EN LO ALTO DE UNA COLINA, FRENTE AL MONT VENTOUX, EL HOTEL-PUEBLO CRILLON LE BRAVE SE PRESENTA COMO UN REFUGIO SINGULAR: DOCE CASAS DE PIEDRA CONECTADAS POR CALLEJUELAS QUE CONSERVAN EL ESPÍRITU DE LA PROVENZA MÁS AUTÉNTICA. TRAS UNA RENOVACIÓN QUE INCLUYÓ NUEVAS RESIDENCIAS, UN SPA REDISEÑADO, UNA SEGUNDA PISCINA Y LA MAISON TILLEUL, ESPACIO DEDICADO A LA GASTRONOMÍA Y A LOS RETIROS, EL LUGAR PROPONE UNA TEMPORADA MARCADA POR LA INMERSIÓN EN EL TERROIR Y EN EL ART DE VIVRE PROVENZAL.
El otoño trae consigo la paleta dorada de los viñedos y el perfume de la trufa en los bosques. Es el momento en que Crillon le Brave intensifica su programación con experiencias que combinan gastronomía, naturaleza y transmisión de saberes. La Maison Tilleul, concebida como una casa familiar, se convierte en epicentro de talleres, encuentros y retiros donde aprender un gesto culinario, descubrir un producto o compartir un menú son formas de vivir la región con plenitud.
Entre las propuestas destaca el retiro Un goût de Provence, liderado por la autora gastronómica y fotógrafa Chloé Crane-Leroux junto a su madre, Trudy. Del 9 al 13 de octubre, los huéspedes participan en talleres de cocina de temporada, visitas a mercados, paseos en coche vintage con pícnic, degustaciones de aceite de oliva, sesiones de yoga y recorridos por mercados de antigüedades. Una pausa íntima para reconectar con lo esencial y saborear la Provenza desde la sensibilidad de una creadora que ha hecho de la estética vegetal y la narrativa culinaria su sello.
La programación también incluye la residencia de Claire Borwin, nutricionista especializada en salud femenina. En octubre, su retiro “Vitalité Rose” propone un enfoque integral sobre nutrición, equilibrio hormonal y bienestar, en sintonía con Octubre Rosa. Más adelante, un segundo encuentro celebra el chocolate como alimento de placer y equilibrio, con degustaciones conscientes y talleres de repostería.
El terroir se revela en toda su riqueza con Terre de Truffes, una inmersión en el universo del diamante negro del Ventoux. Del 13 al 15 de noviembre y del 3 al 5 de diciembre, los huéspedes acompañan a los hermanos Jaumard en la búsqueda de trufas, participan en demostraciones de cavage, conocen artesanos locales y disfrutan de degustaciones y cenas donde la trufa es protagonista. El chef Thomas Lesage conduce una masterclass que culmina en una cena de celebración, en la que la sutileza y el equilibrio marcan cada plato.
La colaboración con la marca Aigle añade un toque de estilo a la experiencia. Botas exclusivas y chaquetas cortavientos están disponibles en el Atelier du Tilleul, pensadas para acompañar paseos por los robledales, recorridos en bicicleta o exploraciones del Mont Ventoux. Una colección que une savoir-faire francés y funcionalidad, en perfecta sintonía con la filosofía del hotel.
La creatividad también tiene su espacio en Crillon le Brave. Halloween se convierte en una cita festiva con talleres, esculturas de calabazas y degustaciones temáticas. El primer domingo de cada mes, el brunch se transforma en un encuentro artístico: cerámica con Emmanuelle Popelin en septiembre, pintura sobre cerámica en noviembre y arte floral con Nicole Marcoe en diciembre. Cada actividad refuerza la idea de que la Provenza se vive no solo a través de sus paisajes y sabores, sino también en la creación compartida.
Crillon le Brave propone así un viaje que trasciende la estancia hotelera: un encuentro con la naturaleza, la gastronomía y la cultura provenzal, donde cada detalle —desde las piedras centenarias hasta los talleres contemporáneos— invita a bajar el ritmo y redescubrir el placer de lo esencial.
Por Flavia Tomaello, https://flaviatomaello.blog/, Instagram @flavia.tomaello





