JULIÁN GONZÁLEZ OLIVA, CREADOR DE ADA JARDÍN, EXPLICA QUÉ TENER EN CUENTA PARA PASAR UNA PLANTA DE TIERRA AL AGUA, CÓMO PREPARAR SUS RAÍCES Y POR QUÉ LA LUZ Y LA OXIGENACIÓN SON CLAVES DURANTE LA ADAPTACIÓN.
Los hidros se convirtieron en una alternativa cada vez más elegida para tener plantas en interiores: además de aportar un componente decorativo, permiten observar las raíces y simplifican algunos de los cuidados cotidianos. Pero una pregunta aparece con frecuencia entre quienes se animan por primera vez a este método: ¿se puede poner en agua cualquier planta que originalmente crece en tierra?
La respuesta, en términos generales, es sí. La mayoría de las plantas puede adaptarse al cultivo en agua, pero el cambio no debería hacerse simplemente sacando la planta de su maceta y sumergiéndola. La transición requiere algunos cuidados para evitar que las raíces sufran y para favorecer el desarrollo de nuevas raíces adaptadas al medio acuático.
“La mayoría de las plantas se puede adaptar al agua, pero hay que preparar la planta antes de hacer el cambio. No es solamente sacar la tierra y ponerla en un hidro”, explica Julián González Oliva, creador de Ada Jardín, vivero boutique y café de especialidad.
Para comenzar la transición, hay que retirar cuidadosamente la planta de la tierra y lavar muy bien sus raíces con agua. Puede ser útil dejar la planta unos minutos en remojo para que los restos de sustrato se desprendan con mayor facilidad.
Una vez limpias, es importante observar el estado de las raíces. Si hay raíces muertas, deterioradas o excesivamente finas, conviene realizar una pequeña poda y conservar las más fuertes y saludables.
Este paso es fundamental porque las raíces que están muertas no van a recuperarse al entrar en contacto permanente con el agua. Por el contrario, pueden comenzar a pudrirse rápidamente y afectar al resto del sistema radicular.
“Una pequeña poda de raíces puede ayudar a la planta a empezar de nuevo. Al eliminar las raíces que ya no sirven, estimulamos la generación de nuevas raíces que van a desarrollarse en un medio acuático y tienen características diferentes a las raíces que crecen en tierra”, explica González Oliva.
Una vez realizada la transición, uno de los principales factores para que la planta prospere es contar con buena luz. Pero en el cultivo acuático hay otro elemento fundamental: el oxígeno disponible en el agua.
En los sistemas hidropónicos con aireador, el agua se mantiene constantemente oxigenada. Esto favorece el desarrollo de las raíces y ayuda a que la planta disponga de uno de los elementos que necesita para crecer.
La oxigenación también modifica una de las recomendaciones más habituales para el mantenimiento de plantas en agua: la necesidad de cambiar el agua cada 10 o 15 días.
“Cuando aireamos constantemente el agua, estamos aportando oxígeno de manera continua. Por eso, el cambio de agua no necesariamente tiene que hacerse cada 10 o 15 días. Ese período suele estar relacionado con el tiempo que la planta tarda en consumir los nutrientes y el oxígeno disponibles en el agua”, señala el especialista.
Además, mantener el agua en movimiento y correctamente oxigenada puede contribuir a evitar algunos de los problemas asociados al agua estancada, entre ellos la proliferación de mosquitos.
El camino inverso también es posible, pero requiere una adaptación más gradual. Una planta que desarrolló raíces en agua no debería pasar directamente al sustrato seco, ya que sus raíces están acostumbradas a permanecer en un medio permanentemente húmedo.
En estos casos, González Oliva recomienda realizar una transición intermedia utilizando musgo sphagnum durante aproximadamente 10 a 15 días. Este material permite mantener las raíces húmedas, pero al mismo tiempo las expone progresivamente al aire.
Una vez que las raíces se hayan adaptado a este nuevo entorno, se puede realizar el pasaje a tierra.
“Cuando una planta viene del agua, la transición tiene que ser más marcada. El musgo sphagnum funciona como un puente: mantiene las raíces en un ambiente húmedo, pero permite que empiecen a acostumbrarse al contacto con el aire antes de pasar definitivamente a la tierra”, explica.
Antes de hacer la transición, desde Ada Jardín recomiendan:
• Limpiar muy bien las raíces: retirar todos los restos de tierra antes de colocar la planta en agua.
• Revisar y podar: eliminar raíces muertas o muy deterioradas para evitar que se pudran.
• Asegurar luz y oxigenación: una buena iluminación y agua correctamente oxigenada son fundamentales para favorecer el desarrollo de nuevas raíces.
La clave, en definitiva, está en entender que una planta no pasa de tierra a agua de un momento para otro: necesita adaptar sus raíces a un medio completamente diferente. Con una preparación adecuada, buena luz y oxigenación, muchas especies pueden desarrollarse perfectamente en agua y convertirse, además, en una alternativa atractiva para sumar verde a los espacios interiores.






