ESTUDIOS INTERNACIONALES COMPROBARON QUE LOS EVENTOS SEVEROS SE DISPARARON TRAS LOS ENCUENTROS MÁS RELEVANTES DE LAS ÚLTIMAS EDICIONES DE LA COPA DEL MUNDO. LAS EMOCIONES FUERTES PUEDEN AFECTAR A PERSONAS CON FACTORES DE RIESGO Y ESO SE POTENCIA POR EL CONSUMO EXCESIVO DE ALCOHOL, COMIDAS GRASOSAS Y EL TABACO. CLAVES PARA EVITARLO Y DISFRUTAR DE LA MAYOR FIESTA DEL FÚTBOL.
Un gol sobre la hora que se grita con el alma. Un penal en contra que derrumba de golpe toda la ilusión. La euforia del triunfo o la tristeza de la derrota. Desde aquel primer gol de Lionel Messi a Argelia, este Mundial 2026 nos subió a una montaña rusa de sentimientos contrapuestos, que disfrutamos o padecemos de la mano de la pasión por el fútbol. La Copa nos une y genera encuentros con familia y amigos, pero también tiene un costado más riesgoso: tanto vaivén emocional nos puede jugar una mala pasada si no nos cuidamos. Mucho más ahora que arranca la fase de eliminación directa y crece la tensión de saber que cada victoria es un paso a la gloria y una caída significa el regreso a casa. En cada partido salen 11 a la cancha, pero son millones los que alientan. Y el corazón también juega.
“Diversos estudios realizados durante los Mundiales de fútbol y otros eventos deportivos de gran repercusión han mostrado un aumento de los eventos cardiovasculares durante los partidos de mayor carga emocional. Uno de los trabajos más conocidos, realizado durante el Mundial de Alemania 2006 y publicado en The New England Journal of Medicine, observó que el riesgo de una emergencia cardíaca fue aproximadamente 2,7 veces mayor durante los partidos de la Selección alemana respecto de los períodos de control”, plantea el doctor Juan Pablo Costabel (MN 119.403), jefe de la Unidad Coronaria e Internación del ICBA Instituto Cardiovascular.
El Mundial es habitualmente un mes de altísima intensidad. Pero esta vez, como la FIFA decidió ampliar la cantidad de selecciones que participan, el calendario se extendió. Desde el partido inaugural del 11 de junio en el Estadio Azteca de México hasta la final del 18 de julio en Nueva Jersey hay un total de 39 días. Una maratón de fútbol con sólo cinco jornadas libres. La Selección Argentina ya disputó tres encuentros contra Argelia, Austria y Jordania. Este viernes 3 de agosto jugará el cuarto, cuando enfrente por los dieciseisavos de final a la sorprendente Cabo Verde. Según la suerte que corra la Scaloneta, si sigue avanzando podría alcanzar un máximo de hasta 8 partidos, una cifra récord en la historia de la Copa del Mundo. Empieza, para muchos, “el verdadero Mundial”.
Por el modo como los argentinos vivimos el fútbol, muchas veces se hace difícil parar la pelota y tomarse un tiempo para repensar si nuestra pasión nos puede estar jugando una mala pasada. Sin embargo, es necesario. Como primer paso, es importante saber cómo podemos identificar si nuestro corazón está dando una respuesta lógica ante las emociones que se desarrollan durante un encuentro o si, por el contrario, algo malo puede estar ocurriendo, en especial en personas que tienen factores de riesgo y antecedentes coronarios.
“Es normal que durante una situación de gran emoción el corazón lata más rápido o con más fuerza, porque aumenta transitoriamente la frecuencia cardíaca, la presión arterial y los niveles de adrenalina. Sin embargo, síntomas como dolor u opresión en el pecho, falta de aire, desmayos, palpitaciones sostenidas o síntomas neurológicos repentinos requieren una consulta médica inmediata”, advierte el experto del ICBA, quien además remarca que ante la duda siempre es preferible consultar. “En cardiología, llegar a tiempo puede marcar una diferencia importante en el pronóstico”, remarca.
“La descompensación aguda de una patología cardíaca no da tiempo, y está en juego la vida. Si ante un infarto uno espera dos horas a que termine el partido para consultar, puede evolucionar hacia una arritmia grave, descompensación y puede ser mortal. El tiempo es tejido, debemos concurrir rápido a la guardia. En el caso de un infarto, por ejemplo, eso permite ‘abrir’ la arteria coronaria de manera precoz y evitar secuelas futuras”, detalla la doctora Viviana Cavenago (MN 134319), cardióloga del Servicio de Cardiología Ambulatoria del ICBA Instituto Cardiovascular.
Los riesgos y cómo prevenirlos
Lo que sucede cuando vemos un partido en nuestro cuerpo es una cadena de reacciones que, en una situación normal, no debería llevarnos a una crisis. Básicamente, las emociones intensas producen una activación del sistema nervioso simpático con liberación de catecolaminas, como la adrenalina. Esto aumenta la frecuencia cardíaca, la presión arterial y el consumo de oxígeno por parte del miocardio.
Hay dos factores centrales que pueden convertir estas emociones en un elemento peligroso para la salud. En primer lugar, explica el doctor Costabel, “en personas con enfermedad coronaria, este estrés hemodinámico puede favorecer la ruptura o erosión de placas ateroscleróticas vulnerables y desencadenar la formación de un trombo, mecanismo responsable de la mayoría de los infartos agudos de miocardio. Además, puede facilitar la aparición de arritmias en pacientes predispuestos”. La consecuencia de estos episodios pueden ser infartos, crisis hipertensivas o descompensaciones de insuficiencia cardíaca.
Otro estudio internacional tomó como base el duro impacto sanitario que generó un partido que jugó la Selección Argentina en el Mundial 1998 que se disputó en Francia. Por lo octavos de final, el equipo de Daniel Pasarella empató 2 a 2 con Inglaterra y terminó pasando por penales en una memorable actuación del arquero Carlos Roa. Esa noche y los días posteriores, se dispararon un 25 por cientos los infartos en el Reino Unido por efecto de la eliminación, según un estudio que años después publicó el British Medical Journal.
El segundo factor de riesgo son los múltiples rituales y hábitos poco saludables que se instalan alrededor de los partidos. Principalmente, las comidas abundantes con altos niveles de grasas y sal, el consumo excesivo de alcohol, el tabaquismo y la falta de descanso que potencian los riesgos ya que elevan la presión arterial, favorecen las arritmias y pueden contribuir a descompensaciones cardiovasculares.
“La mayoría de las personas pueden disfrutar del fútbol sin problemas, pero es importante evitar los excesos. Las principales recomendaciones son mantener la medicación habitual, evitar el consumo excesivo de alcohol, no fumar, moderar las comidas abundantes y procurar un buen descanso. Para quienes tienen antecedentes cardiovasculares, también es importante tener controles médicos al día y no minimizar síntomas como dolor de pecho, falta de aire o palpitaciones sostenidas”, plantea el jefe de la Unidad Coronaria e Internación del ICBA Instituto Cardiovascular.
¿Qué podemos hacer en caso de que una persona que está viendo un partido con nosotros se descompense? “Lo más importante es actuar rápido. Ante síntomas como dolor intenso en el pecho, falta de aire severa, pérdida de conocimiento o signos de un ACV (dificultad para hablar, desviación de la boca o pérdida de fuerza en un brazo o una pierna), se debe llamar inmediatamente al sistema de emergencias”, detalla el especialista.
El efecto acumulado del Mundial
La sucesión de emociones fuertes durante el Mundial puede ir construyendo de a poco un problema para nuestra salud si no las controlamos adecuadamente. “El estrés libera adrenalina y corticoides del organismo, y aumenta la presión y la frecuencia cardíaca, lo que hace que el corazón trabaje de manera más exigida. Si uno acumula distintas situaciones de estrés, eso se acompaña de inflamación. Y si se mantiene en el tiempo, puede predisponer a la formación de coágulos, que si ocurre en una arteria coronaria puede evolucionar hacia un infarto”, detalla la doctora Cavenago.
La especialista explica que incluso es posible que las señales de alerta no se manifiesten en el momento, sino en los días posteriores. “En el caso de producirse un infarto clásico, por ruptura de placa de colesterol, habitualmente el síntoma que es el dolor de pecho aparece inmediatamente. Sin embargo, existe una patología que se asocia al estrés agudo, que es el síndrome de Takotsubo (o del corazón roto), y se debe a la liberación de adrenalina súbita por una situación puntual. Esto hace que el corazón se dilate, y pierda la fuerza de contraerse, y sea insuficiente para llevar sangre a todo el organismo. Dicho cuadro puede evolucionar hacia la insuficiencia cardíaca, que puede manifestarse días después del evento de estrés, con falta de aire e hinchazón de las piernas”, sostiene.
Un buen momento para cuidar nuestra salud
Más allá de la pasión que nos genera un Mundial y de su magnitud internacional, con sus estrellas y grandes espectáculos, el fútbol es en primer lugar un deporte; y el deporte está directamente asociado con un estilo de vida más saludable. Por eso, la Copa del Mundo que se disputa en Estados Unidos, México y Canadá es un momento ideal para hacer el clic y adoptar los hábitos y cuidados que nos permiten vivir mejor.
“Los grandes eventos deportivos suelen ser una buena oportunidad para recordar la importancia de la prevención cardiovascular. Muchas personas desconocen que tienen hipertensión arterial, colesterol elevado o diabetes porque son enfermedades que pueden permanecer asintomáticas durante años. Un control médico simple puede identificar estos factores de riesgo y permitir intervenir antes de que aparezcan complicaciones”, concluye el doctor Costabel.





