LAS VACACIONES DE INVIERNO REPRESENTAN UN DESCANSO PARA LAS FAMILIAS, PERO TAMBIÉN IMPLICAN UN CAMBIO EN LOS HÁBITOS DIGITALES DE LOS CHICOS. PASAN MÁS HORAS CONECTADOS, JUEGAN ONLINE CON PERSONAS QUE NO CONOCEN, DESCARGAN NUEVAS APLICACIONES, PARTICIPAN EN DESAFÍOS VIRALES Y UTILIZAN REDES SOCIALES CON MAYOR FRECUENCIA. TODO ESTO AMPLÍA SU EXPOSICIÓN A RIESGOS QUE MUCHAS VECES PASAN DESAPERCIBIDOS PARA LOS ADULTOS.
Hoy los ciberdelincuentes ya no apuntan únicamente a las empresas. Los adolescentes y niños también son objetivos porque suelen ser más confiados, buscan respuestas rápidas y muchas veces desconocen las señales de una estafa.
Grooming y contacto con desconocidos
El mayor tiempo en videojuegos online y redes sociales incrementa las posibilidades de contacto con adultos que se hacen pasar por pares. Los juegos multijugador con chat de voz o texto —Roblox, Fortnite, Discord— son puntas de entrada frecuentes, porque el vínculo se construye “adentro del juego” y los padres no lo perciben como una red social.
Estafas dentro de los videojuegos
Es habitual encontrar promesas de monedas virtuales gratis, skins exclusivas o mejoras para los personajes a cambio de descargar un archivo, ingresar datos personales o compartir la contraseña de la cuenta. En la mayoría de los casos se trata de engaños destinados a robar información o tomar el control del perfil del jugador.
Apps y descargas “gratuitas” fuera de tiendas oficiales
Buscando trucos, mods o versiones sin costo de juegos y apps premium, los chicos terminan descargando aplicaciones fuera de Google Play o App Store. Detrás de esa aparente ventaja puede esconderse malware capaz de acceder a fotos, contactos, contraseñas o incluso información bancaria almacenada en el dispositivo.
Cuentas falsas y phishing en redes sociales
Durante los períodos de vacaciones aumentan las cuentas falsas que simulan ser influencers, marcas o incluso otros adolescentes para iniciar conversaciones, obtener información privada o enviar enlaces maliciosos. También crecen las falsas promociones, sorteos y regalos que solo buscan capturar datos personales.
Desafíos virales y sobreexposición
Los “challenges” que circulan en TikTok o Instagram no siempre son inofensivos: algunos implican riesgo físico, otros exponen datos personales o involucran presión social. A esto se suma que en vacaciones aumentan las publicaciones con geolocalización activada —fotos de viajes, la pileta, el club— que exponen rutinas y ubicación en tiempo real, tanto de los chicos como de la casa vacía.
Los controles parentales no alcanzan solos
En este contexto, los controles parentales son una herramienta útil, pero no constituyen una solución definitiva. Permiten limitar tiempos de uso, restringir contenidos y controlar determinadas aplicaciones, pero no reemplazan el diálogo ni la educación digital. Un adolescente puede encontrarse con un intento de estafa incluso dentro de una plataforma habilitada por sus padres.
La mejor estrategia combina tecnología con acompañamiento. Conversar sobre los riesgos, enseñar a desconfiar de los mensajes que generan urgencia, explicar por qué nunca deben compartir contraseñas y recordar que no todo lo que aparece en Internet es verdadero son medidas mucho más efectivas que cualquier aplicación de control.
Las vacaciones deberían ser sinónimo de descanso y diversión, no de problemas de seguridad. Así como enseñamos a los chicos a mirar antes de cruzar una calle, hoy también debemos enseñarles a identificar los peligros del mundo digital. La ciberseguridad comienza mucho antes que un antivirus: empieza con la información, el criterio y la prevención
Por Magalí Dos Santos, Directora General de EDS Informática (@eds.informatica)




