MEJORAR LA EFICIENCIA NO SIEMPRE DEPENDE DE TRANSFORMAR GRANDES PROCESOS. TAMBIÉN PUEDE SURGIR DE DECISIONES QUE, A SIMPLE VISTA, PARECEN MENORES, COMO REVISAR EL ROL QUE CUMPLE EL PACKAGING DENTRO DE LA CADENA DE VALOR.
Cuando el packaging se diseña a partir de una necesidad específica, puede aportar valor mucho antes de que un producto llegue a la etapa de distribución. Aquí el punto de partida no es el catálogo de empaques, sino la comprensión del problema: escuchar al cliente y conocer de cerca su dinámica de trabajo y sus procesos productivos, permite identificar oportunidades que quizás no resultan evidentes cuando el packaging se analiza de manera aislada.
Esa lógica se refleja en el trabajo realizado junto a Elcor, empresa láctea argentina ubicada en Villa María, Córdoba. En su línea de quesos procesados, la compañía había identificado un punto de mejora durante la etapa de enfriamiento. Anteriormente, el proceso requería el uso de dos empaques distintos, un cajón plástico y una caja de cartón, los cuales debían emplearse para ingresar a la cámara y disminuir la temperatura de los potes antes de continuar con el empaquetado y el paletizado. Sin embargo, este esquema no solo duplicaba envases, sino que el formato de los cajones no favorecía una circulación eficiente del aire, haciendo que el enfriamiento fuera más lento y extendiera los tiempos del proceso.
El desafío, entonces, no consistía solamente en desarrollar un nuevo empaque. Había que entender cómo una bandeja de cartón corrugado podía integrarse a esa instancia del proceso, reemplazar los cajones plásticos y, al mismo tiempo, contribuir a optimizar los tiempos internos y de enfriamiento.
A partir del trabajo conjunto con Elcor, en Smurfit Westrock desarrollamos CoolER.Tray, una bandeja autoarmable diseñada para favorecer la circulación del aire dentro de la celda de enfriamiento. La forma de su base y la inclinación de sus paredes ayudan a que el flujo de aire llegue mejor a los potes. De esta manera, la bandeja deja de ser solo un contenedor: paso a convertirse en un eslabón central del proceso productivo.
Esta solución permitió reducir tiempos internos y de enfriamiento, y fue extrapolada a distintas presentaciones de quesos procesados, acompañando una actualización de la línea de producción que permitió aumentar la capacidad productiva de la compañía y triplicar las ventas del producto.
Además, la solución optimizó recursos, permitió dejar de utilizar contenedores plásticos en esa etapa y sustituirlos por una alternativa fabricada con material 100% reciclado, y mejoró el desempeño de un punto clave dentro de la cadena. Así, una misma decisión de diseño permitió responder a una necesidad concreta y, al mismo tiempo, avanzar hacia una alternativa más sostenible.
En un contexto en el que las compañías necesitan producir con mayor eficiencia y responder a nuevas demandas, revisar cada componente de la cadena puede abrir oportunidades concretas de mejora. No siempre se trata de transformar por completo la forma de producir: en algunos casos, repensar una pieza simple puede ayudar a resolver un punto crítico.
En este sentido, el packaging ocupa un papel cada vez más relevante en la productividad de las compañías. Optimizar su diseño no significa solamente utilizar menos material o proteger mejor un producto. También implica entender qué necesita cada caso y desarrollar soluciones capaces de integrarse al contexto. Cuando eso sucede, el empaque deja de ser el último eslabón de la cadena para convertirse en una herramienta que agiliza procesos, optimiza recursos y genera valor desde el inicio de la cadena.
Por Agustina Rovegno, Gerente de Ventas e Innovación
en Smurfit Westrock Argentina & Chile





