Los riesgos del sedentarismo crecen a partir de los 40: por qué se recomienda entrenar fuerza y resistencia

EN UNA SOCIEDAD QUE TIENDE CADA VEZ MÁS AL SEDENTARISMO, EL EJERCICIO ES VITAL PARA MANTENER EL CUERPO SANO. EN PROMEDIO LOS ARGENTINOS PASAN ALREDEDOR DE 9 HORAS AL DÍA SENTADOS, LO QUE PUEDE GENERAR CONSECUENCIAS NEGATIVAS PARA LA SALUD. ESPECIALISTAS SOSTIENEN QUE EL ENTRENAMIENTO ES FUNDAMENTAL PARA EVITAR AFECCIONES QUE PUEDEN SURGIR CON EL INGRESO A LA MEDIANA EDAD. ASEGURAN QUE LA CLAVE ESTÁ EN EL TIPO DE ACTIVIDAD, LA FRECUENCIA Y LA INTENSIDAD.

Desde hace varios años, la medicina del deporte impulsa una concepción del ejercicio ligada directamente a la salud y a la longevidad saludable. Está científicamente comprobado que la actividad física ayuda a prevenir y controlar enfermedades como las cardiopatías y la diabetes, al tiempo que reduce los síntomas de la depresión, la ansiedad y favorece la salud cerebral. No obstante, más del 30 % de los adultos a nivel global no cumple con los mínimos recomendados, según datos de la Organización Mundial de la Salud.

A grandes rasgos, los beneficios del ejercicio impactan de manera transversal a toda la sociedad, sin distinción de géneros ni edades. Sin embargo, el deportólogo y cardiólogo Jorge Franchella, Director del Programa de Actividad Física para la Salud y el Deporte del Hospital de Clínicas, sostiene que es a partir de los 40 cuando hay que empezar a prestar mayor atención al cuidado del cuerpo: “Se puede y es recomendable hacer ejercicio a cualquier edad, pero al promediar los 40 comienzan a hacerse más relevantes algunos aspectos asociados al envejecimiento”.

Alrededor de esa edad toman fuerza procesos como la disminución progresiva de la masa muscular, la reducción de la capacidad del organismo para mantener la fuerza y el aumento de la tendencia a acumular grasa. También comienza a cobrar mayor importancia el cuidado de la densidad ósea y de la movilidad, mientras que la eficiencia cardiovascular y la recuperación después del esfuerzo pueden disminuir gradualmente. Estos cambios no se producen de un día para otro, pero hacen que sostener la actividad física resulte cada vez más importante para preservar la funcionalidad.

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En línea con la tendencia predominante, Franchella, quien abordará la relación entre entrenamiento y salud en Mercado Fitness Nutrition & Sports Expo, coincide en destacar los beneficios integrales del ejercicio de fuerza, pero con una aclaración importante: “Es necesario distinguir entre la fuerza máxima, que es la capacidad de ejercer la mayor cantidad de fuerza posible contra una resistencia; y la fuerza-resistencia, que es el entrenamiento del músculo mediante la repetición de un esfuerzo moderado”.

Es el segundo tipo de entrenamiento, el que implica repeticiones sostenidas de fuerza moderada, el más efectivo para lograr que el músculo fabrique mioquinas y actúe así como un órgano endocrino. Se trata de moléculas que actúan como señales químicas e influyen positivamente en distintos tejidos y órganos, participando en la regulación del metabolismo, la inflamación y la salud de los huesos, entre otros procesos.

También destaca el ejercicio aeróbico, al que califica como “la base del entrenamiento prolongado”. Un sistema aeróbico bien desarrollado mejora la capacidad de trabajo, acelera la recuperación entre sesiones y optimiza el metabolismo, además de ser clave para la salud cardiovascular.

Cuánto es suficiente y cuánto demasiado
Un estudio realizado en la primera mitad del año reveló que el segmento etario que va de los 35 a los 39 años es el que tiene mayor presencia en estudios y gimnasios. Guillermo Vélez, cofundador de Mercado Fitness y responsable de dicho informe, añade que la investigación también evidenció una mayor participación de los mayores de 50 en este tipo de establecimientos. Esto da cuenta de un interés creciente de la sociedad argentina por mejorar su salud y romper con el sedentarismo, pero al mismo tiempo habilita un interrogante cada vez más frecuente: ¿con qué frecuencia e intensidad se debe entrenar?

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Si bien hay distintas respuestas válidas en torno a esta pregunta, Franchella es categórico: “La intensidad no debe ser ni poca ni mucha, debe ser precisa. Ahora bien, para que el cuerpo no olvide los efectos del entrenamiento la frecuencia no debe superar los tres días”. Con todo, el profesional de la salud sostiene que, en la medida de lo posible, la mejor alternativa es individualizar cada caso: “Salir del sedentarismo reduce más de un 30 % el riesgo de morbimortalidad, por lo que ese primer paso es el más importante. Una vez rota esa barrera, lo ideal es ajustar frecuencia, intensidad, tiempo y tipo de entrenamiento de acuerdo a las particularidades y objetivos de cada individuo. Debemos avanzar hacia una medicina de precisión, medir con precisión es sinónimo de excelencia”.