LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL (IA) ESTÁ IMPULSANDO UNA TRANSFORMACIÓN SIN PRECEDENTES EN LA INFRAESTRUCTURA TECNOLÓGICA GLOBAL QUE REDEFINE DÓNDE Y CÓMO SE REALIZARÁN LAS INVERSIONES NECESARIAS PARA SOSTENER LA PRÓXIMA GENERACIÓN DE CRECIMIENTO DIGITAL. SEGÚN EL INFORME GLOBAL DATA CENTRE OUTLOOK 2026-2050 DE PWC, EL DESEMBOLSO ACUMULADO DESTINADO A DESARROLLAR LA CAPACIDAD DE PROCESAMIENTO REQUERIDA POR LA IA ALCANZARÁ LOS USD 31,6 BILLONES HACIA 2050.
El estudio proyecta que gasto anual de capital en centros de datos aumentará de USD 800.000 millones en 2026 a USD 1,8 billones en 2050. Según el informe, a diferencia de otros ciclos de expansión tecnológica, este crecimiento no estará impulsado únicamente por nuevas construcciones, sino también por la necesidad de renovar de forma constante chips, equipamiento especializado y recursos de cómputo para responder a una demanda cada vez más intensa de aplicaciones basadas en inteligencia artificial.
Gasto de capital (capex) acumulado en centros de datos por región (2026–2050)

En este contexto, la investigación detalla que la IA está transformando la relación entre tecnología, energía e infraestructura, convirtiendo a estos factores en elementos centrales para la competitividad de empresas y países. Es así como a medida que las organizaciones aceleran la adopción de herramientas avanzadas, la disponibilidad de recursos tecnológicos, conectividad y energía confiable se vuelven requisitos indispensables para sostener la innovación y el crecimiento económico.
“La inteligencia artificial está acelerando una nueva ola de inversiones en infraestructura tecnológica a escala global. En Argentina observamos un creciente interés por entender qué capacidades serán necesarias para acompañar la adopción de estas herramientas en los próximos años. El acceso a procesamiento, almacenamiento y conectividad será cada vez más importante para que las organizaciones puedan escalar iniciativas de IA y capturar valor de manera sostenible”, señaló Diego Taich, socio de PwC Argentina, líder de la práctica Consultoría en Ciberseguridad, Gestión de Riesgos & IT.
Uno de los principales hallazgos del informe indica que la disponibilidad de energía segura, competitiva y sostenible será el factor más determinante para definir dónde se concentrarán las inversiones durante las próximas décadas. A ello se suman otros elementos estratégicos, como la conectividad, el acceso a tecnología avanzada, la estabilidad regulatoria y las condiciones necesarias para operar infraestructura crítica a gran escala.
Si bien las mayores inversiones continúan concentrándose en mercados líderes a nivel global, Argentina también busca posicionarse como un destino atractivo para el desarrollo de infraestructura digital. El crecimiento de la economía del conocimiento, la expansión de los servicios en la nube y el avance de nuevas iniciativas vinculadas a inteligencia artificial están impulsando conversaciones sobre la necesidad de ampliar la capacidad tecnológica disponible en el país.
En este contexto, la conectividad internacional y la existencia de talento especializado aparecen como variables cada vez más relevantes para acompañar futuros proyectos de infraestructura digital. A medida que la inteligencia artificial incrementa la demanda de procesamiento y almacenamiento de datos, estos factores podrían convertirse en elementos diferenciales para la competitividad regional.
La investigación también analiza distintos escenarios vinculados con cambios en las políticas comerciales, restricciones al comercio de tecnología avanzada y el creciente impulso de estrategias de soberanía digital. En ese marco, la localización de infraestructura crítica y el acceso a semiconductores de última generación tendrán un impacto significativo en la distribución futura del capital destinado al ecosistema tecnológico global.
“El crecimiento de los centros de datos también pone de relieve la importancia de incorporar la ciberseguridad desde el diseño mismo de la infraestructura. En Argentina, al igual que en otros mercados, las organizaciones enfrentan un entorno cada vez más exigente en materia de protección de datos, continuidad operativa y resiliencia digital. Estos aspectos serán fundamentales para construir confianza y sostener nuevas inversiones en el ecosistema tecnológico”, afirmó Taich.
De acuerdo con el estudio, la creciente importancia de la soberanía digital podría redistribuir las inversiones entre regiones y mercados, favoreciendo a aquellos países que desarrollen capacidades locales para alojar infraestructura crítica y responder a los requerimientos regulatorios de industrias altamente sensibles. Más que un fenómeno tecnológico, el desarrollo de centros de datos se consolida como un componente estratégico para el crecimiento económico, la innovación y la competitividad de largo plazo.
El informe concluye que la capacidad para atraer capital, garantizar el suministro energético, fortalecer la seguridad digital y crear condiciones propicias para el desarrollo tecnológico será determinante para capturar las oportunidades que abre la inteligencia artificial en las próximas décadas. En un entorno cada vez más dinámico, la combinación entre infraestructura, talento, innovación y resiliencia operativa marcará la diferencia entre quienes lideren esta transformación y quienes queden rezagados.





