LA ACTUALIZACIÓN 2025 DE LAS GUÍAS EUROPEAS PARA EL MANEJO DE LAS DISLIPEMIAS VOLVIÓ A PONER EL FOCO EN LA REDUCCIÓN INTENSIVA DEL COLESTEROL LDL COMO ESTRATEGIA CENTRAL PARA PREVENIR EVENTOS CARDIOVASCULARES.
En este contexto, especialistas destacan la importancia de individualizar los tratamientos y consideran especialmente valioso el aporte de moléculas con perfiles metabólicos favorables y bajo potencial de interacciones medicamentosas, como la pitavastatina.
Ocurre que la evidencia clínica actual respalda su utilidad en poblaciones específicas, entre ellas en pacientes con diabetes tipo 2, síndrome metabólico, enfermedad renal crónica, polifarmacia (que toman mucha medicación para diversas patologías) y personas que viven con VIH.
La actualización 2025 de las principales guías europeas sobre manejo de dislipemias consolidó un concepto que hoy atraviesa toda la prevención cardiovascular: cuanto más temprano y sostenido sea el control del colesterol LDL, menor será el riesgo de sufrir infartos, accidentes cerebrovasculares y otros eventos ateroscleróticos.
Primera causa de mortalidad
La enfermedad cardiovascular continúa siendo la principal causa de muerte a nivel global y el colesterol LDL elevado mantiene un rol determinante en el desarrollo de aterosclerosis. Según datos publicados por el Ministerio de Salud de la Nación en 2019, cerca del 40% de las personas adultas en Argentina presentan colesterol total elevado.
“Si bien intervienen múltiples factores de riesgo, el colesterol LDL sigue siendo un protagonista central en el desarrollo de la enfermedad aterosclerótica”, explica el doctor Augusto Lavalle Cobo, presidente de la Sociedad Argentina de Lípidos y jefe del Servicio de Cardiología del Sanatorio Otamendi.
Las nuevas recomendaciones internacionales enfatizan además la necesidad de alcanzar objetivos terapéuticos más exigentes, especialmente en pacientes con alto o muy alto riesgo cardiovascular. Esto implica un abordaje integral que combine cambios en el estilo de vida con tratamientos farmacológicos eficaces y sostenidos en el tiempo.
Prevención cardiovascular y abordaje individualizado
En los últimos años, el manejo de las dislipemias evolucionó hacia estrategias cada vez más personalizadas. La selección del tratamiento ya no se centra exclusivamente en la reducción del colesterol LDL, sino también en características clínicas particulares del paciente, presencia de enfermedades concomitantes y posibles interacciones farmacológicas.
En este escenario, la pitavastatina aparece como una de las alternativas terapéuticas con creciente interés clínico debido a su eficacia hipolipemiante y su perfil metabólico diferencial.
“La tendencia actual es avanzar hacia tratamientos más personalizados, contemplando el riesgo cardiovascular global, las comorbilidades y la tolerabilidad de cada paciente”, señaló el doctor Adrián Proietti, especialista en endocrinología, profesor de posgrado en la Universidad FASTA de Mar del Plata y director del servicio de endocrinopatías del Centro Médico Integral Kynet.
Pitavastatina: beneficios clínicos en pacientes con necesidades específicas
Diversos trabajos clínicos mostraron que la pitavastatina presenta un bajo potencial de interacciones medicamentosas debido a su vía metabólica diferencial respecto de otras estatinas. Además, distintos estudios observaron un perfil neutro -e incluso favorable- sobre parámetros glucémicos, un aspecto especialmente relevante en personas diagnosticadas con síndrome metabólico, prediabetes o diabetes tipo 2.
En resumen, según los especialistas que tratan estas patologías, el perfil terapéutico de esta molécula le otorga valor en pacientes con:
- Síndrome metabólico y/o prediabetes
- Diabetes tipo 2
- Enfermedad renal crónica
- Pacientes polimedicados con riesgo de interacciones farmacológicas
- Personas con antecedentes de intolerancia a otras estatinas
- VIH y prevención cardiovascular
En portadores de VIH
Uno de los aspectos más destacados en las actualizaciones recientes de las guías internacionales es la creciente atención puesta sobre el riesgo cardiovascular en personas que viven con VIH.
La evidencia demuestra que esta población presenta entre 1,5 y 2 veces más riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular respecto de la población general, aun bajo tratamiento antirretroviral efectivo. En este contexto, el estudio internacional REPRIEVE mostró que la utilización de pitavastatina redujo un 35% la incidencia de eventos cardiovasculares mayores en personas con VIH, hallazgo que reforzó el interés clínico sobre esta molécula en estrategias de prevención primaria.
Nuevos desafíos en salud cardiovascular
Además de su eficacia en la reducción del colesterol LDL, los médicos destacan que el bajo potencial de interacciones farmacológicas de la pitavastatina representa una ventaja relevante en pacientes que reciben múltiples tratamientos concomitantes.
Las principales sociedades científicas y médicas del mundo coinciden en que uno de los grandes desafíos actuales es mejorar el diagnóstico temprano y lograr un control más efectivo de los factores de riesgo cardiovascular.
“La prevención cardiovascular requiere continuidad, seguimiento y tratamientos adaptados a cada perfil clínico. Hoy contamos con herramientas terapéuticas cada vez más específicas para diferentes tipos de pacientes”, concluyó Lavalle Cobo.
Por su parte, Proietti remarcó que “la tendencia moderna en prevención cardiovascular es combinar evidencia científica, objetivos terapéuticos más estrictos y una mirada integral del paciente”.
El colesterol LDL y su impacto sobre las arterias
La hipercolesterolemia continúa siendo uno de los principales factores de riesgo modificables para la enfermedad cardiovascular. El colesterol LDL participa directamente en la formación de placas de ateroma que se acumulan en las arterias y pueden desencadenar infartos, accidentes cerebrovasculares y enfermedad vascular periférica.
Uno de los principales problemas es que este proceso suele desarrollarse de manera silenciosa durante años, sin síntomas evidentes. Por eso, las guías internacionales insisten en la importancia de realizar controles periódicos y establecer estrategias preventivas tempranas.
El tratamiento combina modificaciones en el estilo de vida -alimentación saludable, actividad física y control del peso- junto con terapias farmacológicas destinadas a alcanzar objetivos específicos de reducción de LDL según el nivel de riesgo cardiovascular de cada persona.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, cerca del 30% de la población argentina reporta niveles de colesterol total por encima de los valores considerados saludables.
Datos sobre enfermedad cardiovascular y dislipemias
- La enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte en el mundo.
- Más del 50% de los eventos cardiovasculares están vinculados a niveles elevados de colesterol LDL.
- Por cada reducción de 1 mmol/L (≈39 mg/dL) de LDL, el riesgo cardiovascular disminuye alrededor de un 21%.
- Las guías europeas 2025 refuerzan la necesidad de alcanzar objetivos terapéuticos más estrictos en pacientes de alto riesgo.
- Una dosis de 4 mg de pitavastatina puede lograr reducciones de hasta un 47% del colesterol LDL.
- La pitavastatina presenta bajo potencial de interacciones medicamentosas y un perfil metabólico diferencial.
- En personas con VIH, el riesgo cardiovascular es entre 1,5 y 2 veces mayor que en la población general.
- El estudio REPRIEVE mostró una reducción del 35% en eventos cardiovasculares mayores con pitavastatina en pacientes con VIH.
Sobre de pitavastatina
La pitavastatina es una estatina indicada para el tratamiento de dislipemias y reducción del colesterol LDL-C. Su eficacia clínica, junto con su bajo potencial de interacciones farmacológicas y perfil metabólico diferencial, la posicionan como una alternativa terapéutica de creciente interés en prevención cardiovascular. En Argentina es comercializada por Eurofarma Argentina.






