Argentina necesita más donantes voluntarios y habituales

AUNQUE EL PAÍS REGISTRA 1,1 MILLONES DE DONACIONES ANUALES, TODAVÍA PERSISTE EL DESAFÍO DE REEMPLAZAR LA DONACIÓN POR REPOSICIÓN POR UN MODELO BASADO EN DONANTES VOLUNTARIOS, FRECUENTES Y HABITUALES.

El Día Mundial del Donante de Sangre es una fecha destinada a reconocer a quienes donan sangre de manera voluntaria y habitual, y a promover que más personas se sumen a este acto solidario. La jornada busca instalar en la comunidad la importancia de contar con donantes durante todo el año, no solo cuando una persona cercana necesita una transfusión.

En Argentina, la sangre humana no se compra, no se fabrica ni puede reemplazarse artificialmente. La única forma de obtenerla es a través de la donación. Según el Ministerio de Salud de la Nación, el país registra anualmente 1.100.000 donaciones y produce alrededor de 3.500.000 de componentes sanguíneos. Sin embargo, el propio Ministerio advierte que todavía debe mejorarse la calidad del modelo de donación, porque aún prevalece la donación familiar o de reposición: personas que donan principalmente cuando la necesitan familiares o amigos.

El dato más reciente del sector público muestra con claridad el desafío: Argentina registra alrededor de 890.000 donaciones efectivas por año en el sistema público; de ese total, sólo el 44% corresponde a donantes voluntarios y habituales, mientras que el 56% restante aún corresponde a donantes de reposición. Es decir, más de la mitad de las donaciones del sector público todavía dependen de que un paciente o su entorno consigan donantes ante una necesidad concreta.

La necesidad de avanzar hacia más donantes voluntarios no es solo una cuestión de cantidad, sino también de organización sanitaria. El Ministerio de Salud señala que si entre el 3% y el 5% de los ciudadanos donara sangre dos veces al año, se podría cubrir el 100% de las necesidades del país. Para lograrlo, el objetivo no es depender de campañas esporádicas o pedidos urgentes, sino construir una base estable de personas que donen de manera frecuente.

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La Organización Mundial de la Salud sostiene que los donantes voluntarios y repetitivos son la base de un suministro de sangre seguro y sostenible, y que ningún país puede garantizar sangre suficiente para todos los pacientes sin un sistema apoyado especialmente en la donación voluntaria regular.

En la misma línea, la Organización Panamericana de la Salud señala que una base estable de donantes voluntarios no remunerados permite garantizar un suministro confiable y suficiente de sangre segura, y destaca que este grupo de donantes presenta la prevalencia más baja de infecciones transmisibles por sangre.

El cambio de paradigma también quedó reflejado en la actualización normativa argentina. En abril de 2026, el Ministerio de Salud de la Nación aprobó la Resolución 536/2026, que reemplaza el modelo de donación de reposición —vinculado a un paciente específico— por un modelo de donación 100% voluntaria y habitual. Además, prohíbe condicionar la atención médica o las cirugías a la presentación de donantes por parte del paciente o sus familiares.

Es necesario que la donación de sangre deje de pensarse como una respuesta ante la urgencia y pase a formar parte de una cultura solidaria y preventiva. Cuando las personas donan de manera voluntaria y habitual, los bancos de sangre pueden contar con reservas más estables, seguras y disponibles para todos los pacientes que las necesiten.

¿Por qué una donación puede ayudar a más de una persona?

La sangre donada se separa en distintos hemocomponentes, para que cada paciente reciba el componente específico que necesita. Por eso, una sola donación puede contribuir al tratamiento de más de una persona.

Los glóbulos rojos se utilizan en anemias crónicas, anemias agudas, cirugías y trasplantes. Las plaquetas se indican en tratamientos como quimioterapia, aplasia medular y trasplantes.

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El plasma fresco congelado aporta principalmente factores de la coagulación. El plasma que no se transfunde se envía a la Planta de Hemoderivados de la Universidad Nacional de Córdoba para la producción de hemoderivados: vacunas, albúmina, inmunoglobulina, factores de la coagulación, que se administran en pacientes con hemofilia, problemas de coagulación, quemaduras y enfermedades del riñón o del hígado.

Además, los hemocomponentes tienen tiempos de conservación diferentes: las plaquetas duran hasta 5 días, los glóbulos rojos hasta 42 días y el plasma hasta 1 año. Esta vida útil limitada explica por qué no alcanza con donar solo ante emergencias: los bancos de sangre necesitan donantes voluntarios de manera permanente.

Donar antes de una emergencia

Las emergencias muestran de manera visible la importancia de contar con sangre disponible, pero la necesidad de hemocomponentes es diaria. Las cirugías, los tratamientos oncológicos, las enfermedades hematológicas, los trasplantes, los partos con complicaciones y los traumatismos graves pueden requerir transfusiones. Por eso, los bancos de sangre necesitan reservas estables durante todo el año, especialmente porque algunos componentes, como las plaquetas, tienen una vida útil de apenas cinco días.

Donar sangre es un acto breve, seguro y solidario. Pero, para el sistema de salud, su impacto es enorme: permite planificar, sostener tratamientos, responder a necesidades cotidianas y evitar que la responsabilidad de conseguir sangre recaiga sobre los pacientes y sus familias.

En el Día Mundial del Donante de Sangre, el mensaje es claro: Argentina necesita más donantes voluntarios y habituales. Es imperativo un cambio cultural desde el sistema sanitario, con el soporte estratégico del sistema educativo: donar sangre hoy, no para alguien en particular, donar para todos en especial. Porque la sangre debe estar disponible antes de que alguien la necesite.

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Miriam María Méndez (MN 114480)
Jefa del Banco de Sangre
Hospital Alemán