Día Mundial del Alzheimer: reconocer las señales a tiempo y cuidar la salud cognitiva

LA DRA. ANA ÁBALOS EXPLICA CÓMO DIFERENCIAR LOS DESCUIDOS COTIDIANOS POR ESTRÉS O CANSANCIO DE LOS SÍNTOMAS QUE EXIGEN UNA CONSULTA MÉDICA, Y DESTACA EL ROL CLAVE DE LA ESTIMULACIÓN COGNITIVA, LOS HÁBITOS SALUDABLES Y EL ACOMPAÑAMIENTO FAMILIAR.

Olvidar ocasionalmente dónde dejamos las llaves, entrar a una habitación y no recordar qué íbamos a buscar o tener una palabra “en la punta de la lengua” son situaciones comunes que pueden ocurrir a cualquier edad. El cansancio acumulado, el estrés laboral, las preocupaciones cotidianas o la falta de un descanso reparador suelen afectar de manera temporal nuestra capacidad de atención y memoria.

Sin embargo, existen modificaciones que van más allá de esos descuidos habituales. “Cuando las dificultades cognitivas se vuelven frecuentes, progresivas y comienzan a interferir con el normal desarrollo de las actividades diarias, se transforman en una señal de alerta que amerita una evaluación médica profesional”, explica la Dra. Ana Ábalos (MN 75224), Jefa Médica de UTIM y Traslados de vittal.

Por eso, en el marco del Día Mundial del Alzheimer, que se conmemora cada 21 de septiembre, la fecha invita a informarnos sin prejuicios, a identificar tempranamente posibles alteraciones y, sobre todo, a comprender que el cuidado de la salud cerebral es una tarea activa que debe comenzar mucho antes de que se manifiesten los primeros síntomas.

La Dra. Ábalos subraya que no todo olvido traduce un deterioro cognitivo patológico. “Es esperable olvidar un nombre o una fecha y recordarlo momentos después. La consulta médica se vuelve indispensable cuando los cambios son persistentes y se manifiestan a través de conductas claras: olvidar información recién aprendida y reiterar la misma pregunta varias veces, mostrar dificultades para ejecutar tareas familiares que antes se resolvían de forma automática, experimentar problemas para planificar o resolver imprevistos cotidianos, desorientarse en trayectos conocidos o perder la noción temporal, presentar trabas notorias para sostener una conversación fluida, extraviar pertenencias sin poder reconstruir los pasos previos para hallarlas, o exhibir cambios llamativos y sostenidos en el estado de ánimo y la personalidad”, detalla.

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Asimismo, remarca que la presencia aislada de alguno de estos signos no constituye por sí sola un diagnóstico de enfermedad de Alzheimer. “Múltiples factores clínicos y metabólicos pueden alterar transitoriamente el rendimiento intelectual. Por eso, consultar de manera precoz permite descartar condiciones reversibles o potencialmente tratables, diferenciar el envejecimiento fisiológico de procesos neurodegenerativos y trazar las mejores estrategias de acompañamiento y contención tanto para el paciente como para su entorno familiar”, añade.

Según la especialista, cuidar el cerebro implica sostenerlo en movimiento. La estimulación cognitiva no requiere de ejercicios sofisticados: la lectura regular, la escritura, los juegos de palabras, el aprendizaje de nuevas habilidades, la música, la cocina, las tareas manuales y la interacción social frecuente son herramientas sumamente valiosas, siempre que resulten placenteras y significativas para la persona.

Y recomienda acoplar los pilares esenciales de la prevención cardiovascular: práctica de actividad física adaptada, alimentación equilibrada, descanso nocturno adecuado y un control riguroso de la hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol elevado y el tabaquismo, factores que inciden directamente sobre la circulación cerebral.

“Hablar de Alzheimer exige asimismo poner el foco en los vínculos humanos y en quienes asumen el rol del cuidado. Frente al diagnóstico o la sospecha de deterioro cognitivo, es primordial erradicar estigmas y entender que la persona jamás debe ser reducida a su patología”, enfatiza la Dra. Ábalos.

Por eso, escuchar con empatía, respetar sus tiempos biológicos y fomentar su autonomía en cada acción posible son pilares decisivos para sostener su dignidad. “Envejecer no es sinónimo de perder capacidades ni equivale indefectiblemente a padecer demencia. En esta jornada de concientización, la propuesta es abordar la memoria con mayor información y menos temor: aprender a distinguir cuándo un olvido exige una mirada experta y promover hábitos saludables a lo largo de toda la vida para proteger nuestro bienestar cognitivo”, concluye.