Carry trade: ¿hasta cuándo y para quiénes?

EL CARRY TRADE ES UNA DE LAS ESTRATEGIAS DE INVERSIÓN QUE MÁS DISCUSIONES SUSCITA ENTRE EXPERTOS Y ANALISTAS. AUN CUANDO PUEDE GENERAR GANANCIAS PARA UN PERFIL ESPECÍFICO DE OPERADORES, PARA LA GRAN MAYORÍA IMPLICA GRANDES CUOTAS DE RIESGO. SE TRATA DE UNA APUESTA QUE REQUIERE PRECISIÓN QUIRÚRGICA Y UNA ALTA CAPACIDAD ESPECULATIVA: EMPRESA MÁS QUE COMPLEJA EN UN PAÍS INESTABLE COMO LA ARGENTINA.

Suele decirse que una inversión acertada requiere igual dosis de arte que de ciencia. Efectivamente, gran parte del éxito en los negocios financieros proviene de una lectura correcta de los momentos y de la flexibilidad para moverse en escenarios fluctuantes. Es siguiendo esta combinación entre racionalidad e instinto que es posible advertir que, al día de hoy, distintos elementos de la realidad ubican al carry trade en tela de juicio.

La primera alarma se encendió con las proyecciones alrededor del tipo de cambio, que alcanzó mínimos similares a los de 2017 y motivó a entidades como el Bank of América a sostener que al peso no le queda margen de apreciación. El tipo de cambio real multilateral se ubica en niveles que en escenarios históricos similares han precedido correcciones, lo que eleva el costo implícito de mantener posiciones en pesos. Si bien actualmente el dólar está contenido y aún se mantiene lejos del techo de la banda, el leve ajuste al alza que se registró recientemente captó todavía más la atención de los especialistas.

En segundo lugar, la baja en las tasas de interés acrecentó las dudas respecto a la rentabilidad del juego de suma y resta cambiario. Los rendimientos en moneda local comienzan quedar por debajo de la inflación y alertan a los inversores. Con tasas nominales anuales de entre el 15 % y el 21,5 % en los principales bancos y una inflación mensual que ronda el 3 %, el plazo fijo arroja un rendimiento real negativo: quien apuesta al carry desde instrumentos minoristas está, en los hechos, perdiendo poder adquisitivo.

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Por último, aún en la lejanía, el escenario electoral proyecta su clásica sombra de inestabilidad y abona al panorama de incertidumbre. Es vox pópuli que las elecciones son desde hace años sinónimo de huida a la dolarización.

Esta suma de factores hace que los analistas se pregunten cuánta vida le queda al carry trade mientras los inversores evalúan reconfigurar sus estrategias. Estos indicios, de inmediata actualidad, cabe destacar, sugieren una disminución de su rentabilidad, e incluso pérdidas en los escenarios más negativos. Pero, Independientemente del escenario que se configure a futuro, es necesario tener claro que en la raíz de esta estrategia anidan la especulación y el riesgo. Es un método capaz de generar dinero, sí. Pero también, y sobre todo para quienes no cuentan con espalda financiera, capaz de generar mucha pérdida.

El carry trade es una estrategia diseñada para inversores de peso, como hedge funds, bancos de inversión o firmas de trading. Actores que cuentan con acceso a crédito barato, instrumentos de cobertura cambiaria y equipos de monitoreo permanente. Su éxito depende de la posibilidad de aguantar el momento de unwind sin salir forzado, algo que el inversor medio difícilmente puede hacer.

Basta con recurrir a la experiencia reciente para dar cuenta de esto: quienes apostaron al carry trade en Lebac acumularon ganancias durante 2016 y 2017, pero la devaluación de 2018 no solo borró todo lo ganado, sino que dejó una pérdida neta de 13,2% en dólares. Ganaron los grandes inversores con cintura para salir a tiempo, perdieron los ahorristas locales sin la información ni los reflejos para salir antes del colapso cambiario.

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La conclusión es sencilla: el carry trade no es para cualquiera. ¿Quiere esto decir que los ahorristas deben resguardarse en el dólar como históricamente lo han hecho? Tampoco parece ser esta la estrategia más conveniente. Sobre todo cuando la divisa estadounidense atraviesa un proceso de desvalorización tal que, según el Bureau of Labor Statistics, redujo aproximadamente 83 % su poder adquisitivo entre 1975 y 2025.

La construcción de una cartera diversificada con activos alternativos dolarizados es, todavía, la mejor alternativa para generar rendimientos y evitar sobresaltos. El self-storage, por caso, incluso ha logrado generar más rendimientos que los bonos del Tesoro norteamericano en un plazo de diez años. El carry trade no está necesariamente muerto, pero atraviesa una fase de compresión de márgenes con riesgos crecientes. Un buen inversor debe comprender que no jugar es, a veces, la decisión más inteligente.

Por Marcos Victorica, economista y CEO de BAS Storage