EN DETERMINADAS INFECCIONES, LOS ESQUEMAS MÁS CORTOS SON TAN EFICACES, Y CON MENOS EFECTOS NO DESEADOS, COMO LOS PROLONGADOS. ESPECIALISTAS DEL HOSPITAL ITALIANO EXPLICAN QUÉ CAMBIÓ Y POR QUÉ ESTO AYUDA A FRENAR LA RESISTENCIA A LOS ANTIMICROBIANOS, UN PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA EN CRECIMIENTO.
Los antibióticos son una herramienta clave para tratar infecciones causadas por bacterias y han permitido salvar millones de vidas. Sin embargo, las bacterias tienen la capacidad de hacerse resistentes a los antibióticos, lo que compromete el tratamiento de enfermedades que antes eran curables. En este sentido, la nueva evidencia muestra que una estrategia para disminuir el avance de la resistencia antimicrobiana es dar esquemas más cortos, que resultan igual de efectivos.
“El objetivo es usar el antibiótico adecuado durante el tiempo necesario para curar la infección, evitando efectos adversos y la aparición de resistencia. En nuestro cuerpo conviven bacterias ‘buenas’, que nos protegen, y otras ‘malas’, que pueden enfermarnos. Los antibióticos afectan a ambas. Cuanto más tiempo los usamos, más favorecemos que las bacterias resistentes sobrevivan y se multipliquen, porque tienen menos competencia. Por eso, usarlos solo el tiempo necesario es fundamental”, explica la Dra. María Inés Staneloni, especialista del Comité de Control y Prevención de Infecciones del Hospital Italiano.
Más de un centenar de estudios compararon esquemas cortos con otros más largos y encontraron resultados equivalentes en distintas infecciones. Esa evidencia permitió acortar tratamientos que antes se extendían de manera habitual, basados en opiniones de expertos y en estudios científicos.
Por qué la ciencia busca acortar los tratamientos con antibióticos
Acortar los tratamientos cuando corresponde tiene un objetivo claro: el de reducir el impacto de los antibióticos en cuestiones claves para la salud de la población. La resistencia antimicrobiana es un problema creciente y preocupante que ocurre cuando los microorganismos (como bacterias, hongos, virus y parásitos) desarrollan la capacidad de resistir los efectos de los medicamentos que antes eran efectivos para matarlos o inhibir su crecimiento, lo que dificulta el tratamiento de las infecciones.
“Durante mucho tiempo se pensó que más días de antibióticos ayudaban a prevenir la resistencia. Sin embargo, al contrario de lo que se pensaba, una exposición más prolongada puede favorecer la selección de bacterias resistentes. Por suerte, contamos con evidencia sólida que demostró que en algunas situaciones se puede dar un esquema más corto con menos riesgos de efectos como diarrea, sensación de malestar abdominal y otros, y preservar nuestra microbiota para que nos proteja”, precisa la Dra. Corina Nemirovsky, infectóloga del Hospital Italiano.
Un tratamiento corto indicado por un profesional es diferente de interrumpir por cuenta propia un tratamiento prescrito. La recomendación sigue siendo cumplir la indicación recibida y no modificar el esquema sin consultar.
Nueva evidencia: qué infecciones pueden tratarse durante menos tiempo
Entre las situaciones en las que la evidencia respalda tratamientos más cortos se encuentran las siguientes:
- En neumonías de la comunidad, cinco días fueron equivalentes a tratamientos más prolongados.
- Para determinadas infecciones urinarias complicadas, el tratamiento de cinco o siete días fue igual de eficaz que el de diez a catorce.
- En algunas infecciones de la piel, también se observaron resultados equivalentes con esquemas de cinco a seis días frente a diez.
Estas duraciones no son una indicación para que el paciente elija cuándo finalizar la medicación. Su aplicación depende del diagnóstico, del antibiótico utilizado, de los resultados de los estudios y de la respuesta al tratamiento.
“No todos los tratamientos duran cinco días. La duración se define según la infección y la evolución de cada persona. Algunas infecciones de los huesos, los abscesos que no fueron drenados o la tuberculosis, entre otras situaciones, siguen necesitando tratamientos más prolongados”, señala la Dra. Vanina Stanek, infectóloga del Hospital Italiano.
Qué hacer si los síntomas continúan
Si al finalizar el esquema indicado persisten los síntomas, el paso siguiente es volver a consultar. Prolongar el antibiótico, cambiarlo o agregar otro sin una evaluación puede retrasar la identificación del problema.
“Que los síntomas persistan no significa necesariamente que haya que seguir tomando el mismo antibiótico por más tiempo. A veces, es necesario revisar el diagnóstico, evaluar si hay otra causa que esté impidiendo que la infección se resuelva”, advierte la Dra. Nemirovsky.
Evitar la automedicación
La Dra. Staneloni recuerda que “los antibióticos no sirven para tratar infecciones virales, como la gripe o la mayoría de los resfríos”. Por esta razón, sostiene: “Utilizarlos sin indicación puede provocar efectos adversos y favorecer la resistencia. Tampoco deben reutilizarse sobrantes de tratamientos anteriores ni compartirse con familiares o conocidos, aunque los síntomas parezcan iguales. Cada infección y cada persona requieren una evaluación particular”.





