Reaquila acelera el cumplimiento ambiental frente al nuevo marco regulatorio de residuos en Argentina

LA PRIMERA BILLETERA DIGITAL Y PLATAFORMA DE RECICLAJE DEL PAÍS OFRECE TRAZABILIDAD, MÉTRICAS ESG Y PAGOS DIGITALES PARA RECICLADORES URBANOS EN UN CONTEXTO DONDE LAS NUEVAS REGULACIONES EXIGEN MAYOR CONTROL SOBRE LA GESTIÓN DE RESIDUOS.

La gestión de residuos está dejando de ser un tema operativo para convertirse en una prioridad regulatoria, financiera y reputacional para empresas y gobiernos. En Argentina, provincias y municipios avanzan con nuevos marcos normativos que exigen mayor trazabilidad, registros digitales y control sobre los residuos generados por industrias, supermercados, cadenas gastronómicas, shoppings, hoteles y grandes operadores logísticos.

Uno de los hitos más recientes es la Resolución 60/2026 del Ministerio de Ambiente de la Provincia de Buenos Aires, que crea el marco para los Residuos Industriales No Especiales (RINE) y anticipa el rumbo regulatorio que empieza a consolidarse en distintas jurisdicciones del país.

En ese contexto surge Reaquila, la primera billetera digital y plataforma de reciclaje de Argentina, que busca transformar la forma en que las empresas gestionan materiales reciclables, trazan operaciones y trabajan junto a recicladores urbanos.

La plataforma funciona como un “Uber del reciclaje”: las empresas publican el material disponible, recicladores cercanos reciben la notificación y coordinan el retiro. Cada operación queda registrada digitalmente y los pagos se realizan de manera electrónica, eliminando gran parte de la informalidad del sistema.

“La gestión de residuos dejó de ser un tema operativo para las empresas y para los Estados: hoy es un eje regulatorio, financiero y reputacional. Con Reaquila, un gran generador pasa de tener un pasivo operativo a contar con un activo trazable que cumple la normativa, fortalece su agenda ESG y genera ingresos para los recicladores”, señala Martín Parra, CEO y fundador de Reaquila, y agrega: “Y, al mismo tiempo, podemos trabajar codo a codo con los gobiernos provinciales para que esas regulaciones se puedan implementar realmente, con datos y no con declaraciones”.

Argentina genera más de 16,5 millones de toneladas de residuos sólidos urbanos por año, según datos oficiales. Solo la Ciudad de Buenos Aires aporta más de 1,15 millones de toneladas anuales, de las cuales cerca del 13% corresponde a residuos plásticos. A nivel nacional, se generan aproximadamente 927.000 toneladas de envases plásticos por año y apenas el 9% se recicla.

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Dentro de ese volumen, los grandes generadores concentran una porción clave de materiales valorizables como cartón, film plástico, vidrio, papel y residuos no especiales de procesos productivos. Una sucursal de supermercado mediana puede generar entre 5 y 15 toneladas mensuales de cartón, mientras que grandes cadenas gastronómicas y de retail superan habitualmente los 1.000 kilos diarios de envases mixtos por local.

Frente a este escenario, Reaquila busca resolver varios problemas al mismo tiempo: ayudar a las empresas a cumplir con las nuevas regulaciones, reducir costos de disposición final y generar métricas verificables para reportes ESG y de sustentabilidad.

Según estimaciones de la compañía, derivar residuos secos desde rellenos sanitarios hacia circuitos de reciclaje puede reducir entre un 20% y un 40% los costos de disposición final, además de optimizar logística y frecuencia de recolección.

El impacto ambiental también puede medirse en términos concretos. De acuerdo con factores de cálculo de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA WARM), reciclar una tonelada de cartón evita aproximadamente 3,3 toneladas de CO₂ equivalente y preserva alrededor de 17 árboles. En el caso del plástico, reciclar una tonelada evita entre 1,5 y 2 toneladas de CO₂ equivalente.

Aplicado a una gran cadena comercial o industrial, gestionar 500 toneladas anuales de cartón reciclado puede equivaler a evitar la emisión de aproximadamente 1.650 toneladas de CO₂ por año.

Además del eje ambiental, la plataforma incorpora un componente de inclusión financiera y formalización laboral para recicladores urbanos y cooperativas.

Actualmente, Reaquila integra a más de 150 cooperativas y miles de recicladores urbanos dentro de un circuito digital que permite pagos inmediatos mediante billetera virtual, acceso a cuentas bancarias y trazabilidad sobre el material recuperado.

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Según validaciones internas de la compañía, los recicladores que operan dentro del circuito digitalizado registran mejoras de ingresos de entre 25% y 40% respecto de los esquemas informales tradicionales.

“La economía circular necesita infraestructura digital para escalar. Lo que buscamos es transformar un sistema históricamente informal en una red trazable, eficiente y económicamente sostenible tanto para las empresas como para los recicladores”, afirma Parra.

Reaquila nació en Argentina pero ya opera en distintos países de América Latina y proyecta expandir su modelo de trazabilidad y cumplimiento ambiental a toda la región, en un contexto donde las regulaciones de Responsabilidad Extendida del Productor avanzan en países como Chile, Brasil y Colombia.

Detrás de esa expansión hay una estructura híbrida compuesta por un equipo de siete personas y veinte agentes de inteligencia artificial que permiten acelerar tareas de onboarding, integración operativa, reporting y monitoreo de operaciones en distintos mercados.

La compañía sostiene que el objetivo es construir la infraestructura digital que permita a gobiernos, empresas y recicladores adaptarse a una nueva etapa de la economía circular, donde la trazabilidad y la gestión de residuos pasan a ocupar un rol cada vez más central dentro de las agendas regulatorias y corporativas.