LA PREPARACIÓN PARA LA ERA DE LA COMPUTACIÓN CUÁNTICA YA ES UN PRIORIDAD, SEGÚN UN ESPECIALISTA DE CRYPTO FINANCE DE DEUTSCHE BÖRSE GROUP
La cuenta regresiva para que bancos e instituciones financieras alcancen un nivel adecuado de preparación frente a la computación cuántica ya comenzó, según expertos de Crypto Finance.
Pero la computación cuántica no es un problema exclusivo de los activos cripto. Una vez que existan computadoras cuánticas suficientemente potentes, podrán romper el cifrado de clave pública que hoy sustenta la mayor parte de la seguridad digital a nivel mundial, desde la mensajería interbancaria y los sistemas de pago hasta las comunicaciones gubernamentales y militares.
Los activos digitales son, hoy, el ámbito donde este riesgo se manifiesta con mayor claridad y urgencia, ya que la propiedad y el control de un activo digital dependen directamente de firmas criptográficas, y dado que las blockchains públicas registran los datos de las transacciones de forma permanente y abierta, lo que facilita recolectarlos ahora para descifrarlos más adelante. Esta exposición más amplia es precisamente la razón por la cual los reguladores financieros están comenzando a impulsar a todo el sector financiero hacia una infraestructura resistente a la computación cuántica, de la cual los activos cripto son solo una parte.
Ninguna de las veinte blockchains más grandes ha implementado todavía un algoritmo de firma post-cuántica, según una reciente investigación de Reuters, incluso mientras la computación cuántica se acerca cada vez más a romper el cifrado que protege las transacciones y wallets de activos digitales. Investigadores de Project Eleven sumaron una advertencia adicional este mes, al señalar que las principales stablecoins también presentan un riesgo estructural propio, ya que un número reducido de direcciones privilegiadas controla su emisión y administración. Los volúmenes mensuales combinados de transacciones de las principales stablecoins ya superaron el billón de dólares en junio, lo que eleva la apuesta para cualquier actor expuesto a esa infraestructura.
La exposición no es solo teórica para América Latina. Solo Brasil cerró el primer trimestre de 2026 como el quinto mercado minorista de criptomonedas más grande a nivel global, con un volumen de transacciones de USD 40.400 millones, según TRM Labs. Argentina lo sigue de cerca, con las stablecoins representando más de la mitad de toda la actividad de intercambio cripto local, ya que los hogares y las empresas las utilizan para proteger sus ahorros frente a la volatilidad cambiaria.
Crypto Finance, la división de activos digitales de Deutsche Börse Group, viene observando de cerca este cambio, a medida que bancos e instituciones financieras recurren cada vez más a proveedores externos de infraestructura para custodiar y liquidar activos digitales en su nombre. La compañía sostiene que las instituciones capaces de tratar la preparación cuántica como una disciplina de infraestructura de largo plazo desde ahora estarán en una posición mucho más sólida que aquellas que esperen a que el riesgo se vuelva urgente.
Según Stijn Vander Straeten, CEO de Crypto Finance, el riesgo más apremiante no es la llegada de una computadora cuántica capaz de romper el cifrado por sí sola, sino en realidad el proceso de migración que vendrá después.
“Los datos sensibles que se recopilan hoy, incluidos los registros de clientes y el material de autenticación, pueden recolectarse ahora y descifrarse más adelante, una vez que la capacidad cuántica alcance ese nivel. Reemplazar la criptografía en los sistemas de una institución financiera también suele involucrar a múltiples proveedores, entornos legados y capas de gobernanza que nunca fueron diseñadas para cambiar en conjunto, lo cual hace que la planificación temprana sea mucho más valiosa que una respuesta apresurada una vez que la amenaza se vuelva concreta”, explica.
Los activos digitales suman una capa adicional de complejidad a este problema, ya que la criptografía no sólo protege los datos: también autoriza las transacciones y determina quién controla un activo. Las instituciones pueden fortalecer la mayor parte de su propia infraestructura de manera independiente, incluyendo la gestión de claves y la supervisión de proveedores, pero los cambios en las blockchains públicas dependen de decisiones colectivas de redes enteras y no pueden ser impuestos por un único participante.
“Los bancos ya saben cómo gestionar riesgos que no tienen una fecha fija asociada. Lo han hecho con el fraude, con la ciberseguridad, con las normas antilavado de dinero que siguen evolucionando”, dijo Vander Straeten.
“La computación cuántica les pide que apliquen esa misma disciplina a la criptografía. Las instituciones que empiecen ahora a mapear sus dependencias tendrán mucho más margen de maniobra cuando el cambio realmente ocurra”, agrega.
El enfoque de Crypto Finance se centra en lo que la compañía denomina agilidad criptográfica: la capacidad de actualizar los mecanismos de seguridad que sustentan un sistema sin necesidad de reconstruir la infraestructura que los rodea. En la práctica, esto implica identificar dónde se encuentra la criptografía dentro de los sistemas y procesos de negocio, comprender qué datos requieren protección en horizontes de tiempo prolongados, y revisar a los proveedores y dependencias externas antes de que se conviertan en limitaciones.
Los reguladores ya están comenzando a avanzar en este tema. El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos (NIST, por sus siglas en inglés) finalizó sus primeros estándares de criptografía post-cuántica, y las autoridades suizas y europeas están impulsando a las instituciones financieras a comenzar a prepararse antes de que exista un plazo concreto. Como institución regulada por FINMA y BaFin dentro de Deutsche Börse Group, Crypto Finance afirma que su propia hoja de ruta sigue esa misma lógica, entendiendo la preparación como una capacidad continua y no como una actualización tecnológica puntual.




