CELIA CRUZ, NUESTRA ETERNA GUARACHERA,
DE CUBA, TÚ VOZ SE CONVIRTIÓ EN UN HITO;
Y CONTAGIASTE A LA GEOGRAFÍA ENTERA,
DEL ORBE, CON EL AZÚCAR DE TU GRITO.
Desde La Habana, tu nombre se hizo grande,
en toda América fuiste un referente
y cada día tu fama más se expande
y oiremos tu rumbear eternamente.
El cáncer se llevó tu alegre vida,
pero dejaste un legado en demasía;
la reina de la salsa indiscutida
y de Pedro, a quien tu muerte mataría.
Princesa fuiste de la afrodescendencia,
mil figuras de la música te emulan;
Dios no quiso que tuvieras descendencia,
¡Hijos tuyos, en la salsa, hoy pululan!
Tu bello son montuno nos cantaste,
tu guaguancó, tu rumba, tu guaracha;
a los románticos, boleros nos brindaste,
con tu simpático acento de muchacha.
No pudiste volver a tu terruño,
al que amabas más que a nada en este mundo;
en tu saga no aceptamos ni un rasguño,
¡No te olvidaremos, Celia, ni un segundo!
Jesús Núñez León,
Venezuela

