en retroceso
Entre 2018 y 2022, la producción agropecuaria estuvo vinculada a la deforestación de 8,6 millones de hectáreas en la Amazonía, el 36 % de toda la deforestación mundial de ese período, según el Informe Huella en la Amazonía 2025 de WWF, elaborado junto a Trase, la Universidad Chalmers y el Stockholm Environment Institute. La ganadería y la soja son los principales impulsores.
Ni las áreas protegidas quedan afuera. En Colombia, tres parques nacionales amazónicos (Sierra de La Macarena, Chiribiquete y Tinigua) perdieron 8.896 hectáreas de bosque en 2025, una pérdida que Greenpeace asocia a la expansión ganadera dentro de esas áreas.
Más al sur, el Gran Chaco, el segundo bosque más grande de Sudamérica, compartido por Argentina, Paraguay y Bolivia, perdió 10,8 millones de hectáreas de bosque nativo en los últimos 20 años, según el Banco Interamericano de Desarrollo.
Un tema que ya está en la agenda internacional
La deforestación también empieza a pesar en el comercio. Desde el 30 de diciembre de 2026, el Reglamento Europeo de Productos Libres de Deforestación (EUDR) exigirá a las empresas grandes y medianas demostrar que ciertos productos agropecuarios que ingresan a la Unión Europea no provienen de tierras deforestadas. La medida alcanza de lleno a los países productores de la región.
Emisiones y alimentación
El impacto no se limita a los bosques. En la Argentina, por ejemplo, el metano que genera el ganado en su digestión representa el 19 % de las emisiones nacionales de gases de efecto invernadero, según el último Inventario Nacional, con datos de 2022. Aun así, en toda la región la conversación climática suele concentrarse en la energía y el transporte, y lo que comemos casi no aparece.
Proteínas vegetales: una oportunidad productiva
América Latina es una de las grandes productoras de alimentos del mundo. Ese conocimiento productivo puede orientarse también hacia las proteínas vegetales, un camino que reduce la presión sobre los bosques y las emisiones, y abre nuevas oportunidades para la región.
“América Latina sabe producir alimentos para el mundo. El desafío ahora es hacerlo sin perder bosques ni sumar emisiones. Las proteínas vegetales son una oportunidad enorme para la región, y los países que se adelanten van a estar mejor posicionados”, señaló Jesica Bon Denis, fundadora de Animal Interseccional, organización que impulsa la alimentación basada en plantas en América Latina.





