SAL MARINA ARTESANAL, ALOE VERA CULTIVADO Y PROYECTOS DE CONSERVACIÓN MUESTRAN CÓMO LOS VIAJEROS BUSCAN CADA VEZ MÁS CONOCER LOS PRODUCTOS, OFICIOS Y SABERES QUE FORMAN PARTE DE LA IDENTIDAD DE LOS LUGARES QUE VISITAN
¿Qué tiene que ver una flor de sal con la historia de Mallorca? ¿O una planta de aloe vera con la identidad de Fuerteventura y Aruba? Más de lo que parece. En distintos destinos, productos y actividades que durante generaciones formaron parte de la vida local están encontrando una nueva manera de llegar a los viajeros: como una puerta de entrada para conocer el lugar desde adentro.
La tendencia responde a un cambio en la manera de viajar. A la hora de elegir qué hacer en un destino, crece el interés por experiencias que permitan entender de dónde vienen los productos que se consumen, quiénes los elaboran y qué historias hay detrás de ellos. Para los destinos, esto abre además una oportunidad para dar visibilidad a productores, emprendimientos y proyectos vinculados con las comunidades locales.
Mallorca: una historia de sal que llega a la mesa
En Mallorca, la sal marina es mucho más que un ingrediente. Forma parte de la historia productiva de la isla y de un oficio que se mantiene vivo desde hace décadas.
Flor de Sal d’Es Trenc lleva más de 60 años produciendo sal de manera artesanal. Su trabajo comienza en las salinas y termina en las mesas de quienes visitan la isla, donde el producto también se utiliza en propuestas gastronómicas y de bienestar de Iberostar Selection Es Trenc 5*
El recorrido permite así conocer un producto desde su origen y entender cómo un recurso natural puede convertirse en parte de la identidad de un destino.
Fuerteventura y Aruba: el aloe vera como parte de la identidad local
El aloe vera cuenta una historia diferente en cada territorio. En Fuerteventura, Vidaloe es un emprendimiento familiar que cultiva la planta mediante procesos ecológicos y artesanales y desarrolla productos que van desde geles y cremas hasta jabones y chocolates.
En Aruba, la relación con el aloe se remonta todavía más atrás. Royal Aruba Aloe fue fundada en 1890 y mantiene en la isla el cultivo, la cosecha y el procesamiento de la planta. Sus productos forman parte de las experiencias de JOIA Aruba by Iberostar 5*, donde los visitantes también pueden acercarse a su elaboración.
Más allá del producto final, estos casos permiten conocer actividades productivas que forman parte de la historia económica y cultural de cada destino.
Del paisaje al ecosistema: conocer también cómo se conserva un lugar
La conexión con el territorio no se limita a aquello que se produce. También puede estar en los ecosistemas que forman parte de un destino.
En Punta Cana, el Coral Lab acerca a los viajeros al trabajo de investigación y restauración de arrecifes que Iberostar desarrolla dentro de su programa Wave of Change. El proyecto permite conocer de cerca uno de los ecosistemas más importantes del Caribe y comprender los desafíos que enfrenta su conservación.
La experiencia amplía así la idea de qué significa conocer un lugar: no solo recorrer sus paisajes, sino también entender los recursos, las actividades y los ecosistemas que sostienen su identidad.
Cuando viajar también significa saber qué hay detrás
Los ejemplos de Mallorca, Fuerteventura, Aruba y Punta Cana parten de realidades diferentes, pero comparten una misma lógica: acercar al visitante a aquello que normalmente queda fuera del itinerario turístico.
Un producto artesanal, un cultivo tradicional o un proyecto de conservación pueden convertirse en una forma de contar la historia de un destino desde una perspectiva diferente. Y para quienes los producen, representan una oportunidad para que sus conocimientos, productos y actividades tengan mayor visibilidad entre quienes llegan desde otros lugares.
En ese sentido, la experiencia turística empieza a correrse del simple “qué hay para ver” hacia una pregunta más profunda: qué hay detrás de lo que hace único a un lugar.
Porque conocer un destino también puede ser conocer a las personas que lo producen, los oficios que lo sostienen y los ecosistemas que lo hacen posible.





