Viajar, descubrir y conectar, cuando el paisaje se convierte en vivencia                                                                                                                   

DURANTE MUCHO TIEMPO, VIAJAR ESTUVO ASOCIADO A LLEGAR A UN DESTINO, RECORRER SUS PRINCIPALES ATRACTIVOS Y REGRESAR CON LA SENSACIÓN DE HABERLO CONOCIDO. ESA MANERA DE ENTENDER EL TURISMO CAMBIÓ. HOY EL VIAJERO QUIERE INVOLUCRARSE, COMPRENDER EL LUGAR QUE VISITA Y CONSTRUIR UNA CONEXIÓN QUE PERMANEZCA MUCHO DESPUÉS DE HABER REGRESADO.

El crecimiento del turismo de naturaleza es una de las expresiones más claras de ese cambio. Los grandes paisajes siguen siendo el punto de partida, aunque ya no alcanzan por sí solos. El desafío está en generar formas genuinas de descubrirlos y convertir esepatrimonio en una vivencia capaz de dejar una marca.

Para El Calafate, esa evolución abre una oportunidad enorme. El glaciar Perito Moreno posee una fuerza que no necesita presentación, y la manera en que cada visitante puede acercarse a él modifica por completo su percepción.

En Hielo & Aventura trabajamos desde hace años sobre esa idea. Contemplar el glaciar desde las pasarelas conmueve por sí mismo. Navegar frente a su pared de hielo o recorrer su superficie permite, en cambio, percibir su verdadera escala, entender la dimensión del territorio y establecer una relación mucho más cercana con uno de los grandes íconosde la Patagonia.

Ahí aparece una de las claves del turismo contemporáneo: el valor de una experiencia no depende únicamente de aquello que tiene para mostrar, sino de cómo permite vivirlo. Supone diseñar propuestas consistentes, contar con equipos preparados, garantizar estándares de seguridad, sostener servicios de calidad y comprender que cada intervención debe estar a la altura del entorno en el que se desarrolla. Donde la excelencia no es un atributo adicional, forma parte de la responsabilidad de operar.

LEER  Orlando, Fortaleza y Recife, los nuevos destinos de Iberia

Existe una diferencia fundamental respecto de otras actividades turísticas, el principal atractivo no fue construido para recibir visitantes, estaba allí antes que nosotros y seguirá allí después. Forma parte de un ecosistema y de un valor que excede cualquier uso turístico; facilitar su acceso y preservar aquello que lo hace único son dos responsabilidades inseparables.

Argentina tiene en este terreno una ventaja difícil de igualar. Cordillera, glaciares, selva, mar, estepa, humedales y una diversidad territorial extraordinaria conforman un capital con capacidad para atraer viajeros durante todo el año. Sin embargo, disponer de ese potencial no garantiza, por sí solo, un desarrollo turístico competitivo. Hace falta visión de largo plazo, infraestructura, profesionalización, inversión y propuestas capaces de estar a la altura de la riqueza natural que nos distingue.

El desafío hacia adelante no consiste únicamente en lograr que más personas lo visiten, sino en preguntarnos qué queremos que encuentren cuando lleguen, de qué manera queremos que recorran esos territorios y qué vínculo aspiramos a que construyan con ellos.

Ahí se define buena parte del futuro del turismo de naturaleza: no sólo en mostrar paisajes, sino en generar las condiciones para que puedan ser comprendidos, recorridos y vividos de una manera genuina. Una fotografía fija un instante; lo que verdaderamente perdura es la emoción de haber estado ahí.

POR HERNÁN CAPONE, PRESIDENTE DE HIELO & AVENTURA