EN ESTA ÉPOCA DEL AÑO, LAS BAJAS TEMPERATURAS ELEVAN EL RIESGO DE CONGELAMIENTO EN LAS TUBERÍAS, UNA SITUACIÓN QUE PUEDE DERIVAR EN CORTES DEL SUMINISTRO Y DAÑOS EN LA INFRAESTRUCTURA.
Con la llegada del invierno y las bajas temperaturas, uno de los problemas más frecuentes en los hogares es el congelamiento de las tuberías. Cuando el agua en su interior se congela, aumenta de volumen y genera presión, lo que puede provocar grietas, pérdidas o incluso la rotura total de la tubería. Frente a este escenario, los especialistas de Amanco Wavin, empresa de construcción e infraestructura de Orbia, recomiendan tomar medidas preventivas simples pero efectivas.
Los materiales como el metal o el PVC tienen menor capacidad de absorber la expansión del agua al congelarse. Al aumentar de volumen, el hielo ejerce presión sobre las paredes de la tubería, lo que puede provocar grietas o incluso su ruptura tras pocos ciclos de congelación y deshielo. En contraste, las tuberías de polipropileno random (termofusión) ofrecen una mayor resistencia a estas variaciones térmicas, gracias a su flexibilidad y capacidad de adaptación, reduciendo significativamente el riesgo de daños en condiciones de frío extremo.
“En un contexto donde las olas de frío pueden ser cada vez más intensas, la prevención se vuelve clave para evitar gastos imprevistos y complicaciones mayores. Con medidas simples y al alcance de todos, es posible proteger las instalaciones del hogar y atravesar el invierno sin sobresaltos”, explicó Víctor Guajardo, gerente general de Amanco Wavin.
Acá los cuatro consejos:
1 . Proteger las tuberías expuestas: aislamiento como primera barrera contra el frío
Las instalaciones ubicadas en exteriores, techos, garajes o paredes sin aislamiento son las más vulnerables al frío. Para evitar inconvenientes, se recomienda cubrirlas con materiales aislantes como espuma, lana de vidrio o cintas térmicas, que ayudan a conservar la temperatura del agua.
Cuando se puede, otra opción es enterrarlas a una profundidad de al menos un metro, dependiendo de hasta dónde alcance la congelación del suelo, asegurándose de protegerlas con una cubierta adecuada.
2 . Dejar correr el agua, una solución sencilla
En jornadas de frío intenso, dejar una canilla apenas abierta puede marcar la diferencia. El flujo constante, aunque mínimo, evita que el agua quede estancada y se congele dentro de la tubería, reduciendo así el riesgo de daños. Para no desperdiciarla es aconsejable colocar una botella o balde a fin de reutilizarla para regar las plantas, lavar el auto o alguna otra actividad.
3 . Evitar filtraciones de aire frío
Las corrientes de aire frío pueden acelerar el congelamiento. Sellar grietas en paredes, ventanas o puertas cercanas a las cañerías es una medida clave para reducir la exposición a temperaturas extremas.
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4 . Cerrar las llaves de paso
En caso de ausencias prolongadas se recomienda cerrar la llave de paso general y vaciar las cañerías abriendo las canillas. Esta acción minimiza la posibilidad de que el agua se congele dentro del sistema. Esto evitaría que permanezca agua en las tuberías sin desagotar, que, en caso de congelarse, generaría daños.
¿Qué hacer si una tubería se congela?
Si una cañería se congela, es fundamental actuar con precaución. Se debe evitar el uso de fuego directo, ya que puede dañar el material o generar riesgos. En cambio, se aconseja aplicar calor de forma gradual, por ejemplo, con un secador de pelo o paños tibios, mientras se mantiene abierta la canilla para facilitar la circulación del agua.
Para prevenir estos inconvenientes, el mantenimiento de las tuberías debe asumirse como una práctica constante a lo largo de todo el año. Sin embargo, es durante el invierno cuando este cuidado adquiere un carácter esencial: anticiparse a las bajas temperaturas y reforzar las medidas de protección puede marcar la diferencia entre un sistema seguro y costosas reparaciones.





