Fuerza, autonomía y calidad de vida después de los 65: por qué la nutrición ocupa un lugar clave

LA PÉRDIDA DE FUERZA Y FUNCIONALIDAD NO ES UNA CONSECUENCIA INEVITABLE DEL ENVEJECIMIENTO. EN EL DÍA INTERNACIONAL DE LAS PERSONAS MAYORES, EXPERTOS SUBRAYAN CÓMO LA CALIDAD DE LOS NUTRIENTES Y EL SEGUIMIENTO PROFESIONAL SON CLAVES PARA MANTENER LA AUTONOMÍA Y LA SALUD EN CADA ETAPA DE LA VIDA.

Las necesidades nutricionales no son las mismas a lo largo de la vida. A medida que pasan los años, las modificaciones en la composición corporal, el gasto energético y la actividad física alteran la forma en que el organismo incorpora y utiliza los nutrientes.  

La evidencia recopilada por el indicador Mini Nutritional Assessment (MNA) indica que la prevalencia de la desnutrición es del 22 % entre los pacientes hospitalizados y casi el 30% en adultos mayores en residencias geriátricas[1]

“iEn las personas mayores, las necesidades energéticas pueden disminuir, pero se mantiene la necesidad de una alimentación con alta densidad nutricional“, explica Silvia Jereb, Medical & Nutritional Science Head Adults & Niche en Danone Argentina. El desafío es aportar los nutrientes necesarios, en especial proteínas, vitaminas, minerales y líquidos.  

Fuerza y masa muscular: por qué las proteínas son importantes  

Uno de los grandes objetivos de la nutrición en esta etapa es preservar la masa muscular, la fuerza y la funcionalidad. Las proteínas tienen un papel fundamental y su aporte debe ser adecuado e individualizado según el peso, el estado nutricional, la actividad física y la situación clínica. También conviene prestar atención a la vitamina D y el calcio, relevantes para la salud ósea y muscular.

Además, una ingesta proteica adecuada combinada con actividad física, especialmente ejercicios de fuerza, contribuye a mantener la masa y la función muscular.

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Funcionalidad y autonomía: cuando la alimentación también hace la diferencia  

La nutrición y la autonomía están estrechamente relacionadas. Cuando una persona comienza a comer menos, pierde peso involuntariamente, disminuye su masa muscular o pierde fuerza, puede aumentar su vulnerabilidad y aparecer la fragilidad.

Esto puede traducirse en dificultades para caminar, subir escaleras, hacer las compras o realizar otras actividades cotidianas de manera independiente.

“La fragilidad no debe asumirse como una consecuencia inevitable de envejecer. La detección temprana permite actuar sobre factores modificables, entre ellos la alimentación, la actividad física y el estado funcional“, señala Jereb.  

Cinco hábitos sencillos para cuidar la nutrición  

Para acompañar una alimentación adecuada, la especialista recomienda prestar atención a algunos hábitos cotidianos que pueden hacer una diferencia en el estado nutricional y ayudar a prevenir situaciones de riesgo:  

  • Mantener una hidratación adecuada.
  • Sostener una alimentación regular, completa y variada, evitando reemplazar comidas principales por opciones poco completas, como un té con galletitas.  
  • Incluir diariamente alimentos fuente de proteínas, frutas, verduras, cereales, lácteos o alternativas adecuadas.
  • Prestar atención a cambios en el apetito y en la cantidad de alimentos consumidos.
  • Recurrir a evaluación profesional al notar pérdida de peso involuntaria.

La importancia del seguimiento: El cuidado también continúa en casa

Una enfermedad aguda, una internación, una cirugía o algunas enfermedades crónicas pueden hacer que la alimentación habitual deje de ser suficiente. En esos casos, un profesional puede indicar estrategias para aumentar la densidad nutricional de las comidas y, cuando corresponde, suplementos nutricionales orales.  

“El alta de una institución de salud no siempre significa que haya finalizado la recuperación. Muchas personas mayores vuelven a su casa y todavía necesitan recuperar peso, masa muscular, fuerza y funcionalidad“, explica Jereb.  

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Según las necesidades de cada paciente, el acompañamiento en el hogar puede incluir objetivos nutricionales individualizados, suplementación oral o, en situaciones específicas, nutrición enteral, siempre con seguimiento profesional.  

En este Día Internacional de las Personas Mayores, la nutrición aparece como una herramienta concreta para sostener la fuerza, la funcionalidad y la independencia. Detectar a tiempo los cambios en el apetito y en el peso, y consultar ante las primeras señales, puede marcar la diferencia para envejecer con autonomía y calidad de vida.  

[1] Intramed (17/03/2026) https://www.intramed.net/content/malnutricion-en-adultos-mayores