En Argentina ya hay 65 adultos mayores por cada 100 menores de 15 años: cómo el juego acompaña esta nueva etapa

DE CARA A LA PROXIMIDAD DEL DÍA INTERNACIONAL DE LAS PERSONAS MAYORES (1/10), LAS ESTADÍSTICAS CONFIRMAN EL AUGE DE UNA POBLACIÓN LONGEVA Y AUTÓNOMA. ESPECIALISTAS DESTACAN EL IMPACTO DE LOS JUEGOS DE MESA MODERNOS COMO PUENTES DE SOCIABILIDAD, ESTÍMULO COGNITIVO Y ESPACIOS DONDE LA HISTORIA DE VIDA COBRA UN NUEVO SENTIDO.

La pirámide demográfica atraviesa una transformación estructural. Según registros que presentó el RENAPER durante el Congreso de Gerontología y Geriatría el pasado mes de agosto, el índice de envejecimiento se está profundizando en la población. Actualmente hay 65 personas mayores por cada 100 menores de 15 años y, de acuerdo con datos de la CEPAL, se proyecta que las personas de 60 años o más en América Latina representarán el 25% (es decir, 1 cada 4 personas) para 2050.

A nivel global, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) advierte que la población de 60 años o más pasará de 1.000 millones a 2.100 millones para el año 2050, lo que exige reestructurar la sociedad hacia un “envejecimiento saludable”. En este marco, las directrices de la OMS destacan que la conexión social y la estimulación mental activa pueden prevenir o retrasar hasta en un 45% el riesgo de demencia y deterioro cognitivo, posicionando a las actividades lúdicas presenciales como una prioridad de salud pública.

Es que esta “Generación Silver” en pleno aumento, a diferencia de lo que podía ocurrir en épocas pasadas, hoy tiene un alto componente de espíritu activo. Además, exige autonomía y rechaza la infantilización.

En un momento vital donde la jubilación abre un volumen de tiempo libre que requiere ser habitado con sentido, la economía plateada —valuada en US$ 3,25 billones a nivel global— busca propuestas que respeten su independencia. En este escenario, los Juegos de Mesa Modernos (JMM) se posicionan como una alternativa de ocio activo y profundamente humano.

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Tres pilares: mente, encuentro y alivio
“El juego es un derecho inalienable que nos acompaña toda la vida y no pertenece solo a la infancia”, sostiene Agustina Manna, Recreóloga Gerontológica, coautora del libro Recreación “a lo grande” y fundadora de Jugarnos.

Con más de 15 años de trayectoria formando profesionales, Manna observa una creciente demanda impulsada por las mismas personas mayores: “Tradicionalmente la prescripción médica se limitaba a un sudoku o una sopa de letras, pero el juego de mesa ofrece una estimulación mucho más integral”.

Entre los beneficios que señala se pueden delinear tres pilares:
● Estimulación cognitiva integral: a diferencia de otras propuestas lúdicas solitarias, el juego de mesa exige interpretar reglamentos, sostener reglas y planificar estrategias, sacando al cerebro de lo conocido.
● Sociabilización y excusa para salir: ante la disminución o desaparición de espacios laborales, el juego es el pretexto perfecto para salir de casa y conectarse. Al requerir de otro, genera sentido de pertenencia.
● Salud emocional y alivio: el juego transforma la percepción del tiempo. “En los talleres vemos a personas que llegan con dolores o preocupaciones y, al terminar la partida, nos dicen que la hora y media se les pasó volando y se olvidaron del dolor”, relata Manna.

La evidencia científica respalda esta mirada: investigaciones recopiladas por la National Library of Medicine (NIH) demuestran que someter al cerebro a desafíos lúdicos de procesamiento mental y estrategia ejercita la plasticidad neuronal, pudiendo retrasar el deterioro cognitivo hasta en 7 años. Además, un estudio publicado en el repositorio de salud PubMed reveló una diferencia clave en el ocio digital y analógico: mientras que el tiempo pasivo (como mirar televisión) incrementa el riesgo de demencia, las actividades lúdicas cognitivamente activas reducen los niveles de cortisol (estrés) y fortalecen la memoria a largo plazo.

Jugar desde la vasta experiencia vivida
A diferencia de la niñez, el adulto mayor no juega para prepararse para la vida adulta, sino desde el bagaje de una vasta experiencia ya transitada. “Las personas mayores llegan a la mesa con una trayectoria riquísima. El juego permite evocar, conectar con sus recuerdos e intercambiar saberes acumulados”, explica la especialista. Asimismo, enfatiza la importancia de cuidar la accesibilidad (tipografías legibles y piezas ergonómicas) y garantizar diseños con estéticas adultas y cuidadas.

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Desde la perspectiva de Devir Argentina, Juan Del Compare, Marketing Manager de la firma, aporta: “Cuando un adulto mayor se sienta a jugar un juego de mesa, no busca pasar el tiempo, busca compartirlo de verdad. Los juegos modernos funcionan muy bien en esta etapa porque minimizan el azar y ponen el foco en la toma de decisiones consciente. Alrededor del tablero las jerarquías se desvanecen: no hay abuelos ni nietos, sino jugadores compitiendo o cooperando bajo la misma legalidad. Eso devuelve el protagonismo y genera una complicidad intergeneracional sorprendente”.

Agustina Manna da algunas pistas para elegir juegos para introducir a las personas mayores en el universo lúdico moderno:
● Tipografía accesible: cartas, tarjetas y manuales de instrucciones con letras de tamaño generoso y lectura clara.
● Piezas fácilmente maniobrables: fichas con altura o relieve que faciliten la prensión, evitando componentes planos o diminutos.
● Reglamentos sencillos: mecánicas amigables que permitan empezar a jugar sin extensas explicaciones.
● Estética cuidada para adultos: diseños de calidad que respeten la madurez del jugador, alejándose de ilustraciones infantiles.

Un escenario donde se despliega la personalidad
Sobre el final de la partida se revela la dimensión más humana. Al jugar, se despliegan las personalidades y emociones de esta etapa: la paciencia, la picardía, la tolerancia a la frustración y la capacidad de asombro.
Jugar en la vejez no es un pasatiempo menor; es una decisión libre que permite ejercitar la mente, validar la identidad y seguir habitando el mundo con otros.

EN NÚMEROS
● 2.100 millones
Las personas de 60+ años que habrá en el mundo para 2050, según la ONU (1 de cada 5 habitantes).
● 45% de prevención
El porcentaje de riesgo de demencia que se puede prevenir o retrasar manteniendo la mente activa y la conexión social, según la OMS.
● 7 años de retraso
El impacto positivo en la salud cerebral que generan los entrenamientos y desafíos lúdicos constantes, según estudios de la National Library of Medicine.