SEGÚN UN RELEVAMIENTO, 8 DE CADA 10 CHICOS HABLAN A DIARIO CON SUS PADRES POR CHAT. LA GENERACIÓN ALPHA NUNCA CONOCIÓ LA MESA SIN CELULAR: QUÉ DICEN LOS NÚMEROS. CÓMO LA MENSAJERÍA REDEFINIÓ QUÉ SIGNIFICA “ESTAR PRESENTE”.
El domingo 16 de agosto, Argentina celebra el Día del Niño, pero buena parte de los festejos ya habrá ocurrido antes, en un chat. La foto del regalo elegido, el audio de “¿a qué hora llegás?”, el sticker de cumpleaños adelantado, el meme que un padre le manda a su hijo de diez años a media mañana. La infancia argentina, la de la Generación Alpha, tiene hoy su primera experiencia digital dentro de un grupo familiar de WhatsApp, y ese chat se transformó en la sala de estar donde efectivamente ocurre buena parte de la vida en común.
Así lo describe el Messaging Trends Report 2026 de Infobip, la plataforma global de comunicaciones que analizó 628.000 millones de interacciones móviles registradas en 2025 y un histórico de 3,8 billones de mensajes de los últimos veinte años. El dato central: el tráfico de mensajería digital creció más de 110% interanual en Argentina durante 2025, impulsado principalmente por aplicaciones conversacionales y plataformas móviles. En ese universo, ocho de cada diez chicos se comunican todos los días con sus padres a través de WhatsApp, según el relevamiento, un patrón que también aparece reflejado en la encuesta Kids Online de UNICEF y UNESCO sobre uso de mensajería en la niñez.
El mensaje de voz reemplazó al llamado
El cambio no es solo de plataforma sino de formato. La llamada telefónica, que durante décadas fue sinónimo de disponibilidad y atención dedicada, perdió terreno frente al audio de WhatsApp: asincrónico, grabable en cualquier momento (en el colectivo, en una pausa laboral, camino al colegio) y escuchable cuando el otro puede. Para la Generación Alpha, los nacidos a partir de 2010, ese formato no es una adaptación: es el idioma nativo en el que conocieron a sus padres como interlocutores digitales.
“El vínculo familiar ya no se limita a la presencialidad. Hoy la mensajería, las videollamadas y los canales conversacionales son parte estructural de la vida de los padres y sus hijos. La tecnología no reemplaza la cercanía: amplía la capacidad de estar presentes”, explica Marcelo Agustín Rodríguez, gerente de Ventas para el Cono Sur de Infobip.
Cuatro generaciones, cuatro formas de ser padre por chat
El informe de Tendencias Generacionales en Mensajería de Infobip traza un mapa de cómo cambió la paternidad según la edad de quien está del otro lado de la pantalla. Los padres Baby Boomers (nacidos entre 1946 y 1964) adoptaron los canales digitales más tarde, pero con firmeza: el 68% ya prefiere las aplicaciones de chat por sobre los canales tradicionales y muchos incorporaron la videollamada como parte habitual del vínculo. La Generación X (1965-1980) funciona como el gran puente analógico-digital, combinando llamadas, WhatsApp y correo electrónico sin fricción. Los padres millennials, la generación que hoy tiene más chicos en edad escolar, son los primeros plenamente digitales: comparten calendarios de vacunas y actividades familiares en tiempo real, y un 60% ya interactúa con inteligencia artificial conversacional sin resistencia para resolver dudas de crianza. La Generación Z, que empieza a ser padre ahora, naturaliza plataformas como TikTok, Instagram o Discord como parte de la crianza cotidiana.
A ese ecosistema se suma un dato que explica por qué WhatsApp se volvió infraestructura y no solo aplicación: la plataforma concentra el 91% de las interacciones con inteligencia artificial en Argentina, un 25% más que el año anterior, según el mismo relevamiento de Infobip.
Lo que dicen otros estudios: 98% de contacto digital familiar
Además, un estudio de Kaspersky realizado a fines de 2025 encontró que el 98% de los argentinos mantiene algún tipo de contacto digital con su familia, y que el 91% lo hace a través de aplicaciones de mensajería. Un 35% usa videollamadas de manera regular y un 58% intercambia memes, videos o publicaciones como forma de conexión emocional cotidiana. El mismo relevamiento ubica a la mensajería instantánea por encima de las llamadas telefónicas tradicionales y de las visitas presenciales como principal canal de vínculo familiar en el país, en un contexto en el que Argentina ya cuenta con 41,2 millones de usuarios de internet ,el 90,1% de la población, según datos de DataReportal y Kepios.
El fenómeno “kidult” y el regalo que se elige en el chat
De cara al Día del Niño, Infobip identifica otro fenómeno que atraviesa directamente el consumo de la fecha: el crecimiento de los “kidults”, adultos de entre 25 y 45 años que conservan gustos asociados a la infancia como videojuegos, Lego, consolas retro, y que hoy comparten esas experiencias con sus hijos. En 2025, consolas como la Nintendo 64 y la Game Boy registraron nuevos picos de búsqueda y venta en Argentina, impulsados en buena parte por padres que redescubren esos productos junto a sus hijos, en general coordinando la compra o la sorpresa a través del mismo chat familiar donde circula el resto de la vida cotidiana.
“Los datos sugieren que la tecnología potencia, no reemplaza el vínculo. Los padres que más utilizan mensajería son también los que más coordinan actividades presenciales: turnos médicos, actividades escolares, salidas familiares. La mensajería es hoy el tejido conectivo de la familia contemporánea”, agrega Rodríguez.
Presencia sin metros cuadrados
Hace treinta años, la presencia de un padre se medía en minutos compartidos en la mesa. Hoy se mide también en notificaciones respondidas, audios enviados desde el trabajo y stickers de cumpleaños en el grupo familiar. Los especialistas coinciden en que esa continuidad tiene beneficios claros: sostener el hilo cotidiano, la presencia simbólica y el acompañamiento a la distancia. Pero también existe un límite: cuando aparece algo emocionalmente complejo, el texto suele no alcanzar y la familia necesita saber cuándo cambiar de canal, cuándo dejar de escribir y llamar, o cuándo dejar de llamar y verse.
Ese equilibrio, entre la sala de estar digital y la de siempre, es quizás el verdadero regalo que esta generación de padres argentinos está aprendiendo a manejar de cara a un nuevo Día del Niño.






